Cam pan
El
orificio nos miraba como si nosotros fuéramos los encargados o como si nosotros
lleváramos la gran caja. La gran caja, pensamos, debía ser una cosa grande y
pesada como un elefante y de un color similar pero brillante, suponíamos gris
como el acero. Luego recordé los paseos en el galpón y en la sección
herramientas para el hogar y entonces venía la imagen brillante de bols y de
grandes cucharas como para servir la sopa y también los juegos de cuchillos y
las sierras y otros con puntas redondas, y todo colgaba de unos paneles que
simulaban los muros de una cocina de verdad. Alguien comentaba que ya debía
traer a su familia para darles un paseo a través de los siete u ocho pisos del
sitio, y creo que en realidad no lo dijo, solo lo pensaba, y creí que eso era
fundamental, quedaba bien un paseo pues la guardería que abrieron cerca de los
talleres dejaba un par de horas antes de volver a casa. Varias veces solíamos
ir hacia los cursos básicos y eso para molestar a los talleristas que vestían su
ropa para deportes. En el segundo piso y al ver un grupo numeroso de
talleristas preguntábamos ¿a qué hora
regreso por el niño? y yo llevaba colgado del brazo un paraguas y luego lo
mostraba como diciendo es un demonio pero
en el fondo buen muchacho y añadía que necesita lo entretengan pues los
padres debían rendir examen de semántica, y luego un caballero, muy buen mozo, nos
invitaba a salir pero mi esposito y yo corríamos a la mitad del salón y esposito, sí esposita, llovió, sí, llovió
y sobre el piso nos movíamos y retorcíamos como gusanos y el paraguas hacía
como un bebé, bebés los tres con zapatos limpios y camisas lavadas con mimosín y el babero Larousse porque ya sabíamos que eso sucedería, y entonces nos
miraban con enormes ojos hasta que se volvían como enormes luces y decíamos juguete, hambre, teta, cama, juyo, medos, naahhh,
mama, mamm, mama.
Era muy
divertido llorar, y luego nos cargaban sobre sus piernas y parecíamos dibujos
animados, y nuestros ojos eran pequeños como dos cortes, como dos rajitas o
como dos botones de muñeco de felpa y sus brazos eran enormes y llenos de pelos,
y en realidad parecía que descansábamos sobre una gran cama pero además se
percibía en el aire una cosa dulce, una mezcla de aceite tibio con algo de coco
y detergente ambiental de pino, y no podíamos desear más porque el día en el
taller era agotador, pero bajar bajábamos a los cursos básicos, y a veces no
había espacio y estaban llenos con hombres de corbata azul que enseñaban los
asuntos de dirigir un salón para niños o efebos, y eso de las discusiones sobre
sus padres y sobre aquellos que mientras terminaban la escuela.
Conclusión:
no discutir con padres de familia. De ser necesario hacerlo a través de un comité.
Ser
dibujo animado tenía sus ventajas, como por ejemplo estaba eso de la
inmortalidad, y eso de tener muchos amigos y muchas amigas y muchos autos para
viajar porque los dibujos animados casi no ocupan espacio, y siempre hay gente
viajando sola hacia la ciudad en autos con los tanques llenos y con música
moderna, y nosotros también teníamos tiempo para dormir en los brazos afrodaysimouse que vestía con ropa
deportiva antes de subirnos en la parte de atrás de un auto rojo para pasar el
fin de semana tomando el sol y eso ocurría en treinta minutos.
El
orificio seguía ahí y cada tanto alguien se acercaba a olfatearlo o a conocerlo
mejor y luego comprendí o quise creer que solo se trataba de dos orificios en
la mitad del sitio, eso de juntar los nueve pisos; y luego me pareció que
estaba hablando o examinaba las paredes de una nariz. El interior tenía una
textura irregular a diferencia de los suelos ya tratados y que simulaban el
paño de una mesa de billar. Se podía ver largos surcos o largas costuras que
subiendo de la planta baja como si en el orificio las dos mitades del sitio
resultaran de juntarlas o pegarlas como dos pedazos de cartón, como dos cajas
alargadas, pegadas pero al apuro, el empate no resultaba perfecto o limpio.
Además, ¿Qué era una figura de cartón totalmente recta o regular? ¿La
continuación del galpón? Pensé que sería buena idea mover una de la mitades
pero luego la gente empezó con eso de abrir las ventanas para salvarse en
vuelos largos, salvación acompañada de un alarido como ah ah ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh,
y ¡diosnomuere!, o
cosas semejantes, entonces dejé de mover las mitades pero era inútil y abajo
los pequeños cuerpos se sacudían en el suelo con sus pequeños brazos adoloridos,
brazos como pies de tandacuchi, y los
miramos por la ventana pero también parecían grupos animados o gente que resume
las cosas que han visto esos días en un círculo y usando un lenguaje gestual, como
disfrutando del tiempo y del aire que frena la caída, pero en realidad
observaban y pensaban cómo prestar ayuda, en
las buenas y sobre todo en las malas y esas cosas son harto
imposibles de hacerlas a la vez porque son cosas que uno debe venirlas
repitiendo hasta que un día solo salen, nada de uno las piensa o qué sucede y
cómo actuar si de repente un tallerista cae en la mitad del patio y a dos
metros de tus pies. En realidad iba a ser lluvia de ¿Quién sos?
Luego
mejor dejé de mover y sacudir el edificio y luego pensé que era mucho dibujo
animado de seis de la mañana y supongo que nada pasó, o yo estaba obsesionado
con eso de las fallas tectónicas o los versos y los encabalgamientos que no
coincidían del todo con el motivo principal sobre todo entre lo parnasiano y el
texto colectivo.
En las paredes
se había escrito frases torpes como Anna amaa Miguel deUnammuno y no digan que ser y no ser es nacer
porque yo elijo que no es un dilema pero desde hoy es mi lema o Miguel
deberá tomarse las cosas con mucha más calma. También se repetían exe
exe exe una debajo de otra y alineadas como número y para ser sumadas y entonces
quedaba añadir un signo más y una línea y el resultado daba otras tres palabras
exe, exe, exe que luego volvía a sumar y resultaba otras tres exe exe exe que separadas por la línea de resultado
daba otras tres exe exe exe y frente a ese muro esperaba la entrada al
salón principal donde se presentaba cada quince días programas para entender el
arte y su relación con la historia y varios cuadros de sueños y simetrías que colgaban
como verdaderas piezas o joyas y eso era por la iluminación de las dicroicas y
generalmente los organizadores del evento llevaban trajes oscuros y las
talleristas vestían con vestidos tan oscuros y tan cortos que uno pensaba que
fue buena elección eso de tomar talleres, y luego también uno guardaba silencio
y esperaba sin prisas que la exposición terminara, y una tallerista gritaba, en
realidad levantaba una ceja indicando que quedaba una sola cereza de pastel y ella mismo llevaba una charola vacía en
la mano y al despertar por suerte solo quedaban escritores y huelepedos, todos
tomando de largas copas, y entre ellos siempre mi padre, el escritor, pero yo
me ponía la capucha pero con la capucha me veía como el demente de
LastActionHero pero ya era bien tarde, y mi hacha cortaba el aire y abría
troncha y las cortinas ya no eran suaves, y luego decían esunimbécil
pero yo estaba lejos y ya nada de volver.
Luego
estuve buscando una de esas cabinas, y luego estuve dentro de mi maleta contando
cuánta moneda quedaba y no había talleristas, había cinco filas y cinco hombres
de uniforme blanco pero yo era muy torpe, y no podía manejar tantas cosas al
mismo tiempo, en una mano sostenía el auricular y con la otra intentaba marcar
el número, y con una tercera mano que no sabía si era mía o de algún guardia o
del dibujo de las trece horas antes
de veinteycuatro horas, la mano del
reemplazo de tictocthompson para la
función benéfica, contaba las rupias azules pero supongo que era uno de los
hombres de corbata azul, y yo dije gracias y la mano hizo una señal afirmativa
y ese lenguaje me pareció haberlo en el cine y la mano se asustaba y
desaparecía como quien ha sido cachado infraganti y alcancé a decir mano tráeme un café y la mano hizo otra
señal como si preguntara si lo quería cortado o expreso y yo dije que no
importaba pero eso no ocurrió, pues, una cortina nos separaba.
Varias
veces escuché el sonido de interconexión pero nadie levantó el auricular del
otro lado.
Luego
quedaba eso de escuchar eresunmentiroso y luego dije sí, A.K es un mentiroso pero no sabía cómo
me llamaba y balbucí cosas como akate o ka dos o dosdeoese y eso era como
mirar la cara de un hombre arrugado y también como escuchar una música para
bailar bien pegadito y como desmayarse con una gran sonrisa frente al canal
cuatro. Una teoría sobre el uso de términos para separar las cosas de los
objetos ideales vino hacia mí pero yo no quería parecer inteligente y menos
serlo solo para dejar de pensar eresunmentiroso.
Quise
suponer y creer que eresunmentiroso debía volverse el pan de cada día, y
nada mejor que probar el pan durante algunas horas todas seguidas. Cuando
llegó, le tomó algo así como quince minutos a eresunmentiroso para demostrar
que esos minutos equivalían a dos horas, eso de lo que no quiere irse.
Con cuanta furia odiaba yo eso de aquí suceden cosas y esas cosas me motivaban
una serie de direcciones y planos y lugares y me rompía las bolas y las uñas y
los libros de la colección alianzacien
pensando en las entradas y las salidas de esos campos contenidos dentro de
otros campos, eso servía para olvidar y para andar como una bicicleta desarmada.
Yo quise que eresunmentiroso fuera un propósito y una prueba para
entender mejor si yo ya era un hombre capaz de dirigir clases en la educación
formal, o acaso eso nunca sucedería, pero la acción de eresun era mucho
más fuerte, sobre todo experimental. Apenas tuve tiempo para no ser atraído por
su acción o eso campo capaz de volverme luz, o, hasta que llegara la
desaparición del pulso y la putrefacción. De modo que luego fuimos
encontrándonos como dos materiales nuevos, eres
un y AK. Creo que fue mucho más
eficiente, entendiendo la acción y la velocidad del movimiento de estos campos
sometiendo el significado de eresunmentiroso y asociándolo con un olvido
voluntario, corriendo entre la acción, el nacimiento y el choque. Otros
intentaban expandir el perímetro resultante del choque, volverlo tres campos, y
otros intentaban producir un campo negativo, resultado de colocar uno frente a
otro pero en sentido opuesto, pero yo seguía en la histeria, una cuestión lingüística
y budista, y pensaba debesserelmentiroso, y me refería a algo inmaculado
y santo.
Pero, era
un mentiroso porque eresunmentiroso decía que yo era un mentiroso.