
Qué opinas pregunta Charles y como yo había preparado la respuesta desde la noche pasada respondo te pasaste con el caos organizado Charles, entonces lo veo bajar su mirada y encontrar mi rostro en fragmentos que le sonríen desde el suelo con esa sonrisa tan llena de dientes blancos y grandes que me caracterizan. Ahí me quedo de pie pensando en atraer metales raros en forma de aletas, de aguijones no rubios ni ancianos pienso para adentro, y entonces Jordan le toca la cintura a Diana, que viene cargando desde la mañana en que metimos dos goles, mañana de asado en la mitad del estadio donde llenamos por una semana la fosa. Ahí estamos, Diana, Las manos de Jordan El arquero y mis ganas de ser una figura de plástico o un paper toy. En las gradas hay gente sentada, con los pies colgando pues parece que al personal le rodea una muralla, lástima pienso, podríamos formarnos frente al sol y condenarlo al desgraciado a pedir permiso o a quemar con delicadeza, de a ratos, por partes, somos cincuenta y todos con labios y cuerpos oblicuos y laterales. Prontó llegará tarareo mentalmente y entonces Troya aplaude con ambas manos, más bien nos esforzamos y sobrevivimos a La explosión aunque algunos corren en busca de sus extremidades y uno que otro hígado, sabemos lo que sigue y el Japonés hace la intención de bajar y yo lo acompaño y frente al Troya planto mis huesos.
Troya es el único que escucha, un jueguito ha de ser hoy digo pero algo pierdo y las vocales llegan inconclusas. Troya no está, es decir, Troya está de tour, quiere barra brava, debí suponer y lanzarme para técnico digo en voz baja y ya vienen los que funcamos como futuro gris de la supuesta Patria. Patria que navegará sobre una panga pienso. Ya de una Troya nos larga de sus narices hasta la cancha más lejana lejos del mundanal ruido que debe suponer nos tiene tan aterciopelados aunque debería primero mandarnos a aprender a soplarnos los mocos: lo veo al Jordan con Anelo, al maricón del Elvis con El Drol, supongo que yo iría tras sus filas nalgeando sus rosadas carnes y pujando por lograr que todos graben mi rostro, pero entonces se acaba el minuto romano y me despierto en la confusa misión de escoger equipos. Mi silencio es inmortal. Algo hago y así, sin pedirlo surge el universo.
Siento a través de los dedos y pronto veo el destino: la roja larga y pegajosa. Para ponerme un rato a salvo hago como si la religión me prohibiera caminar hacia el este ¿cuál de todas? me digo para evitar convertirme en La sal, esa roja y mojada y agridulce que baja estirándose de los oídos, desde la contusión interna entre el nervio óptico y el lugar donde se reproducen los sonidos. Te pasaste con el Branded le grito al Charles, que debe mirar entre sus manos como si estuviera hecho de agua. Una aguita o las medias dice el maricón del Elvis, puto el másoholgazán me repito y le dibujo los naranjazos y el chaj chaj y lo veo rogarme y salir corriendo y desde la media cancha volver a rogarme y salir corriendo y yo como hidrante de piedra, fuckyouputobabitas le digo, ni tan stone, y entonces lo veo y me veo agarrarlo con la zarpa y luego un ¡zum!, ¡paf! y pronto soy alcanzado y la aguita roja que ya no sale de las uñas y el rico Chaj!.