12/9/14

-



Luego en tres.


Pensaba que deseaba conocer a una tallerista que se llamase Carmen Destruge. Luego pensé que sería ideal anotar la fecha en la que tenía aquellos pensamientos: noviembre, dosmildiez. Pensaba que sería ideal detenerme en mí y en el sitio en el que estuve hace exactos diez años: recordé vivir junto alChimborazo, y también que pasábamos varias noches arrastrándonos hacia nuestras camas. Uno era francopolo, el otro era cristobalmiguel y entre el nevado o volcán y nuestras camas se extendía un campo gigantesco, un llano, seco y lleno de pequeños caminos que se cruzaban, uno quizás y caminaba sobre una arena finísima y amarilla y breve y rojiza que se pegaba a los zapatos y las vastas; a uno le quedaban ganas de parar en medio y esperar que cualquier cosa ocurriera, como si eso cambiara en algo las cosas.
Quizás por esos años aún teníamos la gracia de ser algo así como los juguetes de eldiosdorado, esos días y estaban hechos para medio intentar y sobre todo para medio vivir la desconocida consciencia, aquella que sueña y se levanta sobre o con lo inesperado. Creo que nunca estuvimos más de acuerdo en tirar de nuestros límites, incluso, si de eso dependía la furia de otros, eso, estirar todas las delgadas voluntades.
Una noche tras una fiesta en el centrodeinvestigación zonacentro, intenté persuadir al resto de quedarnos a dormir sobre los terrenos, el campo, el campo con la tierra abierta en surcos profundos para la temporada. Creo que después de aquel incidente nada fue igual. Recuerdo, y desde ese día o noche hasta hoy, que ya era grande, mucho más que ahora y sobre todo que francopolo y cristobalmiguel que eran altos pero no muy fuertes, intentaban derribarme; dieron con un cable o quizás lo arrancaron y yo miraba a lo lejos las luces del centro, una gran fogata, esa llama que parecía alejarse y sacudirse mientras ambos me arrastraban, las nubes cerca, apenas si bastaba levantar los brazos. Me esperaba la casa, estar en casa y no allí era ya mi traición.
Quiero decir que eso no es una prueba para determinar algo, pero, sí había bebido con ganas y verdadera fruición. Ahora, ya sobrio, las cosas me parece fueron menos, nada peligrosas, aunque a veces me divierte llamar por teléfono a medianoche, y chalecochicanelson espera que yo diga algo y estoy con eso de hola, me gusta tu chaleco Nelson, pero luego ella ha levantado una demanda o denuncia, no lo sé, y ahora tengo prohibido acercármela, parece que llevo arena amarilla en los zapatos, y eso era necesario, cruzamos-crucé un fango seco a medianoche y era sencillo cuando el fango se lo tragaba a uno entero.
Un poco me preocupa que las autoridades del centrodeinvestigación zonacentro se lleguen a enterar de estas calamidades y luego aplacen o desaprueben los tiempos de entrega, ahora mira la silla azul y antes dejo un par de libros encima. De todas maneras me gustaría que alguien declarase por mí o que dijera al menos que soy un poco raro pero que eso también no significa nada, que en realidad no soy peligroso. De todas maneras y para evitarme ambigüedades escribo un par de cosas en el interior de la tapa del libro deAlbert, con fechas y todo, como una bitácora.
Y por ello creo no estar demasiado chiflado. Recordar para no chiflar.

A francopolo y a cristobalmiguel no los he visto desde el instituto. Quiero suponer que ellos tampoco necesitan saber de nosotros, uno habla con quienquiere y cuandoquiere, la verdad deben saber bastante pues este país es extremadamente mínimo, como lalatinoamérica a la que queríamos entrar como se entra y se sale de un hotel, una cosa para conocer en dos años. Extrañaba las tardes pateando el balón y eso de fabricar métodos para lanzar más lejos los pequeños proyectiles y los silbadores. Yo era arquero pero también jugaba de defensa, de delantero era bien malo pero en el instituto me volví bueno, incluso peligroso.

En elChimborazo hacía unos soles majestuosos y era de ver al sol estirando los brazos, como un cuerpo clavándose en una pileta y ahora que lo pienso en elChimborazo sucedían cosas singulares, efecto de las sombras o del buen tiempo sobre la roca: el sol nadaba, el sol dando braceadas deliciosas sobre Baltasar, sobre el hielo que venía a ser la pileta personal de elsol. Ahora recuerdo que una gran estatua deNeptuno servía de centro y él miraba con sus ojos blancos a todos y eso en uno de esos parques con iglesia y cine alrededor, y ahora entiendo que ese loco musculoso, con su tridente azul en mano, mirando si las cosas andaban bien, por más neblina o brillo de pólvora nunca dejaba de señalar y bucear.

Ahora diez años después la vida dentro del gran laberinto y rizoma es harto divertida y uno anda perdiéndose todos los días y a todas horas. El sol en todos lados como muros rojos pero también los reinos oscuros y el acero y allí el frío quemando de azul los huesos. Quizás de eso se trata esta mente que llevamos entre la carne, un poco aquí, un poco regresando desde kitumbe, un poco con k un poco con q, un poco como en todos lados y por supuesto corriendo o borroneando todo rastro.

Luego de diez años, o ya eran trece, andaba cayendo por los escalones y no recordaba anteriores vidas o centrodeinvestigación, ni siquiera si el sol salía o si braceaba de pecho o si nadaba de espaldas bajo la mirada de un Neptuno y con eso de leer unasvistazo y ni siquiera me importaba ya nadie porque empecé a creer que con el tiempo le iba a sobrevivir a todas las personas que sabían de mí, y eso era extraño y muy perturbador porque ya lo empecé a ver como un destino, eso de un día va a pasar y te va a pasar a ti. Entonces bajaba los escalones o los rodaba pero sí pensaba en sus hombros y en cómo subirme y cómo quedarme en ellos. Pensé que necesitaría un cuerpo de pollo redondo y azul y unas alas y eso de despertar a los demás; y de ahí para dar saltos y de ahí para quedarme quieto, con ese cuerpo ligero de pollo y sin muchos ruidos, como un gran militar o esos especialistas del hambre que esperan y esperan y beben poco y poco y comen cubitos de manzana y la mitad de la lata, y en eso estaba, y a veces también cuentan su ritmo cardiaco y el momento indicado está entre dos pulsaciones, cuando todo es dibujo animado de reinas panameñas y dictadores panameños, el tipo haciendo clic sobre el seguro y levantando la tapa y la lente brillante y ya sobre el corazón detrás y una corbata azul cubierta de roja, la limosina haciendo cachhh y las balas haciendo guummmm o gmmm gm gmm gmmm gmm gmm, para o sigue pero todo confuso, todos culpables; unos segundos pero ya el tipo ha desarmado el M22 y ya lleva su vida en una maleta, camina tras sus gafas, dentro de un abrigo gris y su vida es quitar la vida de otros pero su vida bien puede cambiar por esas cosas que uno no decide, y lleva una maceta y una planta al parque a que tomen sol.

Entonces pensaba en eso y cuando di el salto pude ver al resto de los talleristas reunidos, buscando a alguien a quien quitar dinero para que compraran algo con qué celebrar el fin de semana, muchos tenían los huesos al aire y muchos deseaban linchar a alguien, por eso desde sus hombros dije como si fuera un militar no vayamos con tus compañeros porque tus compañeros quieren que me baje de los hombros para ir por algo que no sea azul y ponerte a dormir, pero también dije que no quería ir y eso solo porque no tenía ganas de explicar nada a nadie, y si estaba rodando los escalones era para caer en tus hombros y tú deberías saber que no quiero ir y que quiero parecer una capa o una toga.
Luego intenté que voláramos como unflash, si unflash usara la capa de elclarkent, y yo seguía rodando los escalones, luego miré unas líneas largas y bastante definidas, algo un poco gris o blanco sobre un fondo oscuro, sobre negro y pensé que me había caído, que la capa era una mierda y volar con los pies por delante era una mierda como de hace quince años, y luego los pies caminaban, es decir, lograban que las líneas y la calle siguieran, avanzaran hacia atrás, porque eso era, eso pasaba, yo estaba de cabeza mirando los pasos y la acera, así estuve hasta cruzar frente a unas personas vestidas con trajes de extraños colores, y querían que probáramos algo traído de monteserrín y así de cabeza vi que eran perros calientes, y me gustaría comer mostaza dije la la mostaza caía y mi cabello colgaba pero luego seguimos con prisa, en realidad intentamos levantarme, creo que estaba un poco harto de mí y por eso dejé una parte en algún sitio que hasta ahora no lo encuentro, mientras iba de cabeza o sobre sus hombros o serían sus tobillos, yo, mi otra parte regresó hacia la puerta del centro, empezó a realizar llamadas, nadie contestaba pero igual hubo muchos usuarios reseñando la tarde, reseñando lo que pudo haber sido un gran proyecto.
Hablaban de idiomas, hablaban de turismo ecológico y para sentirme útil di un par de opiniones, charlas magistrales de cinco minutos, luego sentí que la otra parte me llamaba pero dije que no quería ir y que debía ser sólido, di opiniones como de la pluriculturalidad y la escisión vista desdeThompson.
Luego olvidé quién era y allí se perdió un poco mi otra parte. ¡Qué iras!

Estuvimos en el gran galpón, me dio por buscar en las bolsas blancas de las personas que llevaban unas camisaspical, y con sus cuellos largos y duros como cuchillos. Pensaba que quienmierda les planchaba esas camisas pero no encontré a mi otra parte aunque esto sucedió otro día porque creo que ya no estaba muy seguro de haberme perdido, o de haber perdido la otra parte; mientras, el galpón respiraba y tenía ese aire de fundas para los tachos, de envoltura para bombones, de aceite de aceituna, de cera líquida caliente; además, las luces eran tan blancas que uno empezaba a sentirse azul, luego transparente y las bombillas debían ser de cinco mil watts.

Me dije watt?
Luego me dieron ganas de dormir en la fila.

Luego dijo eresun mentiroso y me dividí otra vez, o sea, estaba hecho de tres partes, y ya se jodió porque seguro se fue la parte que atendía o aprendía cuando se trataba de talleres y luego repitió que eresun mentiroso.
Yo pensaba que la espalda se había pegado; luego dije, mejortopamos pero dije mejor topesno, o dije mejor topastos o también ya se hizo mierda o lo que es lo mismo, cariñad.

Luego eresun mentiroso y yo en tres pero en cuáles

11/9/14

-



Errortic cloud

Todos hablábamos al mismo tiempo. En realidad las palabras iban y decían ya regreso pero sobre todo si uno escuchaba, así, sin verlas, podía hacerse a la idea de que quienes hablaban al mismo tiempo también se estaban encaramando, uno encima de otro, que en realidad ya formaban algo similar a una de esas olas altas, montañas con varios metros de altura y el agua y las algas; en la parte del frente, tras el hombre de corbata azul, la ola posiblemente lo abarcaría todo, cubriéndolo; y eso éramos en esos momentos, brazos, gritos largos, quejas y rostros gibosos.

Nadie quería tomar su turno y sin embargo todos actuaban como si ya las cosas estuvieran hechas. Me recordaba mucho a todo eso, aquel filme en donde un grupo de personas queda atrapada o detenida en un aeropuerto extranjero, un país con alfabetos cirílicos y caracteres o grafías reflejadas, como en espejos. Recuerdo que la gente hacía fila, pero también reclamando, otros agotados pues acaban de bajar de un vuelo de decenas de horas. Quizás lucen insignificantes pero a medida que la tarde avanza, ellos se toman la sala del aeropuerto donde han sido hacinados. Luego como los pescados ellos ya se multiplican y también los ánimos se vuelven inestables y eléctricos, poco a poco la situación pasa de ser pasiva y tiernamente cómica a improvisada, riesgo, inestablemente arribado. A veces pienso que la gente en el filme, que se supone retenida en el aeropuerto por ser sudaca, o latina, o sospechosa de terrorismo, muestra un poco, algo de aquello de la autoestima que surge en un cultivo de lo nacional. Sin embargo, en las habitaciones, aquí en el sitio, los talleristas entablábamos, levantábamos bunkers o trincheras para luchar contra un enemigo, la gran electricidad invisible; “el peor enemigo es el que está suelto, en todo lado y al mismo tiempo y cuando él lo quiere.”
Ese locooloca nos tenía molestos y era suficiente un movimiento, una silueta extraña para que los fusiles calientes, y entonces también estábamos más unidos que nunca, unos sobre otros.

Esto de ser uno solo me recuerda a los momentos en que todos decíamos cosas al mismo tiempo, puede que solo quiera relacionarlo con la idea de una sola cabeza diciendo todas las cosas, o una misma boca con todas las lenguas, o muchas bocas en todas las cabezas rojas o lo que sea, siempre combinando bajo un mismo patrón, enredados como una misma raíz, nuestra naturaleza era pretender y de allí decir algo hacia el sótano porque en la terraza ya estaba otro, decir algo hacia atrás porque hacia adentro estaban otros dos; por aquello estuvimos unidos por las espaldas, atravesados y con la médula como dos siameses; era imposible seguir sin que alguien no intentara antes detenerse. Supongo que esa era la furia escondida y desconocida de algunos hombres de traje azul, eso de esperar a que nuestros múltiples tentáculos poco a poco fueran calmándose, diría durmiendo, aunque a veces algunos hombres daban sus contenidos y las horas completas sin receso de modo que uno terminaba roto y cada parte dormida; girando como hélices y seguro girar para ellos era casi lo ideal, brillaban como hipnotizados, las piernas y el cuello haciendo giros y quizás ese hipnotismo era condición para egreso.
Tenerlos en ese estado permitía que los contenidos se prolongaran, que se transmitieran con menos dificultades, como en una escuela, como a través de un programa de teve.
Hablar y quejarse al mismo tiempo era también un espectáculo conmovedor, cuando no desgarrador, como si fuera uno quien coloca toda la carne y la roja dentro de copas largas, usando la boca, los dientes, y los muñones brillantes, y también como explicar algo que nadie conoce, un paseo en el sistema nervioso y esas cosas, deslizándonos en los canutos, y era harto difícil aceptar que amábamos el incendio y al mismo tiempo lo temíamos, y lo avivábamos, tomábamos aires hasta que lo amarillo se volvía rojo.
Puede ser que todo esto resulte exagerado, quizás sucedía en otros centros y después de todo que se puede esperar de tallleristas encerrados en habitaciones durante cuatro o cinco horas, todos abriendo la boca para morder férulas plásticas, escuchando la desaparición de palabras enteras, dejando cifras para las conclusiones, para que algo resulte, y cuadre la estadística.
Creo que nos volvíamos obsoletos en tiempos record, o sea, daba para pensar que seríamos y que elaboraríamos no solo el material, constantemente, sino, a nosotros mismos, como si no fuera suficiente con tener que aprender, y eso de lavar autos medio tiempo, o eso de dirigir las zonas de parqueo, ¡teníamos a cargo cuatro o cinco materias semanales! Pero fotógrafos, y correctores de estilo, y estibadores, tres deadlines diarios y además dando vueltos y pidiendo cambio en ¡noblezagaucha!
Investigadores de 2G, tres referencias posteriores a 2010.
Un día terminaríamos todos, todos los talleristas en mitad de la habitación, cuando no ocupándola toda como una gran masa morsa rosada, de múltiples ojos y múltiples miembros aletas, un gran y rosado e informe y ebrio javadehut, la lengua o las lenguas colgadas en punta hasta el ombligo, tocando y lamiendo su interior, luego su propio cuerpo.
Creo que un día pude ver lo que miraba el perro. El perro de la terraza del edificio, edificio en el que conseguí un armario y agua caliente y colchas limpias; y ese perro observaba con demasiado cuidado una luna, la gran y fascinante luna de los catorce años, dorada y un poco cubierta por unas nubes, y eso, entendía, eso, la luna era para el perro como una madre y también como si aquel pastor deseara el regreso, el camino al vientre.
Creo que soñé por todos en la habitación, sueños remotos, y todos deseábamos que una luna nos convirtiera en una de sus rocas, nos llevara al fondo de un cráter, eso, que alguien con una bandera y botas ortopédicas nike, caminara sobre las espaldas.
Eso creí, éramos la gran luna de los catorce años, fragmentos dirigiéndose hacia todas partes.

Uno de los talleristas dijo algo sobre la importancia de tener a ClaudioWiller entre nosotros, eso, para que en la charla encuentro en el salón principal dijera por los parlantes, bien claro por favor que ustedes no entendieron nada, y al mismo tiempo, y luego de señalar al auditorio con un dedo gigante, uno de esos dedos de goma, el equipo es el número uno, somos graandes añadiera eso es lo que aún pretendo.
Las investigaciones apuntaban hacia el siglo XX y ese tiempo nos pareció el más traicionero de todos. Creímos, dijo otro tallerista, encontrar los orígenes de la niebla. Entonces hablaron de filmes experimentales y eso de los formatos pero sobre todo intentaron comparar aquel fenómeno con las granadas y las hogueras en los filmes de Resnais. Últimamente encontrábamos títulos en los almacenes que empezaban a marchitarse por toda la ciudad, uno cada vez tenía que realizar búsquedas exhaustivas y en bases informales llenas con tres o cuatro filmes por disco; personas con nula experiencia ponían en las manos la historia en movimiento en formatos para todo equipo.
Discutimos de noche y niebla, documental de f. fassbinder, pero por momentos fuimos llevados como por el calor de los demás. Pensaba en la luna y en un pastor detenido sobre sus patas traseras sobre la terraza de una casa.
También observamos un documental sobre militares que marchaban con pasos firmes y al unízono, tras graves discursos los cientos de uniformados levantaban las manos al mismo tiempo y ese movimiento era capaz de dirigir el viento y casi hasta la dirección de los rayos del sol amarillo que incendiaba el asfalto.
Saludar al paso de las autoridades, y esa música, y ese sonido eran particularmente estimulante, también le hacía pensar a uno en tener una casa con una esposa alta, eso, y la defensa del hogar o el momento para sacar la bayoneta y zaas zaas pero el pastor seguía sentado sobre sus patas traseras y las calles guardando silencio como si ya todos durmieran.
A uno le entraban las ganas de apagar la teve, y el devedé y cualquier lucecita azul pero aún faltaban conclusiones.
Recuerdo que en esos casos los talleristas buscaban información en la red y los foros, quizás los informes eran entregados con informaciones sin un previo cotejo y sobre todo sin sellos. Esperábamos que el hombre de corbata azul nos direccionara, y eso ocurría, luego era cuestión de completar y ampliar. De todos modos fue imposible fechar el origen, tampoco decidimos sobre una fundación o un brote claro, el responsable total; en realidad nuestra búsqueda, el tema, ya se había ido de las manos y por eso mirábamos y leíamos acerca de conquistas marítimas, desapariciones castrenses, magnicidios de escritorio; alguien dijo que sin inicio pero con bitácora.
ClaudioWiller; leí ese nombre escrito en una de las hojas de mi cuaderno; junto a su nombre dibujé una raya y luego la raya se volvió una flecha.
Al otro lado de la hoja escribí niebla.

Luego Patrick Marber, Antonia Van Drimmelen, John Calley y Cary Brokaw Vizco celebraban, otras dos personas del reparto artístico también fueron nominadas. En la fotográfica y entre los dos actores se levantaba una pequeña estatuilla dorada, como un prisma en cuyo vértice descansaba una esfera, la tierra.
La fotográfica era bien pequeña, imposible encontrar aguyana ouruguay.
El filme se titulaba “An adapted winning stage play”, su autor Patrick Marber quien además había escrito el guion para el filme que según los diarios era “una historia de amor para adultos.”

En la parte de atrás especificaciones técnicas:
 
Languaje english 5.1
(dolby digital)
english dts, eres un mentiroso, french (dolby surround)
Subtitles english, eres un mentiroso, french
1.85:1 anamorphic widescreen
Approx. 104 minutos
Mastered in high definition
COLOR

Me quedé hasta la doce, pensaba cuál de todos tenía cosas en común y trataba de recordar los nombres de mis compañeros talleristas.
Luego pensé lo que le diría al encontrarlo al día siguiente.

-



Macdeep

Pensando en macdeep, deseando que pronto el agujero esté en funcionamiento y también llenándolo como si pensar en eso ayudara; aunque ya no se había visto hombres de casco amarillo cargando cajas pero sí estaban que subían con las carretillas y también apoyados en el muro, conversando mientras el agua se filtraba, como si protegieran que los charcos no cambiaran, para mantener el tamaño, las dimensiones irregulares, la profundidad necesaria. Macdeep debía estar cerca, por eso los extraños e inexplicables acontecimientos, esas nuevas y viejas caras de persona que un día está cerca y al siguiente no contesta; extraño, todos debíamos firmar varios documentos y al mismo tiempo era salir y al mismo tiempo entrar pero en realidad uno estaba del otro lado por un empujón y zaaamm pero supongo todos los documentos estarían ya perdidos, en ambos extremos, en ambos lados.
Eso de macdeep era un referencia a las novelas del colombiano, sitio satisfecho y donde las cosas ocurrían o se las explicaba con mapas sobrenaturales; y la influencia futura, el guiño u homenaje era evidente aunque muchos la negaran e incluso la despreciaran por aquello de las fechas.
¿Cómo puede un tallerista realizar o finalizar la investigación sin tomar o considerar a los primeros enfermos e insomnes de la Hispanoamérica?
De todas maneras eso había sido hace ya tantos siglos pero con eso de que las cosas apenas estaban sucediendo y todo aún estaba por hacerse, a uno le quedaba claro que apenas si acababa de despertar; por la ventana recortado un helicóptero para dos personas haciendo ziim tacatatacataca realmente bien y rápido, y de paso eso del sobrevuelo y entonces solo faltaba que alguien encendiera una teve o que alguien se lanzara con versos eléctricos del tipo indignados los hijos de y ya esperaba que el agujero funcionara para adaptarle un botón con el SY08 grabado, y eso de SY08 me parece aún una profundidad ideal, oscura, sin posibilidades de escape, y ya podía ver al gran agujero y la gran caja metálica y a todo lo que viajaba dentro cruzando como rayo en SY08 SY13 SY18, y preguntándome qué era lo que hacía pero y ya con la caja de regreso.
Luego correr las puertas, y bueno, cubiertos con el acero del sol, sol negro y láminas brillantes y frías; ecos, acero o roca.
Ya era sitio para dejar allí el insomnio; pronto seríamos bienvenidos en todas las casas, mimados y abrazados. Ahora la excepción; pasábamos por un tiempo salvaje en el que cada gesto tenía y cobraba excepcionales sumas, poco a poco e hipotecado hasta de las cortinas, del cristal catedral para las puertas del piso de abajo, la ropa y su brillo y sobre todo las medicinas, el grano azul. A veces, y en ocasiones siniestras el fuego debidamente escondido. Con el tiempo algunos intentamos formar una especie de sociedad e intercambiamos las cosas que nos resultaban útiles: licor por talco para el cuello, masajes en los hombros por fruta que no era bien fresca; llegamos a la conclusión de que más valía embriagarnos y quedarnos en grupo y lo mismo para realizar tareas, sobre todo en cuestionarios. Luego la habitación con un olor fortísimo o rancio; los objetos personales rodaban días sin que nadie reclamara pero también aparecían abiertas y con las esquinas dobladas las estadio, las pekes, las cometa, ediciones remotas y amarillas de fontanaenelcentro, textos para ser leer o recortar y así como aparecían viceversa y yo llevándolas a casa y quizás por eso luego la sociedad fracasó.

Eso de endeudarse fue el terror. Mirar la esfinge que espera y mira sin respirar, y de algún modo aprendimos formas y lo siniestro de sobrevivir.
Quizás no tuvo otra opción sino vender la esfinge y el precio de tres mil años de pie. Esas cosas andaban demasiado viejas y solo las levanté y eso con una pluma que había tomado prestada de lacolón junto al reinodejehová y es cierto, entonces la esfinge intentó morderme, pero ya estaba con unas antorchas en las manos y creo que era el año 2007 porque se escuchaban éxitos de thatisall, y ella intentaba ponerme al tanto de sus propios sabotajes; pensé que era un buen tema, lo debía cantar con MM, quizás hacerlo un poco más noise y eso le daría dos décadas más, dije ozzman, arráncale la cabeza a la esfinge, ahora tenemos prohibido entrar al tierras santas.
Tuve que vender una vieja colección de c-des con todas las presentaciones de ozzman y thatisall enfrancia, también enbélgica, algo de boots enescocia, algo encánadá, encalifornia, en sainttormg, encopenage, enbahiabrasil, enlyon de nuevo, en1985, en1991, en1997 junto aanthrax, junto ajake elee, junto alaesfinge antes de lo de su cabeza, en mitad o detrás delálamo, frente a un almacénsony, y eso era destrozar la herencia de la mitad del país, ya no quería tener hijos, pensaba que si la destruía qué mierda iba a dejar. Luego pensé que ellos pagarían mis actuales deudas, eso además porque yo ya era su padre, deudas de las casas inundadas y negocios rotos, mujeres enfermas y delgadas como palmeras; de eso dependería y dejar música con el fin de que adoptaran un alto compromiso con las cosas que no tenían sentido: la fotografía a suelos recién pintados, la construcción de habitaciones llenas de estática por conexiones eléctricas no aisladas, quizás hacer una película con una sola escena repetida cien veces, cinecienminutos filmado desde cien posiciones.

Ya no podíamos entrar al desierto.

Tanto estar en eso de la caja y eso del orificio y eso del piso SY08 y eso de pagar en todo lado como si tuviera tres vidas, como los militares y nuestros triples modus vivendi, me estaba volviendo bien ecuatoriano y vivía en lunes siendo mayo. Me figuré o sorprendí con el dedo levantado hacia el cielo, dije o decía aquí estoy tapando el sol con un dedo y era chistoso porque el dedo tenía un orificio justo donde iba la huella digital, y, aunque tenía levantada la mano y mi pulgar intentaba tapar el sol era imposible, porque había un orificio donde iría la huella digital; el sol pasaba con toda su fuerza, mi dedo era su marco y nada de estarahíentreel asfaltoy elgas; estaba donde no hubo.
¿Dónde estaba la huella?

Al rodar los escalones recordé que ser así no estaba mal y quise agradecer a alguien y en realidad terminé felicitándome a mí mismo, como quien puede convertirse en un ser doble para salir un poco de uno mismo, o como quien atraviesa una puerta, luego da un giro de 180 y entonces frente a frente como en un espejo procede a levantar los brazos hasta lanzarse con los brazos abiertos sobre sí mismo; un bien sentido abrazo. Así estaba, cruzándome como una puerta y abrazándome antes de decir bien hecho A.K. Debí pedir a A.K que trajera algo para comer y quizás un litro de cola de naranja pero siempre en estas ocasiones me quedaba también estático y quizás al ser un doble ocurriría lo mismo, nada sucedía, luego sí necesitaba ver un montón de teve para conciliar los descansos, eso entre comerciales.
Recordaba las palabras de mi padre el escritor, decía cosas sobre la electricidad, algo sobre juntarla al deporte y creí que intentaba que yo conectara una de esas luces a mi bicicleta, esto es un recuerdo de 1994, odiaba estas luces porque su esfuerzo era inútil, la bici estaba hecha para correr, y la luz era mínima y luego salía solo por las tardes. No para hacer ejercicio sino para correr, cuesta abajo, además la luz, ese dínamo de acero era una taza para medir lácteos pero en realidad era inútil; pues en la noche miraba teve y mi padre decía algo sobre las noticias, sobre manta, sobre un hombre pelado que acaso era como su jefe, apenas apareció pequeño y con escarapelas empezó con eso de cazar al león; no creo en la violencia, pero ya no entiendo, capaz que mi padre nunca fue escritor, sino agente para las compañías de dínamos, agente de luces para bicicletas, quizás eso demanta, el pelado y las escarapelas era porque querían colocar dínamos en la pista o en las ruedas de los kafires, eso significaba menos velocidad, más pista, toneladas de combustible azul.

Luego de agradecerme creí que aún me debía cosas; apuré el paso a ver si me fumaba un marlboro aunque ya varias personas andaban con eso de que debía dejarlos. Noté que mis dientes tenían un poco esa coloración desagradable, entonces recordé a Naranjo, dije ese man sí está cagado algo similar al caramelo brillaba entre sus labios, ya me sentía más tranquilo aunque con ganas de un marlboro. La señora dijo gracias, yo guardaba mis monedas y por la ventana el sol era de locura y el cielo empezaba a reventarse. El cielo era anaranjado y todo tenía ese aire de todo va salir de maravilla porque el día nunca se va a terminar. También de tu vida pasará largo los doscientos años. Los talleristas hablaban de los cuestionarios y de resolverlos sin asistencia virtual, yo creía que una vez resueltas las cosas podríamos intentar otros temas, pero luego me lancé a quejarme de eso de la facilidad, de sacar copias, en realidad eso los mandó a callar, era como si mejor me dedicaba a quedarme en cybersilencio aunque ya sabía que todas las respuestas de selección múltiple nos convertían en malos profesionales. El reto podía ser el descubrir los sitios donde se lo permitía, antes de ninguna medida, observación, informe y reforma, quedaría por aplicar y elaborar una vez que el mapa estuviera claro.
¿Cuál entre a b o c?, esperaba que un tallerista me divirtiera con entre a b y c escogería la coma, o mejor, una virgulilla.
Luego me pidieron que entrara a un hospicio, y luego a uno de esos sitios para mejorar la autoestima.
Así estaban las cosas pero también creo que exagero. Pero siempre querían que entrara a uno de esos sitios y a veces me lo decían sin intención, y otras como si esa fuera la respuesta a la crisis de partidos, relevos generacionales, insomnios y electricidad solar.

En realidad la respuesta a todo estaba en los talleristas y eso era satisfactorio y a la vez insólito y había que licuar talleristas para mantener una buena alimentación.

Luego pensé que sería mejor abrir uno de esos centros de apoyo, un poco fabricar habitaciones cubiertas por colchones; quizás hacía falta un poco que nos amarrasen y nos dejaran libres para correr a chocarnos contra los muros.

¿Quiénes amarrarían? Eso sería definido luego por competencias pero me gustaba la idea de tener un grupo de futuros capataces, como en las bodegas de la zona 16; gente capaz de hacer las cosas sin pensarlas demasiado.
Un poco dirían tómenlo de los brazos, o cosas como ya, ya puede retirarse.

eresunmentiroso. Pero no era capataz ni tallerista ni podía tomarme de los brazos. eresunmentiroso. ¿Quién diablos anda escribiendo en las paredes que no podías retirarte?