7/4/14

Now you should try this little gameJust close your eyes forget your nameForget the world forget the peopleAnd we'll erect a different steeple.

Ese día me di cuenta de algo muy personal y esas cosas no suelen ser bien vistas y luego estuve dándole muchas vueltas a la idea. Dar vueltas a la idea era más o menos eso de tomar algo y colocarlo en distintas situaciones y era también como ser un chimpancé con esos cubos de madera, cubos pesados y pintados a mano y también las pirámides y los círculos. Recuerdo que el cubo violeta era uno tan brillante y luego de mirar todos sus costados me lo puse dentro de la boca y luego intenté que ocupara el espacio donde estaba uno de mis ojos. 

Esa tarde tuve que dejar de jugar a las escaleras, y, también, deje que los compañeros hicieran sus círculos y luego estaba sobre el caballito y pude haber ido a casa sobre él pero creo que sonó un timbre muy fuerte, una de esas cosas que suenan como seguramente sonaría el color rojo pero era un poco más agudo y un poco vibratorio. Creo que pensé que el suelo se abriría.

Anduve con el cubo en el ojo hasta que S. dijo que tenía que hacérmelo chequear y luego estuvo subiendo al bus y quise decir algo pero todo iba a una velocidad extraña, como si todo fuera empujado. La persona de la tienda de abarrotes dijo que tenía unos buenos algodones y yo dije gracias pero la persona me miró, en realidad, observó con atención el cubo y mi ojo y creo que también supo que no pensaba en nada, es decir que andaba con la cabeza en blanco y por ello me pidió que saliera de su almacén. Supongo, bueno, eso pensé luego, que no me hacía cumplidos sino que un poco me ponía al tanto de lo que necesitaría para una futura infección.

Luego era martes y el cubo seguía brillando pero ahora sobre la mesa. Quise hacerme cosquillas y lo hice con tan poco cuidado que pasé en el suelo una media hora, creo que soñe con una caja de cartón y creo que adentro habían botellas amarillas de schullo. Antes de despertar intenté mover y dirigir mis sueños y en uno de ellos descubrí que schullo era bueno para cicatrizar y luego el schullo corría por mi cuello y la sensación era desagradable pero también imposible de definir y luego me daban ganas de sacarme la lengua o los labios y lamerme la cara.

La lengua colgaba hacia arriba y la luna nos miraba y pienso que la luna podía caer como una hoz y rebanarnos o por lo menos dividirme en dos y luego ya miraba que mis manos estarían aplaudiendo por separado y era como si cada mano aplaudiera al aire. 

Un poco quise salir y por ello tomé lo primero que encontré. A veces no es que encuentre cosas sino que estoy parado sobre la montaña que contiene todo lo que uno ignora y todo lo que es evidente. Esa montaña tiene formas y las formas como si un día empezarás a levantarte a la hora del almuerzo y en vez de almorzar cepillaras los dientes y luego tomaras un vaso con avena. Ese día quise ducharme y puse el agua a calentar y luego con el agua tibia y sobre la cocina inicié con eso de quitarme las ligas y luego los encajes y me reía solo y corrí las cortinas para que la chica del décimo mirara mis cosas colgando pero el vapor empañó todo y Paquito me miraba y ahí sí me ruboricé. El agua se puso roja y luego me quedé dormido y cuando llego Z. la cocina olía como a sopas.

Me habría encantado salir a las diez pero mi horario era distinto y luego llegó toda la luz de frente y todo estaba demasiado claro que me morí y mientras estaba muerto me fuí a dormir un poco. La luz es como un rayo de cemento y cruza desde la garganta hasta el ano y es incómoda pues deja que el cemento atravieza siete puntos centrales, el primero: la frente. Ahí estaba ese sorbete largo y ahí estaba yo moviéndome y rompiéndolo todo, es decir, con el sorbete de cemento atravesado desde la mitad de la cabezal, por la frente empujando y tirando todas las cosas paradas sobre la mesa. Pensé que tomar un autobus en la tarde con eso saliendo sería mortal e incómodo para el resto de viajantes y tuve que ponerme de lado pero aún así sentí que la cosa crecía. 

Tener el primer punto como un agujero sirve para que las cosas se refresquen y eso es como tomarlo de la mejor manera y no encontré nada feliz que ponerme, en realidad había unos zapatos amarillos pero ellos dijeron que no lo intentara.

Aún era martes y aún eran las diez y yo estaba cruzando un semáforo y la prisa era algo similar a un puente y era como la lechuga en la mitad de dos panes y luego uno se cae y luego Z. andaba saltando de la lechuga hacia salcedo y en la mitad había otro puente y eran las diez y varios autos en mitad del patio me recordaban a las películas de mil novecientos y dos autos lloraban y uno tenía las llantas amarillas y nada nos topaba, yo miré eso y saqué la fotográfica y la fotográfica hizo varias flashes y el aire estaba lleno de cosas que flotaban y era las diez y luego los autos desaparecieron y eso era imposible y yo quise ir al río, porque sonaba como si el agua fluyera pero incluso el camino desapareció y arriba era abajo y la izquierda estaba arriba y cualquier cosa, cualquier cosa, pero un trailer hizo zooom, y luego eran las diez y dos.

K. dijo que no lo matase y luego sin esperar a ver qué pasa se echó a dormir. Dormía con la cabeza sobre los brazos y por su forma pensé que todos los K eran en realidad gallinas con cola. Gallinas gordas y vividas, o sea, gallinas con años de experiencia, en todo caso, perfectos sobrevivientes. Imaginé a K dentro de una olla con agua caliente pero cuando quise ducharme ya no supe dónde andaba. Afuera muchos perros aullaban pero si uno paraba la oreja podía darse cuenta de que era el mismo perro y eso me hizo viajar hacia su garganta y creo que luego me dejó a mitad de el patio y la luna. La luna era como un cascajo, nadie estaba cerca pero pensé que a alguien también la luna debía parecerle eso, una piedra pómez.

Luego recordé eso de la montaña, y eso de encender el diesel y luego ya nada servía para nada y luego el agua azul hizo algunas burbujas pero ya tenía la mitad de la cara echada hacia uno de los bidones, y la montaña me dijo que mejor me tomara tiempo para ir a dormir.

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