No tenía muchas ganas de decir nada y sin embargo tomé asiento y luego estuve con el teléfono y todo eso de marcar y buscar en la agenda. Me pareció tan extraño tener tantos nombres que empezaran por la misma letra, más que extraño me pareció escandaloso y estuve cerca de ponerme a llorar porque tampoco me resultaba sencillo explicar cómo o cuándo había ocurrido aquello y eso era frustrante, como haber sido otra persona durante mucho tiempo. Luego apareció el nombre con el que la había grabado y no era su nombre verdadero pero era como un juego de sílabas y de hecho resultaba un nombre inusual y casi artístico, me amé por ello, por haber pensado en algo tan inusual siendo que poseo poco talento para inventar o reordenar. Luego apreté fuerte la tecla verde que ya andaba necesitando que la revisaran y la misma que poco a poco empezaba a partirse por la mitad. De todos modos permanecí sentado y la habitación era distinta y era que llevaba encima la hora de retraso que nadie había tenido la amabilidad de avisar. Como la cosa empezó por un retraso y una posible ausencia no notificada yo sabía o intuía que la llamada sería inútil. Y no me equivoqué y ya estaba buscando el número con este peso encima y aunque ese rato no lo pude ver fue quizás lo que más me alteraba, era como haber perdido una semana.
No conté el número de timbres o el número de silencios entre un timbre y otro. En el fondo yo tenía tanto temor de hablarle, en el fondo yo sabía que algo no funcionaba. Tras un breve tiempo la contestadora avisó que era imposible comunicarme ese momento y si quería podía dejar un mensaje. A veces he creído que puedo ser mejor persona dejando cosas en buzones, como una especie de ladrón que aguarda hasta que nadie lo mira, pero un ladrón diferente que deja algo o que se lo lleva y también quizás como si intercambiara una cosa menos física... colgué pero luego de pensarlo volví a marcar.
Qué se puede hacer si la persona a la que llamas debía estar en tu casa hace casi una hora?
Supongo que se puede ser un completo animal y eso tiene que ver con abrir la boca como si fuera un enorme hocico a punto de masticar las paredes y la escuela donde ella trabaja.
La contestadora pidió que esperara la señal y entonces fue para mi casi como escuchar que estaban a punto de disparar al aire para dar comienzo a la carrera. Y entonces creo que un botón rojo encendió algo dentro y eso podía verse incluso del otro lado, si alguien miraba mis ojos. Luego sonó el bip y entonces comencé, mas bien tomé impulso pero eso fue en realidad tomar mucho aire, el estómago se contrajo y el pecho hizo algo como de pájaro, luego largué cosas y palabras y más cosas que eran como vasos que salían a través de mi garganta. Pensé que quería mandar todo hacia un agujero que aún busco pero para hacerlo de un modo menos evidente imité a un animal, no se a cual pero seguro se trataba de una especie de mamífero grande, rugí, y luego hice sonidos de piano, es decir, sonidos o acordes mal tocados, y luego volví a rugir y casi pude verme levantando la cara al techo y el cuello largo y lleno de venas y el aire saliendo haciendo bolas en la piel. Sí, eso grabé en el mensaje y continué diciendo algo como si imitara a un fantasma pero entonces la contestadora me dijo que revisara pues no podía entender lo que yo estaba diciendo. Claro, eso era todo, cómo, una contestadora puede entender un gruñido... sería como pretender que un dinosaurio comprenda una novela de tellado.
Luego fumé un marlboro o quizás eso lo hice antes y luego me tiré sobre unas cobijas o un sillón antiguo y tenía ganas de hablar con alguien pero en realidad pude ver o notar que en realidad nunca necesito hablar con alguien sino, que más bien parece que disfruto de dominar o someter a las personas, mis interlocutores, cómo? diciendo cosas sin sentido y esperando que ellos se diviertan como si yo fuera un mono al que tras encender un hula hula y bailar con ella en el cuello se lo debiera aplaudir.
El sillón era cómodo y casi quise dormir pero apenas era la una de la tarde. La tranquilidad fue mirar por la ventana los autos y un poco eso fue como estar en otro sitio, pero también era como mirar por la ventana esperando que algo afuera cambiara las cosas y entonces sentí que de un modo inusual no era o nunca fui dueño de nada, ni de las cosas que dije o estaría por decir.
Afuera estaba yo y adentro tras la ventana también y creo que el uno buscaba al otro o el uno dejaba la ciudad y el otro esperaba que uno llegara y tocara la puerta de casa.
Pero era la una de la tarde y luego me di cuenta de que llevaba una hora de retraso. Al día siguiente serían veinte y cinco horas después.
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