20/4/12

Despanzurrado entre dos cojines con piel de elefante

Deseo ser parte de otro cuerpo, casi me muevo con la cola sirviéndome de apoyo y con el estómago cerca de las patas, tocando su redondez con el hocico, ¿he cambiado de forma? ella duerme sobre una manta llena de sus rastros, sueña con algo que no le ha importado ni le va a quitar el sueño, en la madrugada me despertará con dos palabras, yo, como un robot quitaré las clavijas y la veré saltar aun con la falta de luz.
De tener sus ojos yo sería un especialista y un fizgón de esos que aprovechan los descuidos y atraviezan los marcos y los cristales y las cortinas en medio de una tormenta de arena, ojos aptos, pienso, para la falta de soles. Yo sentado bajo una cantidad indecente de paredes cubiertas de blanco, viviendo a toda palanca para alcanzar la supuesta verdad de la caja blanca, garras me hacen falta, si tuviera sus uñas, módulos de capacidades retráctiles como los paraguas de seis dólares, invisibles, firmes sobre la madera, hay rastros me digo, que deberán ser cubiertos, a veces un jean, seguido del grito, al fin las puntas, al fin su lana.

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