30/6/09
28/6/09
Los fotógrafos del Valle de Wolframio
La ubicación: privilegiada. Escribo en pasado, un pasado que no termina de volver. Descripción desde la ventana: desde el privilegio, Quito tagea y acepta la solicitud; enumero los friends; mientras tanto la Salesiana, el Hospital militar, los kilómetros que corren hasta la Villaflora, la Alameda, las filas de Vingalas en y desde el trébol, el choclo y el aguacate, Salcedo, Alausí, páramos, la costa Atlántica, oriente, señal pay pal de cable, cinemax a las dos; foros, zoom, macroforno, interrogación. Público el coment, cifra decimal, Quixote y Gulliver, consultorio, sin cita previa, como si la razón fuera una búsqueda atea, apolítica, amoral, ascética, agnóstica, anacrónica, atormentada, artística y atormentada. Palas no faltan, escarbar, tomarlo todo, ser sombra de las sombras, volver, volver, volver.
Él levanta su cabeza, el feedback disminuye. El espejo está limpio, demasiado limpio. La pared es amarilla, ¿amarillo mugre? Él lentamente saca las manos, con torpeza empuja su cuerpo, otro baño, el espejo tan limpio, demasiado, último baño, gelatina, armadillo. En el espejo se refleja la figura de un hombre mojado con las manos metidas en el bolsillo.
En el balcón sol, plantas, mesa azul, cartas. Sobre el mantel de cuadros rojos y negros sobras de queso, mandíbula, tráfico, sobras de queso.
En la sala el jazz suena como si Charles Mingus y Thelonius Monk; un evento in situ y literario. Tocan Estroboskopik. Ella, que lleva rato oscureciendo una nube, decide que hay dudas que no se las puede permitir, mientras, repite sin dudarlo que es feliz. Foto mira isla, turistas toman minivan, minivan sobrecarga, minivan hecha para 10. Insisten, el repique se oye en cada habitación. Mensaje enviado vuelo al Caribe. Óleo, lluvia, Bruce Dickinson, Mingus y Monk y Dickinson, buzón de mensajes; insisten: como puede ser tan fuerte.
Él, mientras se desviste, piensa que debe salir al balcón.
Ella, al esconderse, espera sorprenderlo detrás de los helechos.
22/6/09
cercadelnuevofintabufuegoydolor
que con el tuyo puedo deletrear el mío
recuerda que al detener el irreversible tiempo
imagino como te verías de llamarte talves Lana.
París, Rupia, Belén, Alada
eres la sílaba, coma, el texto entre líneas,
la sien inflamada desde mi balcón te espera
coloca una silla, la jornada esta vez se aligera.
Me conmueve y así parece que sea
todo de ti me encanta, todo de ti me embriaga
no dudes si por ahí me sale un Neruda
palmo a palmo, mis huellas pronuncian tu sismo
Another Dones
.
Por la mañana que nos conjura
como en la misma historia del tiempo,
porque somos necios y esa mirada
convierte el Cuero en Caicedo,
por el amor y ese palacio
que con asombro despreciamos,
por que nos quemamos y es aquel fogueo
que pregunta por mi nombre.
Por el arte de la amistad como dice Borges
por John Lord y John Coltrane,
por ese último mensaje enviado de
un ericsson a otro ericsson,
porque a veces lucimos como ángeles
porque hay un río que converge en tu nombre,
por la ocasión que pesa como bronce
por un onomástico even mysteries.
por imaginar otro principio,
por que solo el olvido modifica el pasado
por relamer cada uno de los versos
por afilar unas ciertas costumbres
por el pop y las tragaperras
y la madruga que nos hará figuretear,
por la 6 y el edificio de espejos
por los minutos en que preferimos el sueño
por andar de plano sin saldo
porque hoy solo hay pluma,
porque mañana, si mal no recuerdo, ya es ahora
18/6/09
Ecuatorianos perdidos en Ekuador.

Lo primero: una pared. Blanca, rural, desprotegida, desproporcionada, desnuda; una pared, un tarro de pintuco, una esquina, unas horas de pie. Entonces, el primer naranjazo; enseguida el segundo y rápidamente el tercero. Naranjazos que explotaban en esquirlas de pepas, pepas-pared, pepas y acidez. Luego las bombas, globos de colores llenos de pintura, payaso si es carnaval, enanos, gordos, en forma de pera; una tras otra en rojo, en naranja, en verde, reventando felices, reventar es felicidad. Entonces una pequeña mosca, negra, se posa sobre la pared. Ha quedadofff un espacio, un centímetro blanco, cuarteado, stoned, inmaculated, dice ella, como si las moscas hablaran. Entonces, ante el brutal público, una camioneta vieja, datsun, 1600, totalmente destartalada, estrella sus latas contra la pared jacksonpollocknesca haciendo añicos la capota, el radiador, las luces, el motor. Se estrella hasta quedar aplanadafff, humeante, desorbitada, abyecta, violada por la bebida tampinesca, por el tropiqueins que enciende el tablero, a los asientos rotos, a las tripas que están fuera como lenguas, sucias esponjas amarillas, por el zumbido en sordina de cumbia, de loquito por ti, por ti por ti, por la mosca que regresa ¡más mosca! Por el silencio o el aplauso en el plató.
El tipo de gafas.
Un tipo, delgado, luce chaqueta negra, gafas negras, cabello negro, observa fijamente un punto en algún lugar del cielo. Fijamente porque su cuello, su cabeza, su cuerpo, parecerían buscar una estatua, una estatua como pájaros en el cielo. Como sucede cuando se mira con insistencia el cielo, un avión cruza el cielo reflejándose de cabeza en los cristales, en las pupilas como si se lo viera con efecto. El tipo levanta un rifle y dispara no una ni dos veces, de hecho la montaña que está a su lado parecería absorber cada detonación, mientras el sol se esconde como tras de un arco, unas aves, o quizás unos cartones se levantan como cenizas y una tormenta parecería precipitarse en el fondo. El tipo de negro enciende un viceroy y camina hasta hacer autostop.
¿Cómo era?
Un tipo de gafas negras, chaqueta negra y pelo negro como la indiferencia mira de costado las imágenes en un monitor. La secuencia ha sido grabada en una sola toma lo que suele ser insólito, lo que suele resultar en perplejidad. Los técnicos lucen sus mejores galas, como si ellos fueran actores y sus diálogos parte impresa en un guión. El final del rodaje. El asistente se acerca al tipo del cigarro, suponemos que es el asistente, porque los asistentes llevan tablero. El cronómetro y los walkie caen al suelo. El asistente habla con familiaridad al tipo del cigarro. El tipo del cigarro, delgado como un micrófono, escucha mientras su semblante se vuelve irritable. Por las caras de sus rostros se diría, que de tirar una moneda, ambos escogerían cancha pero, una cara es solo parte de un rostro.
Ecuatorianos perdidos en Ekuador.
Lo primero era una pared. Blanca, rural, desprotegida, desproporcionada, desnuda; una pared mal pintada como cualquier otra. Luego vino el primer naranjazo, enseguida el segundo y rápidamente el tercero. Naranjazos que explotaban en miles de esquirlas, de pepas, de pared y acidez. Luego las bombas, bolas de pintura, de esas que se usan en carnaval, enanas, gordas, en forma de pera, una tras otra en rojo, en naranja en verde reventando contra la misma pared, sin descanso, imitando cualquier pintura del Jackson Pollock. Entonces una pequeña mosca, negra, bien quiteña, se posa sobre la pared. Ha quedadof un espacio limpio, un centímetro blanco, cuarteado, stone, inmaculate, entonces, antes que la pared se de cuenta una camioneta vieja datsun, 1600 totalmente destartalada se estrella hasta hacer añicos la capota, el radiador, las luces, el motor. Se estrella hasta quedar aplanada, humeante, descomplicada, abyecta, violada por el trópico que enciende el tablero, por los asientos rotos de esponjas amarillentas, por el zumbido de cumbia, de papis y llamadas al aire, por la mosca que regresa volando como para decir, chao, me saludas a tu ñaño.
El tipo de gafas.
Un tipo flaco, de chaqueta negra, gafas negras y cabello negro como la indiferencia observa fijamente un punto en algún lugar del cielo. Fijamente porque su cuello, su cabeza, su cuerpo parecerían representar el monologo de una estatua. De improviso, como sucede cuando se está solo, un avión que cruza se refleja comatozamente en los cristales negros de las gafas. El tipo levanta un rifle y dispara no una ni dos, de hecho la montaña que esta a su lado parecería absorber cada detonación, mientras el sol se esconde como tras de un arco, los gorriones se levantan como cenizas y una tormenta parecería masturbarse de fondo. El tipo de negro enciende un cigarro y camina hasta hacer autostop.
Como era?
Un tipo de gafas negras, chaqueta negra y pelo negro como la prudencia mira de costado un monitor. La secuencia ha sido grabada en una sola toma y felices los técnicos recuerdan que no habrá que repetir. El asistente se acerca al tipo del cigarro, suponemos que es el asistente por el tablero que lleva en manos así como por la familiaridad con la que le habla al tipo del cigarro. El tipo del cigarro parece no escucharlo, y al tirar una bocanada de humo, una de las luces cae delante de estos dos. El tipo de gafas deja al asistente que reclama a los técnicos que parecerían estar contentos con la situación, mientras el tipo del cigarro se acerca hasta la datsun. El tipo de gafas mira el monitor y se frota la nariz como si algo le picara, mientras en el monitor, el tipo del cigarro se encuadra en un plano americano. Los técnicos levantan las luces, el asistente anota algo en el tablero y entonces algo corta el sonido de la habitación. El tipo del cigarro levanta lentamente el rostro del muñeco que hace de conductor de la datsun, el rostro del que debería ser muñeco porque así se dispuso en preproducción y al mirarlo a los ojos un frió le congela el nervio, el cigarro, los testículos.
El tipo de gafas, el tipo del cigarro, el muñeco-extra-conductor tienen la misma mancha triangular de un lado del cuello.
16/6/09
Corazón delator

11 episodios sinfónicos es uno de esos discos con el que uno no se espera encontrar. Es como vestirse de rey en la 10 de agosto en una tarde de vendedores de acera.
La primera vez que Cerati jugó con un conjunto de orquesta fue en Verbo carne, track de su segundo disco Bocanada. Para entonces su amigo el director Alejandro Terán, se haría cargo de los 48 músicos entre los que se incluían secciones de cuerdas, vientos y percusión. Dos años después los sinfónicos se embarcarían en un proyecto loco, ambicioso y feliz como el mismo Gustavo a repetido en el que Terán dirigiría la orquesta y Gustavo interpretaría clásicos de su carrera.
Para la gala se elegiría al teatro Avenida, un clásico con más de cien años además de visualmente infalsificable. La orquesta Sinfónica Nacional para la primera parte de la velada. Cancion animal, bocanada, corazón delator, el rito, fueron algunos de los 11 temas que a puerta cerrada se irían colando entre las carnes conmovidas de los invitados, las líneas en rec del pro tools y la señal en pal para el subsiguiente dvd. Las excelentes críticas no solo llegarían por las buenas ventas ni por tratarse de un concierto tan atípico, más bien fue un aplauso lleno a una de esas visagras que tan pocas veces suena aceitada.
México sería el destino lógico de la gira, donde el disco despuntaría en ventas y en preferencias radio espaciales.
La versión que encontré del disco fue hecha y distribuida en Venezuela y aunque peca de la baja impresion en el folleto se supera largamente con la grabacion hecha a 98khz.
Cerati está en otro planeta, un planeta donde todo esta biEn.
8/6/09
esperanzadoramente me tomo dos y hasta tres segundos, a veces mas, y sin planificarlo sigo sentado, mirando un espejo, ..obviamente pero ya quisieras fuera asi.. la tarde se aniquiló junto a la noche o sea que esta noche, presta noche, me trasnocharé.
presta noche, cuesta noche, doble noche; flipe el reflejo, las cortinas dobladas, te vi, me vi, volví, digerí. Leandro