28/7/09

Zeitgeist

Que no te hartes de sufrirlo, que yo jamás me cansaré de oirlo,
que no hagas caso, es lo mismo, solo que este sabe montar bien un homicidio;
que cuando ores mientras duermes sueñes palabras itas y no repitas mis palabras jotas;
que pueda yo guardar tu silencio, que puedas tú entender a mi Cristo.

23/7/09

Algún centro de cristal


No eran tiempos de naves, de cruceros sobre témpanos de hielo, de orquestas de baile, de cine a las 2 de la tarde, de maratones, de siestas antes de que lleguen los dueños, de pesquisas, de beber cuatro sorbos de risa, de misa, quién van hoy a misa?, de caminar desde el centro más alto acomodando los barrios, las gradas, jugando al schnauzer que va mordiendo una cometa, de conducir una furgoneta, de donar sangre, de preguntarse el nombre de las calles, de volver pronto a la marea, de escuchar los pensamientos de ella.

Eran tiempos de oro, sólidos como una hormiga debajo de un árbol, como decir no cuando quieren oir sí, de pepsi, de probar una y otra vez sus labios, de la muerte, de ser enterrado, muerto y resucitado, de culto, de no saber el significado de ciertos impulsos, de claudicar, de obsesionarse a cada instante, en cada congreso, en cada equinoccio, en cada orificio donde puede haber un roedor criticando los cuadros de una plaza tomada por tanques, por shigras, por demetrios, aguileras y patrias, también pudo ser pandas, por pasos amacdonalados, disfrazados de burros, de warner, disparando al malvado conejo, de dar giros en espirales, de obviar toda oferta, de desear una cierta colección en casa, de elegir a las 3 por el precio de tres, de volver a por esa colección, de girar nitcheanamente en espiral, en eterno resplandor de una mente reluciente, eliminando, eliminada, desquiciadora y desplantadora, de necedad, de gaudismo, de vaticano y microfe, microhostia y microperdón, de toda la maldita ciencia fuera de maldito lugar, de zapatos, de rock, negro y metálico y zapatos y botas y tachuelas y claro adentro el hizarcol, en el local debía estar, de chucha! algo se está hartando, de se viene una explicación y yuyito exige una exposición, de no importa el semáforo, de nada importa, de nada existe, de todos huelen, de ser callado en el acto, de silencio, de atención, de puede ser, de esa es, de él mismo es, de no morir, se existir, destruir y volver a unir, del monte, de esa manía de ascender de a ratos, del sábado, de los libros regados sobre los pisos, de la cama, de esa noble cama, de lo que sabe y a quien rayos le importa, de thx 1138, de llevar siempre lentes, de los cabellos húmedos, de oler mal, del agua que parece venida de otro lugar, dirty, dirty, negra, la suciedad no se puede negar, de las cobijas, de smoochy, de cualquier frase asesina, de cualquier furia prohibida, botón asesino intocable, fúrico y ajustado, estudio del cuerpo sensual, secular, libertino y envilecido, sin nombre propio, haciendo mérito, chillando un lo siento, clavo merecido, reseteándolo todo, trayendo la lluvia, la sirena, el pálido y cadencioso vertical escozor.

Eran esos los tiempos, los tiempos de la Viuda y el Capitán.

21/7/09

Salmo 5, de Desde el Acuario
Bertolt Brecht

" He apurado la copia hasta el fondo. Es decir, he sido seducido.
Era un niño, y me amaron.
El mundo se desesperaba, pues yo me mantenía puro. Ella
se revolcó por el suelo ante mí, con miembros tiernos
y atrayente trasero. Me mantuve firme.
Para calmarla, cuando se excitó demasiado, yací con ella
y me volví impuro.
El pecado me satisfizo. La filosofía me ayudaba al amanecer,
cuando velaba. Me convertí en lo que querían.
Miré largo tiempo hacia arriba y pensé que el cielo estaba
triste sobre mí. Pero veía que le era indiferente.
Él se amaba a sí mismo.
Ahora hace tiempo que me ahogué. Yazgo hinchado sobre
el fondo.
Los peces viven dentro de mí. El mar se está agotando. "

30/6/09

A donde habia ido el sentido. Sonaba Alex Gaudino y las cosas se veian desproporcionadas, interiormente desproporcionadas: rostros sudados, enmarcados

Alex Gaudino te haci aperder el sentido

como es perder el sentido
es como un trip

me niego a perder el sentido

28/6/09

Los fotógrafos del Valle de Wolframio

La ubicación: privilegiada. Escribo en pasado, un pasado que no termina de volver. Descripción desde la ventana: desde el privilegio, Quito tagea y acepta la solicitud; enumero los friends; mientras tanto la Salesiana, el Hospital militar, los kilómetros que corren hasta la Villaflora, la Alameda, las filas de Vingalas en y desde el trébol, el choclo y el aguacate, Salcedo, Alausí, páramos, la costa Atlántica, oriente, señal pay pal de cable, cinemax a las dos; foros, zoom, macroforno, interrogación. Público el coment, cifra decimal, Quixote y Gulliver, consultorio, sin cita previa, como si la razón fuera una búsqueda atea, apolítica, amoral, ascética, agnóstica, anacrónica, atormentada, artística y atormentada. Palas no faltan, escarbar, tomarlo todo, ser sombra de las sombras, volver, volver, volver.

Él levanta su cabeza, el feedback disminuye. El espejo está limpio, demasiado limpio. La pared es amarilla, ¿amarillo mugre? Él lentamente saca las manos, con torpeza empuja su cuerpo, otro baño, el espejo tan limpio, demasiado, último baño, gelatina, armadillo. En el espejo se refleja la figura de un hombre mojado con las manos metidas en el bolsillo.

En el balcón sol, plantas, mesa azul, cartas. Sobre el mantel de cuadros rojos y negros sobras de queso, mandíbula, tráfico, sobras de queso.

En la sala el jazz suena como si Charles Mingus y Thelonius Monk; un evento in situ y literario. Tocan Estroboskopik. Ella, que lleva rato oscureciendo una nube, decide que hay dudas que no se las puede permitir, mientras, repite sin dudarlo que es feliz. Foto mira isla, turistas toman minivan, minivan sobrecarga, minivan hecha para 10. Insisten, el repique se oye en cada habitación. Mensaje enviado vuelo al Caribe. Óleo, lluvia, Bruce Dickinson, Mingus y Monk y Dickinson, buzón de mensajes; insisten: como puede ser tan fuerte.

Él, mientras se desviste, piensa que debe salir al balcón.

Ella, al esconderse, espera sorprenderlo detrás de los helechos.

el edificio era enorme, tanto que la salesiana, el hospital militar, la

22/6/09

cercadelnuevofintabufuegoydolor

Ayer comparaba mi nombre y encontré entre otras cosas
que con el tuyo puedo deletrear el mío
recuerda que al detener el irreversible tiempo
imagino como te verías de llamarte talves Lana.

París, Rupia, Belén, Alada
eres la sílaba, coma, el texto entre líneas,
la sien inflamada desde mi balcón te espera
coloca una silla, la jornada esta vez se aligera.

Me conmueve y así parece que sea
todo de ti me encanta, todo de ti me embriaga
no dudes si por ahí me sale un Neruda
palmo a palmo, mis huellas pronuncian tu sismo

Another Dones

.
.

Por la mañana que nos conjura
como en la misma historia del tiempo,
porque somos necios y esa mirada
convierte el Cuero en Caicedo,
por el amor y ese palacio
que con asombro despreciamos,
por que nos quemamos y es aquel fogueo
que pregunta por mi nombre.

Por el arte de la amistad como dice Borges
por John Lord y John Coltrane,
por ese último mensaje enviado de
un ericsson a otro ericsson,
porque a veces lucimos como ángeles
porque hay un río que converge en tu nombre,
por la ocasión que pesa como bronce
por un onomástico even mysteries.

por imaginar otro principio,
por que solo el olvido modifica el pasado
por relamer cada uno de los versos
por afilar unas ciertas costumbres
por el pop y las tragaperras
y la madruga que nos hará figuretear,
por la 6 y el edificio de espejos
por los minutos en que preferimos el sueño
por andar de plano sin saldo
porque hoy solo hay pluma,
porque mañana, si mal no recuerdo, ya es ahora

18/6/09

Ecuatorianos perdidos en Ekuador.


Lo primero: una pared. Blanca, rural, desprotegida, desproporcionada, desnuda; una pared, un tarro de pintuco, una esquina, unas horas de pie. Entonces, el primer naranjazo; enseguida el segundo y rápidamente el tercero. Naranjazos que explotaban en esquirlas de pepas, pepas-pared, pepas y acidez. Luego las bombas, globos de colores llenos de pintura, payaso si es carnaval, enanos, gordos, en forma de pera; una tras otra en rojo, en naranja, en verde, reventando felices, reventar es felicidad. Entonces una pequeña mosca, negra, se posa sobre la pared. Ha quedadofff un espacio, un centímetro blanco, cuarteado, stoned, inmaculated, dice ella, como si las moscas hablaran. Entonces, ante el brutal público, una camioneta vieja, datsun, 1600, totalmente destartalada, estrella sus latas contra la pared jacksonpollocknesca haciendo añicos la capota, el radiador, las luces, el motor. Se estrella hasta quedar aplanadafff, humeante, desorbitada, abyecta, violada por la bebida tampinesca, por el tropiqueins que enciende el tablero, a los asientos rotos, a las tripas que están fuera como lenguas, sucias esponjas amarillas, por el zumbido en sordina de cumbia, de loquito por ti, por ti por ti, por la mosca que regresa ¡más mosca! Por el silencio o el aplauso en el plató.

El tipo de gafas.

Un tipo, delgado, luce chaqueta negra, gafas negras, cabello negro, observa fijamente un punto en algún lugar del cielo. Fijamente porque su cuello, su cabeza, su cuerpo, parecerían buscar una estatua, una estatua como pájaros en el cielo. Como sucede cuando se mira con insistencia el cielo, un avión cruza el cielo reflejándose de cabeza en los cristales, en las pupilas como si se lo viera con efecto. El tipo levanta un rifle y dispara no una ni dos veces, de hecho la montaña que está a su lado parecería absorber cada detonación, mientras el sol se esconde como tras de un arco, unas aves, o quizás unos cartones se levantan como cenizas y una tormenta parecería precipitarse en el fondo. El tipo de negro enciende un viceroy y camina hasta hacer autostop.

¿Cómo era?

Un tipo de gafas negras, chaqueta negra y pelo negro como la indiferencia mira de costado las imágenes en un monitor. La secuencia ha sido grabada en una sola toma lo que suele ser insólito, lo que suele resultar en perplejidad. Los técnicos lucen sus mejores galas, como si ellos fueran actores y sus diálogos parte impresa en un guión. El final del rodaje. El asistente se acerca al tipo del cigarro, suponemos que es el asistente, porque los asistentes llevan tablero. El cronómetro y los walkie caen al suelo. El asistente habla con familiaridad al tipo del cigarro. El tipo del cigarro, delgado como un micrófono, escucha mientras su semblante se vuelve irritable. Por las caras de sus rostros se diría, que de tirar una moneda, ambos escogerían cancha pero, una cara es solo parte de un rostro.

Nueva toma, prueba de luces, atado de cigarros, el asistente comunica, el tipo del cigarro lo escucha pero no lo mira. En el monitor, en plano medio, unos labios, el humo, el asistente hablar por walkie, tipo y cigarro coger walkie, asistente levantar mano, como si así levantara algo, como si estuviera listo para dejar caer un piano, algo pesado, sobre tipo y cigarro. Sobre uno de los dos dice mi asistente. Al tirar una bocanada de humo, una de las luces cae delante del director. El director apaga el cigarro, cruza el plató, mira con microscopio la pared, la camioneta, al conductor, al incendio, a la mosca de utilería, a los objetos que según él cumplirían una función narrativa, trivial dice él, entonces el tipo se convence de que eso es lo que buscaba, lo prueba el hecho de que esa noche al fin puede dormir. Yo miro la pantalla, que a fin de cuentas es como mirarme a mí mismo, me miro con la paciencia de un cirujano, cortando y colocando, sin sorpresa, casi cegado. Me miro como desearía que me vean en caso de ser parte de la historia, de esas que suceden entre semana. Supongo mi voz se parece a la de los documentales, supongo un día seré crédito, lo que quiere decir que esta película va llegando a su fin. Nos vemos en la segunda parte, como en las películas de Jor El. Todos tienen mi correo, el tipo del cigarro que también es el director, su asistente, los técnicos de las luces, la gente del catering, la productora que trabaja de manera asociada, mi amigo del vtr, los actores también, la gente del maquillaje, gente con nombre desconocido o que no aprendí, el cine lo ha hecho posible. En casa, Sr. Kane, nunca olvide buscar en casa. Tengo una casa donde brilla siempre el sol. Desde allí miro al director. El director también duerme junto a muñecos inflables. Kane y Jor El discuten que hacer con Kal El.