10/9/14

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Atropellado, después
de varias cosas
nevermind

Una noche soñé con mi amigo Ray; en el sueño él sonreía y me invitaba a hacer algo, pudo ser cualquier cosa pero recuerdo que Ray llevaba gafas, un polo violeta y conducía algo más pequeño que un auto, quizás una caja sobre unas ruedas. También escuché que alguien me sugería o exigía que apoyara a J.Pérez para que vaya al mundial marvelcomics. Estas cosas me estaban sacando demasiado de onda, es decir, me daban tanto material para pensar y tras meditar un poco terminé convencido de que muchas personas tenían muchas cosas guardadas debajo de la alfombra, un puñado igual de tiempo de sobra o sin deberes que terminar y empezaba a sentirme como pelusa y como pelo de gato, y algunos pelos me hablaron y decían que era hora de formar un frente amplio y hablaban de votos; Ray ya no estaba y tampoco la caja. Antes de despertar entraba a un baño y en el baño las paredes estaban cubiertas hasta el techo por alfombra, una alfombra con vetas rojas.

Luego estuve leyendo las noticias en una red social, encontré el tema de J. Pérez. Era cierto pero yo lo había soñado por la mañana, apenas minutos antes de decidirme a bajar por una taza de cocoa caliente, no lo sé. De todos modos me pareció que nosotros éramos una mierda pero no encontré un sitio para mostrar mi opinión. La hazaña del oro era parte en una lista al igual que otras hazañas deportivas y políticas, nominadas todas para formar parte de un filme millonario. Tres hechos surcontinentales, tres elegidos, la explicación detallaba el paso del siglo XX y sus hechos sobresalientes como en un noticiero o como en un gran flashback de noticias; cómo elegir: Suramérica: vota haciendo clic.

Hazañas listadas:

thekira cantando aka jewaka en estadio deáfrica.
La primera clasificación del equipo de fútbol boliviano al mundial en 1994. Técnico: El boliviano Reinaldo Vizuete.
El rescate de los mineros enchile en 2010.

Lista decadente de hazañas que no ocurrieron:

thekira vende la medalla de J.Pérez y consigue pagar mar para Bolivia.
Burkina Faso capital de Noruega y sede de la Comunidad Checa de Naciones desde 1995.
Mundial de fútbol sudafricano se cancela y es trasladado hacia nueva capital de Noruega. 
J. Pérez ciudadano sudafricano detenido por explotación y tráfico de oro en la mina de thekira, a dos horas de la Paz, Bolivia.
Quince países de la comunidad Peca oficializan el quechua como segunda lengua en Lorna.

Recuerdo que sus ojos decían que me detuviera que por favor la perdonase.
Y las luces eran altas, enormes, el flash hacía que perdiéramos el sentido, la ubicación. La gente llevó sillones de piel y madera, mucha madera que probablemente era parte de cuadros o de sillones desmantelados.
El vidrio tenía huellas dactilares, yo esperaba que alguien escribiera un par de oraciones con esmalte de uñas; seguro pensaban girar y girar, ya todos daríamos vuelta, sobre todo en el suelo, incluso dormidos. Bailaba para colombia y la colombiana siempre en el centro y nosotros arriba y los brazos y ella levantada.
O la protegíamos pues, todas las coreografías trataban de ella, su poder y su clan; ella en nosotros, nosotros intentando estar en ella; y ensayábamos algunas horas casi sin tiempo ni permiso para improvisar o para dar un paso de más.
Ella nos llamaba sus koopas y yo recordaba que los koopas tuvieron reinos antes de convertirse en guardianes, guardianes de piedra.

Recuerdo que sus ojos decían que la perdonase o que cambiase de idea, que lo olvidara, esos momentos llenos con una luz azul o casi violeta y larga yo la levantaba sobre el borde, luego ella pedía y ya la dejaba caer y antes yo hacía como que la soltaba pero no y la espuma nos cubría y sus pies eran dos peces o dos panes mojados sobre los míos. Los otros guardianes también estiraban sus brazos como si fuera un tela o una red pero ella no dejaba de hacer eso de mirar al cielo, la dejaba resbalar un poco y ambos reptábamos en espiral.
Y entonces ella y nosotros, y luego empujándonos, una resistencia que bien visto resultaba en un baile; en papeles ya dejaba saber que un koopa no debía pretenderla.
Luego hacíamos eso de la ronda, la gente de pie y uno en el centro, como guardianes no dejamos que rompiera el círculo a pesar de su terquedad a pesar de que ya la cargaba; y lo sometíamos pero no era tan cierto, y yo miraba de pie a un lado del escenario, bajo el parlante, como observar un pedazo de madera en mitad del mar, en mitad también como si el mar lo sorbiera.

Antes de dormir mirábamos estos programas donde se habla un poco de todo; la verdad ella siempre pedía que apagara el teve y luego que por favor la dejara dormir. En realidad ya teníamos un año de casados y no era tan malo, ya había subido de peso y era que desayunábamos con verdadera fruición, no faltaban mamá yendo los jueves y tampoco Marcelo con su licor casero y los granos y los cereales; a veces pensaba que tanta comida serviría para inflar a un niño redondo y mínimo. Por momentos me alegraba pensando que lo importante en aquella primera etapa era tener algo, lo suficiente para que ambos, dos niños redondos y macros se alimentaran.
Creí que sería ideal traer algo propio al mundo. Fui sodomizado.
Luego con las cosas del trabajo, luego entre leer esas cosas y preocuparme un poco por lo del marvelcomics, terminé olvidando al niño. Pensaba más bien en eso de dejar de mirar teve. Luego cambié de canal.

Una noche soñé algo distinto, algo sobre un muñeco koopa. No entendí muy bien pero lo expliqué asociándolo con mi preocupación por los exámenes finales y porque hacía tiempo que no miraba a mis hermanos.

Un koopa es una especie de dinosaurio bípedo, o como un lagarto de pie.
También es capaz de tirar bolas de fuego por el hocico; será mitad dinosaurio y mitad dragón.

En la teve hablaban del mundial; luego de dos años al aire aún hablaban de bebés y sus mamás aún vivían en la casa de sus mamás. Hubo una fotografía de dos hombres peleando un balón. También el vídeo, bien destacado con los hijos de un artista a los que les estaba prohibido visitar el mausoleo de su padre.

Si me prohibieran visitar algo que me gusta me encerraría en mi habitación hasta que creyeran que he desaparecido. Colocaría un cartel en un sitio visible, al mismo tiempo visitado pero no muy público y el cartel diría se equivocan, quiero mausoleo.

Por qué no incluir en el guionfilme aquello de la dictadura y santiagodetocopilla; el socialismocubano, la desaparición de personas y militares, quizás la explotación de hidrocarburos en el océano o la publicación completa de Informe para ciegos.
Quizás también los informes demográficos de suramérica; jóvenes metrópolis, deserción y orfandad rural, la tasa de suicidios sociales, el terremoto de ciudad deméxico, descalificaciones públicas.

Quizás se pueda listar el fortalecimiento paramilitar enmanagüa.
La organización y activismo GLBT.
Los funerales de García en 2000.
Los funerales de García en 2006.
Los funerales multitudinarios de Santamaría.
El posterior concierto y los dos millones de asistentes.
Los funerales de García, los cuatro días de festival y la censura.
La intervención de  Edome.
La muerte de Hectormachocamacho.
El pañuelo blanco de Edome  cayendo sobre la madera.
Un cenicero volando en medio de una multitud.

Luego estuve fumando un marlboro fuera de casa y más bien esperaba no tener que volver a la habitación; era imposible, alguien debía arrestarme y alguien debía bajar para de una vez montar en sus hombros, pero nadie, y el marlboro apenas si estaba encendido.
Otros talleristas parecían molestos y bien preocupados por los negocios; y es que ellos pasaban la mitad del día en el centro y la otra cuidando que sus cosas del buen andar anduvieran bien, es decir, regando plantas o atendiendo un centro de salud, como eso de atender unspá, negocio bueno pero malogrado por la humedad, con eso del cloro todos los días y el clima endémico.
Yo solo esperaba que alguien bajara para treparme y luego ver qué pasaba, tenía ganas de decir cosas lindas y cosas que uno guarda y no sabe bien para qué sirven, además tenía ya un año de divorcio y estaba agotándome eso de ir cada fin de semana al mismo sitio, beber todas las cosas como encuba, y era divertido, porque por un tiempo eso era todo, y nada faltaba pero ya no estaba bien seguro de mis energías, a veces días enteros con los ojos entrecerrados ya parecían también otro par de ojos, con la piel de un tono ceniciento y en las clases era evidente que estaba más en cama y dentro de las luces o en mitad de un cenicero pero aun así intentaba no faltar, decir presente. Un día dije mejor dejo los rumbos y me daban ganas de tirarme encima de los hombros de alguien que bajara con su perfil lleno de ángulos como esquina de estación de combustiblespuma y eso en la vía acarapungo pero tambén esa tarde mientras el marlboro decía cosas y uno tenía los ojos llenos de pasado, seguí de pie, mirando a los escalones y luego a las ventanas y un poco me estaba resignando al total aburrimiento para echarme bidón con agua azul, y estuve a punto de tragarme el marlboro encendido pero el marlboro dijo yo no tengo culpa de que te vaya a arder a la salida.

Luego cerré una ventana, parecía que alguien me miraba desde el otro lado, era como si los dos nos miráramos, al mismo tiempo y sin vernos, pero yo no me quedé para comprobarlo; de alguna manera sabía que era la casa del frente. Cuando quería entablar un diálogo él o ellos no estaban; quizás pasaba lo mismo del otro modo. Quise aceptar que así sería siempre, una especie de sinsincro, a veces eso pasa con las casas y con las habitaciones cercanas, con talleristas de otros centros, normal con mis hermanos.
Y quizás era la razón por la que ya no hablábamos, no tengo voces.

Luego rodé o me caí de sus hombros, y esperó a que me levantará; caminamos juntos pero estuve un rato ahí y estaba buscando, pero luego caminábamos, su paso era breve y yo tengo piernas largas pero igual sentía que me adelantaba.
Hizo una pregunta y fue como si otra vez estuviera en sus hombros, caminábamos, por un momento quedé de cabeza; miraba unos bordes bien definidos y los bordes recortados sobre un fondo oscuro. Creo que era la acera, también que estaba de cabeza quizás tomado de sus rodillas o tobillos, con ganas de colgarme de los bordes, del asfalto. Sus pies daban pasos, respondía un montón de incoherencias, las decía atropelladamente, creo que en el fondo uno intenta siempre desentenderse.
Luego me callé. Atropelladamente mudo.

Luego dijo eres unmentiroso.

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De ganas de roja, las
galletas verde son de
humano

Era interesante y terapéutico observar los pedazos, la cosa interior del cuerpo de uno echados, derramados sobre la mesa, y eso y con el tiempo suficiente para enumerarlos, reconocerlos y sobre todo con esa luz que los hacía, digamos, un poco menos horrorosos y quizás casi fantásticos, como si se trataran de las partes de un maniquí de consultorio médico y eso de ver músculos y grasa amarilla y muchas mangueritas azulitas y rojas. Allí estaban todas esas partes y uno se preguntaba dónde estaba la parrilla y el carbón y a uno le entraban las ganas de ir al supermercado a buscar un poco de aceitunas y madera verde para de una vez secarla ya que pronto era noviembre; y ya se imaginaba uno preparando los aderezos y un poco quemándose bien arrra rrray las manos y las pestañas y los pelitos de los brazos haciendo hizz hizzz mientras avivaba y soplaba la llama. Pero las partes estaban sobre una bandeja metálica, junto al cuerpo, todas tenían un color saludable, los ojos de un rojo intenso llenando el muro y los violetas eran unos violetas así, azules y misteriosos, y había algo blanco y largo y también parecía limpio y sano y uno podía mirarlo sin temor a cansarse, algo gelatinoso como alejado de las comunes enfermedades que suelen saltar a la vista, y eso era bastante saludable y bien motivante, uno ya no tenía ganas de asar y carbonizar el jardín, ni el patio, ni la cuadra y menos de armar un partidito de hecuavoley con las respectivas pilsenchevis, a uno ya solo le entraban las nostalgias y eso, pensar en los hijos que no estaban, las novias fallecidas culeadas por los gusanos negros y gordos y llenos de pelos, ughh ughh en el lodo, los compadres traicionados tolchocando bien fuerte a la mujer y un montón de personas, decenas que ya no estaban y que se fueron en el momento menos pensado, cuando la puerta tenía corrido el seguro; tan común que uno la estuviera pasando de fábula y chilín chilín y que de repente alguien desapareciera y otro acercándose para pedir le abrieras la puerta o no sea malito, y eso, y también que le quitara al candado.
A veces uno la pasa tan bien y cree que a todos les ocurre y resulta que no es tan así y unos cuantos ya tienen la cabeza llena de almohada y sueñan lodo.
Y gas. 

De todas formas uno estaba con la cocina encendida y con la tetera llena de agua y el agua en diez o menos minutos hacía vapores, la tetera soltando un ttuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu y eso era buena señal para levantarse, mirar un poco como estaban las cosas en las otras habitaciones y también era como tener una gran reunión con varias pequeñas reuniones cerca, detrás de puertas y de muros diminutos, y uno siempre encontraba a personas pequeñas con sonrisas pequeñas jugando a la play y dándole al una vida una vida o videando los filmes antiguos de georgelucas y eso quizás era ideal, y ya de vuelta porque ya veníamos volviendo, ya en el salón tenían el cuello largo, rico, y a veces a uno le entraban las ganas de morder y succionar y a veces me interesaba que todos fuéramos iguales, lo que quería decir que otros también fueran capaces para ver otras diez generaciones nacer y volverse polvo pero antes el lodo y eso de intervenir como un pedazo de papel dentro de un hombre de barro pero quizás esas cosas debía dejárselas a alguien menos imprudente, menos impulsivo, digamos alguien capaz de compartir su misterio o maldición como los domingos y como se ablanda un pan dentro del agua. Para calmarme me serví una gran copa de roja y la sed se apagaba haciendo izzuuuuuusss.

Pero varias veces se mostraban los órganos, mis órganos y la sorpresa era bella, sus ojos se convencían de que aquellas formas esponjosas eran el producto de las manos largas de un artesano deGuano o de los telares remotos enQuisapincha, y es que enGuano fabrican todo tipo de cosas llenas con ayoras ocres, recuerdo brevemente a gente tocando tejidos, los dedos encima, y también, o en otra parte o al norte a muchos manchados los rostros con la roja de verdad, y eso era muy cómico, dantesco, las rocas volando sobre los brazos levantados; a veces invitándonos a meternos alguna cosa, mucho ujujuuuy y aaeeejsiiuujj, era bailar alto y realmente bezuño enjunio, como empuñando el corazón y la roja corriendo en las manos y todo blanco, al final las nubes y la boca grande.

Recuerdo que varias personas bailaban unos temas rápidos de bossanuova, eso era harto raro porque la bossa suele ser martes y era en tres tiempos; un poco creí que había perdido el ritmo de la cosas y los pulsos y exacto era eso, porque pronto dos desconocidas me miraban mientras colocaban sus vientres y el cinturón cerca, y luego los frotaban el uno frente al otro al ritmo de esas músicas del sol y yo no quería ver sus ojos pero también pude ver que eran como fantasmas, como mujeres muertas y como cortinas, un poco unas cantantes a las que no había visto de hace unos años. Una de ellas ahora manejaba un negocio en el centro de la ciudad y lo manejaba sin electricidad; pero ahora ellas eran bien poderosas, es decir, con solo verlas uno sentía deseos de correr o de volverse sal, era evidente que andaban disfrazadas como los mortales y lo siguiente sería despistar pero también uno quería enfrentarse con esos cuerpos y pupilas semidesnudas, con los vientres de goma y entonces uno se acercaba, luego estaba el juego de matar al otro sin armas, bailábamos en círculos como en una ronda, una o dos personas reuniéndosenos, uno un poco tomándose de las manos y luego la idea de perder la razón para hacer cosas sin sentido, y eso como entrar al círculo para dejar que el resto gire alrededor; las manos aplaudían o éramos aquelarre, invocando, aplaudidos.
Luego sus ojos que brillaban; me parece que por un momento vi a través de ellos y esos ojos veían con claridad la superficie de la luna, o fue que observé con mis ojos cerrados y a través de sus ojos, vi su historia, su fascinación por la noche, en el cielo que ellas miraban mientras yo miraba con sus ojos había una luna enorme, una redonda y amarilla, y esa luna estaba cubierta por nubes así que todo era mucho más sobrenatural, por un momento pensé que me volvería lobo, o aullaría alto, llamando o recordando a los olvidados porque se supone que así se encuentran los recuerdos, así se les indica el camino de retorno pero quizás ya estaba bien ebrio, además alguien no paraba de servirme roja y los giros eran cada vez más rápidos. Una de ellas con eso de los lobos tienen seis colmillos. Quizás ya dormía pero también sonó como si cientos de pájaros agitaran las alas, en casa no tenemos aves, y además era bien tarde y las aves se supone son las primeras en descansar.

Luego estaba rodando muchos escalones, ya no en la casa, tampoco uno de esos salones para eventos ni en reuniones el sábado; y yo estaba extrañando salir un poco para perder la cabeza, eso de bailar con o entre personas desconocidas, eso de beber de vasos cosas azules y extrañas; esa era la pérdida y más bien tenía que rodar hacia el piso nueve desde planta baja y al hacerlo parecía que mis partes se iban ensamblando, reintegrándose, como lo harían los brazos de un robot, como cuando elvoltrón llamaba a sus brazos y los brazos eran leones corriendo en el desierto y luego llamaba a sus piernas y unos robots en forma de dinosaurio salían o rompían una caverna y del otro lado como niños hacíamos ehhhhhhhhh. Luego estaba ya rodando hacia el piso nueve, sentía como si varias partes: brazo, cerebro, gas, canillas, dedos, mangueritas azules regresaran hacia los huesos, poco a poco empezaba todo a pegarse u ordenarse, a ocupar el sitio donde cabe perfecto, al hacerlo uno sentía la goma, el peso ya sujetado, doloroso porque al pegarse la goma hacía izzzzzz y quemaba, como si antes la piel se derritiera. Las personas alrededor no miraban, quizás no se daban cuenta pues uno estaba dando vueltas, luego de nuevo la ronda y ellos subiendo o bajando y tampoco podía detenerme mucho a quejarme, a decir cosas o gritar aghhhh, creo esperaba que el dolor me hiciera más poderoso, que tras los giros y el dolor un nuevo hombre, uno doble, girara los brazos en lo alto como dos hélices.
Pasó lo contrario y más bien las partes empezaron bien pronto a abusar, es decir, se pegaban y despegaban por puro gusto y no a voluntad; yo estaba rodando y ellas como si fueran nubes y como insectos picando dic dicdic aquí y debajo, el cuerpo inflamándose y creo que ese era el modo que tenían (¿?)(¿quienes?) de detenerme.
También perdí un poco la razón pero al quedarme sin sangre dejé de rodar.
También olía a masa como de gel verde pero quizás ni eso, y bien dic dicdic.

De todos modos llegué al piso nueve y alguien dijo que todos estaban en la terraza; yo recuerdo que (de cuando fui un topo y Sonic-elerizo) dejé de ser una bolita, y empecé a usar mis piernas y a ponerme de pie; era una cosa de ver que no tienes idea, como volver a nacer y orinarle al enfermero con el doctor haciendo taz taz, tomaba su tiempo sincronizar las ideas y las órdenes, con eso de que ese cuerpo que en todo caso era conocido pero extraño,  y quizás era cosa de desear no caer o desear dar dos pasos y tomar un balón y todo triple y bien baloncesto pero de todos modos me tomó tiempo, siento que aún hay cosas que no fluyen de modo convencional, el caso de un tipo que entra en un refrigerador y luego camina entre el agua y la escarcha, la pileta llena con varios escalones y varios pasamanos de acero, los músculos primero polvo y volviendo a ser lo mismo, haciendo un baloncesto y media cancha nomás, dinero, cigarro, alguien bien loco metiendo el televisor de papá, ese aparato que está atornillado al muro.

Por deporte nomás.
Un poco atrofiados ciertos órganos y eso es normal. Recuerdo que una tallerista recibió un mensaje por error, pedía que dejara de atrofiarle el cerebro y esas cosas de reclamos, y esas cosas –pienso- son como cosas bien serias, y no es bueno jugar con el cerebro de otro aunque esté a la vista sin las tapas, quizás y el origen del mensaje erróneo fue un tubo de ensayo o un cilindro de vidrio con la masa rosada un poco atrofiada como un maní, estaría a la vista; un tubo de ensayo como con un fluido seco o al que le ha dado mucho tiempo el sol.

Luego estuvimos tomando el sol y contándonos cosas y parecíamos una gran familia de talleristas, vestidos al apuro y por las manos largas de una mujer a la que le sobraban dos brazos; y un poco riéndonos para que otros no se rieran de nosotros.

Luego estuvimos buscando la parte sin pintar. Todo era amarillo. Una vez regalé unas flores amarillas. Fue la primera vez y creo que lo estoy volviendo a hacer, creo que haría flores para que alguien se las coma y me gustaría que las flores brillaran en el estómago de esa persona y en la noche la persona diría que le gustan las flores porque las flores brillan en las noches.

Luego hablamos de beber roja; sin beber roja actuábamos como ebrios y en verdad eso era lo mejor que sabíamos hacer.

Nuestra especialidad especial.

Luego eresun mentiroso fuera del grangalpón y ya con especiales ganas de roja.

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The ostartofthenocturn
alemission

La cabeza a veces colgaba del cuerpo, apenas sostenida por el cuello, dentro parecían convivir insectos o cosas alargadas y llenas de patas, redondos como dedos, cosas que tras respirar lograban que la frente se inflamase; y esto era harto incómodo, porque era bien difícil andar con la cabeza limpia, y clara, y uno andaba con la sensación de patas o pelos o antenas, y la idea de que algo, eso, aquello, bien pronto iba a perforar los huesos de la frente como una luz caliente para dejar que una masa fucsia, o rojiza y brillante y tibia saliera de ella como el relleno de un pastelillo rojo, solo que un relleno caliente y eso en medio de la frente.

Luego uno solo tenía fuerzas para desarmar la cabeza y con el fin de quitar las cosas que estaban dentro y entre los pliegues y bajo rocas. Esto lo hacía en un lugar limpio y procurando que nadie se enterase. En realidad esperaba quedar como nuevo, para que ya los talleristas confiaran un poco más en las cosas que estaba por decir.
Por ejemplo, notaba que ellos siempre mantenían distancia, y seguro ya vieron las patas de los insectos que llevaba dentro saliendo o buscando calor y sol, y por ello preferían mirarme de lejos, y eso en esencia no me importaba. Luego me empezó a preocupar y luego ya era como demasiado, como si uno no pudiera tener una vida normal, y esto era hablar con otros por lo menos durante cinco minutos seguidos.
Un poco yo me comparaba con otros talleristas y aunque digan que es nocivo yo lo hacía, y a veces me sentía mejor, pensaba cómo otros tipo llevaban eso de convivir con cosas, y eso ocurría en sus brazos, y debajo de la lengua, y alrededor de los testículos, y también pensaba en talleristas que cambiaban el rostro y los labios por el de un insecto azul y luego pensaba que saldrían en mitad de la portada de la revista de los domingos, con el titular y algo como como hombre antes como hombre y ahora ve insecto; y luego sin diferencias y todos los editores y correctores y fotógrafos y diseñadores se llamarían diseñador insecto, y corrector insecto, y editorial insecto, y fotografía estudio insecto y ya no sería literatura sino lainsectoratura. Luego supongo que ambos salimos en una nationalgeographic, eso tras mi lucha para ser delgado, y tan insecto, luego de empezar con eso de comer lo que cabe en el hueco de mis manos.
Y el rostro parecía alargarse, y más bien tenía un aspecto yonqui, yonqui con los brazos levantados, pero igual suponía que iba a salir en una portada de revista científica, sería famoso y todos me irían a buscar y yo diría no hay satori definitivo y solución final.
De todas maneras a veces decía a los talleristas que estaban bien y que mejor se quedaran en casa, y ellos que ya dejara de ser gay reprimido, en realidad nadie hacía caso, y entonces nos mirábamos, nos doblábamos de la risa y luego ya estábamos todos muy cerca, casi rozándonos las entrepiernas hasta que aparecía una tallerista y un poco montábamos otra escena y todos estáticos. Recuerdo que llevábamos las botas del trabajo, que eran esas botas con punta de acero y redondas; por un momento lucíamos como verdaderos obreros y eso era increíble porque era como llevar trajes que nos cargaban con los superpoderes.

Igual tuve que buscar una habitación limpia para iniciar el trabajo y un poco dejé advertido que si no aparecía me buscasen en el piso diez. En el piso diez existían unos laboratorios y muchas veces uno se topaba con talleristas vestidos de blanco y mujeres de corbata azul usando también mandiles largos y llenos con pantallones, y esas máscaras blancas y uno quería que en esas habitaciones existiera todo tipo de frascos y quizás los exoendoesqueletos, una variedad de aliendosyalientres o libélulas y una mezcla de ambos; el laboratorio debía llamarse laboratorio sirriddleyscottlema, pero en esos sitios se trataba con gérmenes invisibles o por lo menos con cosas que apenas si ocupaban el fondo de un tubo de ensayo, manchas, fluidos, saliva seca. 

Luego pude escuchar elSleepless, eso mi hizo sentir bien, y tenía ganas de que muchas personas supieran que escuchaba ese disco que entre todos es el disco que no es una cosa ni otra, y a veces a esos libros, u obras, o edades o periodos se los llama detransición, como si una banda buscara un sonido, algo sobre lo cual detenerse, para mí, la piedra para arrastrar.
En todo caso era un gran disco aunque supongo que habrá cientos de álbumes con foto de thorgerson, ya resulta desmotivador intentar que una persona sienta las cosas que otro tiene, sobre todo en expertos, doomers y en cosas más nuevas y actuales.
Lo que pasa es que estuve recordando a Ll, su poco entusiasmo y quien nada parecía complacer. Por lo general hablábamos pero también pronto éramos extraños y uno siempre pensaba, ¿lo hago bien? ¡Qué tortura! y luego como si trabajáramos un viernes o un sábado por la noche, como si colgáramos de un hilo para atar medallones; supongo que la única vez que acordamos fue sobre elSleepless aunque no nos hemos vuelto a ver y ahora al escuchar elSleeples siento que ese día nos intercambiamos los brazos, quizás un día nos busquemos sin buscarnos como en 1966 en parís, quizás vamos por ahí dando abrazos, como abrazos dobles.
Toco el muñón y veo pelusas o pedazos o moléculas de otras ropas y de otras cruzrojas, eso es un poco desagradable o tierno y azul pero no tengo idea de qué hacer.

De todos modos y luego de la banda encontré una mesa, parecía que ya nadie iba a acercarse. Un poco me acomodé y luego até mi cuerpo con unas correas y eso en caso de que quisiera levantarme y ahorcarme a mí mismo, como le sucedió al dr.frankenstone. Luego yo ya era dos A.K, el uno atado sobre la mesa y el otro con guantes de goma y sosteniendo algo que parecía un serrucho que brillaba de lo nuevo, y todo se veía muy sangriento y gore.
Luego recordé algunos temas de Thesilent enigma y eso me dió valor; no era muy seguro en quien sonaba ese disco, si en el A.K de la mesa o en el de la sierra, y luego hubo una confusión y ahora no sabemos cuál resultó encendido y lo mismo de siempre, cuál de ambos habla y escribe, es decir el A.K que habla ahora puede ser uno de los dos, y ambos, un programa con recuerdos y materialmente existe enTokio. De todos modos tomé la sierra e hice ligeras perforaciones y zigzag zugg, o sea, apenas si un corte por allí, un hueso más allá. Luego estuve mirando por todos los lados aquella materia rosada y tibia y haciendo ussshhh. Mientras, en la mesa redonda el tipo se retorcía y un poco sus brazos y sus piernas se encogían, sobre todo como si alguien le hiciera unas cosquillas enormes y como si un poco disfrutara, su rostro del pánico, a la satisfacción como de alguien que acaba de ir de a hacia c sin pasar por b.
Diez, quinientos segundos, no lo sé, supuse que eso lo alteraría permanentemente y más bien toqué un nervio; eran las seis y eso lo puso a dormir. Su rostro es inolvidable, es más común recordar un hombre de aspecto animal que a un animal imitando a un hombre.
A.K sobre la camilla fue muchos zoológicos al mismo tiempo.

Era curioso que tras abrir la cabeza varios recuerdos empezaran con eso de llenar el salón y era como tener un juego de luces y una novena o como presenciar uno de esos espectáculos holográficos. Muchos hombres vestidos con uniformes miraban hacia los muros y me parece que eran militares, algunos con grandes mostachos y con insignias y alasdoradas, y otros similares, con los rostros alargados o derretidos como las obras de esechino, de kwangho, y a a veces sin pasar por c, esos hombres llevaban gafas y lentes y marcos amarillos y redondos y no el tipo de militar que sale o el retrato de los hombres de guerras franquistas, menos todavía esos locos que disparaban a mujeres y ancianos desde un helicóptero mientras gritaban ¡CharlieCharlie! y sentándose sobre sus cascos para no hacer auuchhh. Entre otros hologramas estaban los de mamíferos y delfines, los de un bosque azul y bastante espeso que parecía uno tropical de un país como Costarica; había un cartel que invitaba a dejar de fumar.
Algunas mujeres ocupaban una porción del suelo con sus cuerpos horizontales y tenían algo rojo encima, la misma luz blanda de otros hologramas, roja y intensa y el cuerpo cubierto como huyendo en la luz blanda nociva, un poco cansadas y un poco como si ya las cosas no tuvieran soluciones.
También vi armas o granadas, y junto perros en adopción y el fondo con papel tapiz amarillo; no sé sí se trataba de equipos para dispararse pintura o 1975.

En otro holograma una mujer que pregunta cuántas personas vivían en aquella casa, una encuestadora de nombre omar fuentes zonal 3; esa mujer llevaba una gorra azul estampado con un sello del INEC, y ese holograma tenía sonido; como en los filmes, y el holograma luego saltaba como un acetato rayado, el cuerpo repitiendo su movimiento, y una y otra vez la mujer preguntaba cuántas personas vivían allí, como escuchar y mirar la superficie de un disco rayado.

Luego estaban otros recuerdos, y luego más bien coloqué la tapa en su sitio y pensé que nada había sido abierto o cortado, por lo tanto debía funcionar como siempre y más bien serví dos vasos conaguardiente y elaguardiente hacía izzzzzz y abracé a A.K, fue o era como abrazarme a mí mismo, en realidad era abrazarme y luego entré en A.K. o A.K entró en mí, o los dos nunca estuvimos separados ni teníamos entrada o salidas; luego soñamos con varios sombreros rojos para celebrar cumpleaños.

En las paredes leí o leímos eresunmentiroso.

Luego rodamos algunos escalones, o rodó A.K o rodé yo solo hacia la terraza pero antes los tubos con saliva seca.
Estuve o estuvimos o estuvo A.K montado en los hombros de alguien. Caminaban hacia la calle a través de una de las aceras del centro que iba de la ciudad al centro y A.K o yo o ambos mirábamos a otros talleristas, y era como caminar sin tocar el suelo y un poco esa era la sensación favorita de A.K, o era mía, o la de ambos, un poco andar en las nubes o sobre los hombros y elefante largo y en alguien que camina por una acera. Eso pasó, no sé si se dio cuenta, o nos dimos, quizás nos permitió o le permití a A.K que fue como si me lo permitiera a mí.

Luego eres un mentiroso.