Leyó el mensaje enviado al móvil: queda poco tiempo.
Levantó el cuerpo, levantó un par de sábanas, hizo todos los ruidos que pudo, miró de nuevo el mueble, buscó debajo de él, sus pies quedaron bajo almohadas y edredones y pieles polares, miró debajo de aquella elevación. Hubo un ruido externo, sin dirigirse fue sorprendido, casi que miraba desde el techo, encender una luz, encender uno de los parlantes. Al hacer on la verdad se reproduce y rebota, entonces él decide sintonizar mejor, una estación se dice para sí mismo que no repita sus comerciales, entonces él recuerda y mira a cada lado como si de aquello dependiera el ritmo y el pulso de una transversal, recorre las esquinas, al contarlas su rostro rebota luego del efecto del taco, taco y tiza se dice para sí mismo y sonríe y recuerda qué hace parado en medio de la sala, o de aquella habitación imaginada para ser cubierta por visitas y risitas se dice para sí mismo preguntándose qué sucedió, a dónde hay que dirigirse.
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