4/9/14

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De a a c sin pasar por
b o como saltar y no
bajar sin que alguien
diga carajo aquí nadie
se mueve, pero pensé
que era salva y
onomatopeya

Luego di varias vueltas y hacerlo se parecía un poco a conducir un auto por la mitad de una autopista en línea recta, sin variaciones de velocidad y con las manos tomando con fuerza el volante, pero en línea recta, y eso quería decir que las vueltas o el circuito de la pista que era extremadamente amplio como para cuatro autos, no dejaba sentir el cambio de dirección o ligera inclinación al entrar en la curva, por demás y visto de adentro seguía siendo un circuito recto; ya no lo era y quizá el volante por momentos giraba, pesado. Entre todas esas vueltas, en mitad de ese gran circuito encontré muchos anuncios y semáforos recostados y todos encendían una luz amarilla y los carteles con los anuncios para la próxima venta en un edificio que apenas si levantaban, una escuela que llevaba un nombre como Kepler o konhs, algo alemán de hace mucho tiempo como Pzifer-erhart y en la publicidad un niño con una peluca de cabellos grises y bigote también gris, y el niño miraba hacia la cámara y sacaba la lengua, un lema acompañaba la foto y uno no estaba muy seguro de si esa era la forma de relacionar futuro con pasado, la ciencia con la dicha cultivada con triunfos, como si acaso pronto los niños fueran a clausurar la escuela por anticuada, ya el conocimiento una cosa inalámbrica para ser tomada y adherida a los hábitos racionales como en los capítulos del dibujito de renhook y quizás los niños sacarían la lengua como para subrayarnos las cosas que se nos escapaban, algo como Somos niños, cuando regreses te daremos tu cocol.
Por cierto que mientras daba giros encontré a muchos adictos al cocol y muchos autos en mitad y a un lado de la autopista, y parecían esperar que un camión abriera sus puertas, como era navidad ¿ya era? bueno, quizá en el camión, pronto para semana santa, seguro lleno con bolsas blancas con cocol, cocol en polvo, cocol en barra, cocol para beber, cocol para disolver con mulgatol y fruta picada, y cocol de alto rendimiento pero esas cosas debían hacerse en sitios alejados, frente a santodomingo pero ahí estaban y hacían fila y había orden presto a desbordarse hasta la E35, pero no esperé, el auto seguía derecho sobre los invisibles giros de la ruta, luego observé más carteles unos panorámicos de color verde, las letras plateadas que señalaban chimborazo, amaguaña, guayasamín, pifo y también impresos y brillantes los tiempos que podría tomar salir desde aquel punto hacia el sur, y uno tenía ganas de conocer todos esos sitios y uno estaba tras de un volante y las agujas marcaban el punto más alto, o sea cien o ciento diez y los árboles pasando por los cristales, rápidos, masas o sombras o como cortinas o como árboles arrancados al monte y como gigantes o molinos. Luego pensé y miré el mapa y el mapa decía usted está aquí en este momento y del otro lado si usted estuviera aquí en este momento ya habría llegado y debería pensar en quedarse.
Luego seguí derecho y pegado al parter en mitad de la pista, la línea amarilla me impedía y me avisaba en caso de desear el paso al carril contrario; esa línea era un bordillo de concreto pintado con un color acrílico y amarillo y era imposible que yo intentara tomar los otros carriles. Además venían autos en sentido contrario y no podía arriesgarme a romper la suspensión. Un auto bajo, la serie SX de los SJ.
En realidad giraba en el séptimo piso. Los carteles que encontraba eran rostros movidos o fotocopiados de otros talleristas que mostraban direcciones de futuros negocios y de pesadas inversiones; un poco caí en cuenta de que muchos se convirtían en pequeños empresarios de medio día, existían planes para levantar edificios, es decir alquilarlos, o para funcionar o fundar otras habitaciones, unas sillas y luego una pizarra blanca para eso de digan sus nombres, sus direcciones, sus planes, experiencias, sus vacíos, lagunas, queremos sentirnos bien y desarrollar un sistema de empatía, no duden en preguntar y en la visión ellos parecían estar de acuerdo y yo dije que alivio pero otras visiones más cortas me prevenían de riesgos pero quizás estaba en el insomnio. En el piso cuatro otro cartel mostraba un tiempo mejor, como en el evangelio donde la tierra produce cosas y las cosas cosechándose a sí mismas como si ellas se bajaran de las ramas para luego subir a las mesas y de allí a la porcelana, y así hasta llegar al sol; solo faltaba un anuncio de árboles de salchicha, sería tierno y cómico, un niño sembrando una salchicha descongelada, luego el niño en la misma viñeta arrodillado u orando en voz baja señor que por favor hayan más árboles salchicha para acabar con hambre mundial.
Un tallerista miraba todo el despropósito y no puede sino preguntar qué cosas no le parecían. Hablar o escucharlo fue un poco como asistir a una clase con uno de los hombres de corbata azul, en realidad como si él ya mereciera llevar una corbata azul; pero su posición era firme, trataba de demostrarlo sometiendo muchas veces sus propias ideas a otros criterios, también dijo que todo daba igual y no creo que su contradicción fuera imperdonable.
Nada da lo mismo y hay cosas con fines determinados y el fin es el propósito mismo. La moral empieza a los dieciocho años cuando se es ecuatoriano y los amigos lo someten gritando el nombre de uno, antes es gusano y espacio; recordé que debía lavar los platos, llevaban amontonados varios días. Quizás soñé con santiagodechile, recuerdo que alguien hablaba de gimnasios ambulantes, para volver a dormir me dije sin saberlo muchos son un gimnasio ambulante y luego estuve con las caras de los conocidos en santiagodechile, una especie de reunión de hombres con miradas largas como si estuvieran pegados al filo de la autopista contando autos, como si dentro fueran una línea: el horizonte plano y dibujado e inalcanzable; por lo demás bien normales, nada de vestidos estrambóticos y ellos y los talleristas que eran el mimso hablaban de ser necesarios, que los centros siempre dependerían de enseñar eso de la aptitud y eso de tener las cosas claras y contadas. Nuestra presencia en las habitaciones era celebración muda y durante tres años varios talleristas tomaron sus cosas, yo soñaba o estaba con eso de dormirme de repente, y sin un hasta nunca federicolacroixe se borraban. Al día siguiente nadie lo notaba pero en el receso nos conmovía un rumor.
Vocaciones difiere de vacaciones pero son horas de voacacionar. Tendríamos 23, 25; a veces creíamos meter justo cuando las papas quemaban. Creo que esa era la forma de aceitarnos, teníamos 23 o 25 y de espaldas lucíamos fuertes. Luego M.B desaparecía en medio de dos hombres de corbata azul, su cabello era una plancha; pero ya estábamos rogando que nos llevasen. Éramos los gimnasios y al salir deambularíamos como un reto. Procurábamos que de sus manos dependiera. Nuestras pesas parecían rodar, uno se entretenía y ya reíamos sin saber muy bien de qué. Buenas actividades, entretenidas, lúdicas.
Todo podía caber dentro de un vaso con tapa de cartón a dos push de dar lección.

Luego rodé muchísimo, al caer ya estaba sobre una de las sillas azules y la habitación olía a kfc; muchos huesos y una caja con manchas de aceite; y creo que se trataba de un cortejo y dieron una vuelta por la habitación, dije profesor hay huesos caminado en el suelo.
El profesor se enjugó una lágrima hoy están y mañana no se sabe, no lo olviden M I S E R A B L E S y luego dijo lo que se espera del centro y del diálogo público: actualizaciones que no llegaban; solo miraba a los huesos que seguían su marcha recta hasta la puerta y hacia el pasillo, y la gente hablaba de cosas únicas e imposibles como el diccionario dosmiltrece jijiji y los huesos y un rayo cayó en mis manos: van hacia el gran orificio. Hablaron de los deberes y las obligaciones como futuros hombres de corbata azul, y las leyes ancestrales y los boyscouts no quieren militares.
Estuve por correr pero una tallerista dijo que le gustaban los militares, y como esa tallerista era la madre de mis hijos le hablé, fue como con toda la habitación si no querías mirar pues dentro estan mis balas y una haría un par que nos llamaran mamáB y papáK también para envejecer y tomar sus sopas de acelga con monobom. No era M.B, y seguro en la noche puso aviso y yo era ese tipo: viste camiseta con la etiqueta hacia afuera como en perdidos en tokio, si desaparezco o me tomara horas conciliar el sueño es él.
Me dieron ganas de ser militar pero también pensé que ya lo era, revisé mis documentos pero ahí solo decía que era delatacunga, profesión: hace películas largas y aburridas, y recordé que hace tiempo debía pasar por unas retencione; dije que sería bueno ir a disparar en el desierto deriobamba a los cactus o a las rocas, luego llegar a casa y también quise pensar más cosas pero alguien con eso que debíamos meterle con todo al cuestionario. Estaban más de setecientas preguntas, la prueba en dos semanas, para mí esas dos semanas estaban en 2002, me dispuse a pasar de a a c sin pasar por b, luego faltaban dos horas para el examen y no había estudiado mucho. Mientras salí por un marlboro: que sería genial rodar mientras estudio y rodé unos escalones, creo caí sobre los hombros de alguien, estudiaba latín y prefijos y personajes históricos; también miraba el borde de una acera o quizás una calzada, colgado de cabeza pero faltaban dos cinco minutos para el examen de setecientas preguntas. Si uno piensa que dos semanas no son suficiente eso ocurre y quizá en menos, solo que uno hace el salto de fe y ya no importa quedar suspendido o como flotando, como tirado por una cuerda.

eresun mentiroso le daba condumio a los cuatro meses que faltaban antes de responder recostado en mitad de la autopista; eso ocurría en la pregunta trecientos, al entrar en la parte curva donde aún parecía un circuito recto. Pero eso, creo, fue época de bolsas blancas: un hombre con uniforme si queríamos que fueran a nuestra casa a hornear pan con canela. También había árboles plásticos sembrados frente al estacionamiento, en el monte. Pero luego eresun mentiroso.

3/9/14

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Clama ama

Un día alguien dijo vamos a tomar algo; luego encontré a aquel tipo cargando su bidón, tras patearlo en el estómago corrí hasta la puerta principal. Había guardias y una cámara que filmaba a quien entraba y salía sin embargo, ni con eso de rebobinar dieron con las desapariciones, ni monitores ni portátiles y ya venía siendo costumbre, un hábito ese de tomar cosas y ni siquiera ya regresamos o es para una buena causa, yasabe, causita. Luego estuvo el G, el O, la Y, la U, el H y F, todos sentados en el balde de una camioneta blanca y parecía que iba a llover pero la música de radiomickey más el nopare de bromas primitivas nos puso a salvo de las cosas, eso que está encima del mundo. Quizás y era una de esas noches de luna llena y queso y aullar pues todos mirábamos continuamente al cielo, quizás buscando nuestros días u otra compañía pero de poco las cosas empezaron con eso de surtir su efecto y ya nada nos importaba y pronto anduvimos con los teléfonos en la mano llamando a fantasmas llenos cubiertos con talco que andaban cerca como las heladerías en agosto, era una cosa de no creer pues pedíamos prestada la electricidad y luego ya andaban tras de nuestras chispas -que la llamada sea para todos-, así, durante minutos de alfombra y yo quería saber qué diablos pasaba y nadie parecía muy conmovido ni con ganas de cosas serias y entonces hora de quemar el centro y un bidón de dieselazul y luego el cercado metálico y alto empezó a dorarse y encenderse como un árbol amarillo y era una llama mínima y del tamaño de un televisor sony trinitron de 21, y supongo no tenía a quien llamar pero la llama era pequeña y suficiente como para mirar el futuro, una suerte de talleristas dichosos inventando pasos de baile, y yo los miraba, y ellos empujaban y también empujé a manolo y a Felipe sobre el balde de la Toyota, eso de paso atrás paso arriba paso abajo paso paso, chistoso.
Vi intentos pero igual caían desde un puente y usaban sus brazos abiertos como las alas de un hipopótamo, y el aire era hermoso pero faltaba un ruido de Toyota 2200 y ese ruido era el que hacía el modem o la operadora, un sonido grave y profundo como dentro de una bóveda que perturbaba los oídos y eso para que luego el sueño de palabras fuese el ritmo de la voluntad.

Luego alguien tomó una pilsener, no sé de dónde chuchas salió o quizás fui yo, y luego la estuvo o la estuve rompiendo en mi cabeza, eso fue rápido y mi cabeza ni sentía el cristal estallando y toda la agüita me bañaba, ni los gritos de la calentura alrededor del cuello y dije beban de los dedos y también al fin el tiempo búlgaro más los colmillos del pero en realidad ya estaba en las cobijas o metido entre otros talleristas con eso de este tipo es peligroso y chubby y desde ese día las cosas eran hasta un punto y ya, o era eso de pero mejor si solo algunos, pero también pensé que sería cosa de hacerme famoso con un par de ciertas apariciones especiales, como en los programas de comedia posalmuerzo cuando un actor cucho aparece inesperadamente y eso de tíocarlos, tíoalberto, la adidas del hombro y vestido a la moda del refrigerador, banchas, billyjeanes, casimiringlés.

Luego dije es buen tiempo para subir y bajar los escalones pero entonces me des compliqué hablando sobre de deberes y obligaciones y me dio un poco de rabia pues a esas horas uno debía animarse a correr por la simónbolívar intentando que cualquier cosa, que todo pasara y al fin debajo de un camiónazulllenodenaftachilena conducido por un tronco y un árbol, pero en realidad uno lograba las curvas de tal forma que era ya, eraya. Y además estaba eso de las tareas cuya nota sería promedio. Nunca invitamos a uno de los hombres de corbata azul a buscar la verdad bajo la cebada, quizás debíamos tomar apuntes.
Manía ecuatoriana de los noventas.

Quise entrar y acostarme en el asiento de la toyota2200 pero entré y metí mi cara en los muslos de la tallerista y ellas dormían chateando en la luz azul y sus ronquidos decían golosinas; soñé sus sugerencias que eran murmullos a las 22 para alcanzar una vida larga y redonda como el orificio de los túneles hacia llanochic y las termas.
Pienso que es mejor cerrar los ojos y dejar que las pesadillas entren solas aunque parezcan el producto de un terror elemental, como al dejar la carpa para ir en descarga; y uno va con el pie a ciegas pegándole a todo y siempre esperando lo peor.
La última vez descargué frente a un muro y era la mitad de un conjunto residencial en llanochic y una pareja cruzaba la calle y me vieron levantar la cabeza y agitar mi pollín, mi manera de mostrarme considerado y porque evitaba cosas del tipo quién? usted destruye el barrio. Mi salida fue abundante, mi iglesia el auto estacionado de mi padre el escritor y creo que pensé en injusticias y adoquines rojos. Los perros andaban a esa hora, saltaban de la calle a las aceras como deportistas sin pista y uno dijo bien A.K espero llegues y yo dile a tu mamá que me preste su alfombray que soytumejor amigo y luego ambos mirábamos el pasto y una mujer de cabello oscuro trajo botanas y algo de quesoazul y dijo hay problema, mi terapia pero volvimos, había que trabajar el viernes, igual dijo que miraba teve mientras preparaba lecciones; ¡era viernes, 5 am!
Me di cuenta y era el último; el resto, había decidido esfumarse como las nubesazules; y yo estaba pensando en ellos pero ellos sabiamente dejaron de pensar en cualquier puta cosa y las cosas me empezaban a pasar veloces como lleno de pilsener y haciendo vapor de malta; la alfombra y el cielo con sus luces de showdelucy con lecciones para desconfiar de la razón.
La mujer me dije, parece conocerme mejor de lo que yo mismo me conozco. Casi no miraba y al hacerlo reconocía mis varios niños huérfanos y a la vez a alguien a quien ella debía tener cerca. Eso es, pensé enjugándome una lágrima, a quien debía tener cerca. Luego y al cruzar por la kenedy, los buses alimentadores mágicamente sacaban personas de su interior azul y yo quería que salieran pintados de azul pues ese era el color pero más bien salían y era como si hola chao día noche lunes sábado diego andrés amparo canción solentina barcelona francisca panza huerfandad frenemies javier geométrica abadón
 
Luego pensaba en vídeos oscuros con huesos blancos bailarines sobre un fondo.

Al bajar los escalones creí ver algo de la noche entrando confiada; un tarro de pintura en mitad de la puerta del baño y varias personas pagaban con reales y la luz ya fue clara y suave y le entraba a uno las ganas de ser inteligente como para montar dentro del orificio y decir cosas para que el orificio devolviera los reversos. Esto del orificio nos apasionaba, a veces, y nos obligaba a intentar darle una función y un origen en el mapa de la historia y algunos hablaron sobre dar talleres de instrucción secundaria y muchos aventurados a llevar consigo documentos, que serían, dijo uno, la base de relaciones didácticas. Yo empecé a alucinas materia muerta en los rincones inmóviles del centro y estuve cerca de tirar mi maleta hacia el piso siete y qué importancia tiene, un día regresará dentro de un libro que tú y yo odiaríamos.
Alguien me miraba y luego preguntó si teníamos listas las diapositivas. Y: odiamos las diapositivas. Alguien calmaba y añadió asco A.K pero me callé pues seguía das penahombre. Lo que ocurriría en el futuro, y eso de escribir con cierto compromiso y de pensar en el lector, y asííí hasta cuatro y cinco.

Al rodar vi pies y muchas envolturas de barrilete; y la clase era una cosa seria y la materia debía ser aprendida para no tener con eso de las luchas y las ayudas extras, y me vi como una cera mirando al pizarrón y al profesor y era la pesadilla de perder aire. Las cosas ocurrían y uno las añadía al tiempo digital, asteriscos, luego las carpetas o el reciclajegriego pero dictarlas, eso era harta memoria y contorsión. Muchas clases y cursos y todos los uniformes.
Luego soñé con un hombre de corbata azul y él decía que no estamos asistiendo.
Luego eres unmentiroso y al día siguiente un avión aterriza o despega a las doce y luego eres unmentiroso y fondo de cebada haciendo blurrpps pero empezaba redondo y luego berrp.
…rodé y creo que estaba en alguien, pues, miraba y vi bordes o una acera gris y luego eres un mentiroso.

Creo me doblé al clavar la cabeza en un escalón; un sueño, era diez de la mañana y yo tomo talleres y colacao a las dieciocho, fue eres unmentiroso poniendo cosas para que la noche sea memorable, puente entre décadas. Mi cabeza fue la frente, empotrada perfecta en el concreto geométrico y mis poros cerrados; parecía o dormía, pero eran las diez de la mañana y yo tomo talleres a las dieciocho. Loco, ¿no?
La esquina desapareciendo y entrando en la frente brillante y redonda y los escalones hacia sexto; apenas un hilo rojo frágil corriendo el pómulo y mis ojos cerrados pero no dormía porque yo tomo talleres a las dieciocho y parecía ser las diez.

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Hear My Mole A
Coming

Un día me puse a gritar su nombre por todo el sitio. En realidad me acerqué a una puerta y llamé bien fuerte, luego levanté algunas rocas y era el material que se había tirado a un lado del sitio, junto a unos motores bien grandes, las ruinas de y los motores de un barco, y llamé; luego encontré una habitación llena de equipos para transmitir notas y avances y artículos de opinión y sobre una mesa cubierta con una franela verde como la de las mesas de billar detoctiuco había un micrófono y luego de encenderlo volví a llamar y el sonido no salió de la habitación porque nada estaba conectado y porque faltaban algunos transistores en la radio sanyo. Junto a la puerta principal, un negocio de alquiler de llamadas telefónicas y además esas cosas de la cobertura inalámbrica, tenía encendido seis computadores y eran pentiumcuatro y windowsxp y alquilé cada una durante dos minutos y en total pagué un dólar y veinte centavos por las seis porque tardé menos de quince minutos y en ellas usé el skiper para llamar y llamé de la misma cuenta pero previamente cerrándola pues skiper no permite su uso en distintas máquinas al mismo tiempo, y eso debe ser porque no tengo una cuenta premiuncuatro y también le pedí a una tallerista de pantalón azul que me recordaba a un pitufoazul que llamara, y luego estuve en el parqueadero pero antes al caminar por los pasillos encontré varias motocicletas estacionadas y algunas tenían los cascos negros y también pintados de naranja y cubrían los asientos de cuerina y les pedí que llamaran pero no tenían las llaves. Quité la tapa de los tanques de combustible y llamé dentro, y gritaba como un besuño y luego varios talleristas empezaban a llegar a clase de las cuatro y a todos ellos los llamé parándome en mitad de su camino y gritando en la boca del tanque pero parece que tenían apuro, y otros andaban con varias carpetas verdes debajo del brazo aunque un par de talleristas llevaban bolsas blancas de cartón y parece que en ellas había botas con tacos larguísimos o quizás bufandas y barbas para navidad, y llamé dentro de una de esas bolsas de cartón y luego dentro de una de las botas de cuero y luego llamé a una tachuela que sostenía el taco a la suela de una bota 42, y también llamé al cuero y era cuero de verdad.

Luego estuve llamando dentro de los tubos de escape de un auto citroen y los citroen son autos que siempre me han gustado porque me dan la impresión de que encienden y andan solo con el aire y que con uno viviría en latacunga viajando al carchi y chupando helados en salcedo y el citroen siempre amanecería en mitad del patio y solo tendría que preocuparme por francia y el tema de los impuestos mientras lo observo de pie con un jarro de café en la mano y el vapor no serían suspiros; pero intentaría cambiar el aceite con frecuencia al igual que el filtro de gasolina, y luego me di cuenta de que llamaba desde el tubo de escape de un fiat y los fiat son buenos pero ya nada es como antes, y mejor me alquilo un lugar cerca alagasca o a la pp que es lo mismo que jj, o sea, no es patricio paredes ni tampoco julio jaramillo entonces buscar algo en la pp que es la pablo palacio o la jj que no es julio jaramillo sino jeje, digo, jota jerez y regresar del centro caminando e ir al centro cuando falten cinco minutos para cualquier cosa, y me olvido del citroen y no gasto en bujías francesas y menos en el disco de embrague, ni me meto a participar en cambio de aceite de por vida pero luego dije mejor llamo en aquel ford aunque esos ford parecen resistentes al agua y por eso me fui a un baño a llamar desde el grifo, eso, desde la máquina que sirve para secar las manos pero sin encenderla y mucho uuuUUSSHH y aproveché para llamar desde la jabonera o máquina con shampolíquido y le hablaba al desagüe arrodillado en mitad del piso pero también llamé a focos que colgaban y también al interruptor y todo desconectado.

Había una artesanía hecha con fideos colgando de una de las paredes de los pasillos y llamé dentro y con varias talleristas caminando detrás y muchas llevaban flautas dulces en las manos y me parecieron familiares; ¡llamen, oee! y ellas iban con la flauta en las manos y buscaban una habitación y una mujer de corbata azul las dirigía hacia una habitación a la derecha del pasillo y pensé que debía recordar esa habitación, así, oscura y azul, y mejor me fui a llamar a otro pasillo y llamaba, gritaba su nombre y llamaba y en la ventana de las fotocopias había mucha gente haciendo fila, una sola persona con la manos llenas de páginas sueltas y al llamar tras de ellos se congelaron como la cera pero mejor seguí, no vaya a ser que después me pongan un palo de helado artesanal en la cabeza, eso colgaba aún en el pasillo y la avena pegada con cola blanca y de lejos formaba el nacimiento y los asnitos y un niño dios y el niño dios me miraba desde abajo de un palo de helado que también era el techo o la puerta de su choza.

Luego seguí llamando por todo el sitio pero de nuevo estaba en un estacionamiento y pensé esos ford podrían flotar en una laguna y luego llamé desde un vitaragris y era ese modelo que parece jeep de guerra norkoreana cruzado con ambulanciafrancesa y un guardia dijo algo y yo le pedí que me prestara su walkietalkie y llamé, pero el aparato antes hizo ushhhhhhhh, ushhhhhhhhhh y luego encontré un marlboro en mitad de mi bolso para portátiles sin portátil pues debía cargar y llamé, o en él llamé; la cosa es que lo tomé con los dedos y al acercarlo mis labios dijeron su nombre.

Luego dije que mejor me voy a sentar y en el octavo encontré una banca sin usar, quizás llena de polvo y con la poca iluminación todo era posible, por si acaso ahí también llamé. Luego me dio mucho sueño; como pensaba entrar a las siguientes clases dije esa es, eres pez. Me tiré en la banca con la cola alta y al cerrar los ojos creí que los miembros empezaban a desarmarse. En algún momento de mi improvisada meditación vi el centro de mi frente y ese era un punto brillante y lejano, un poco más allá de la punta de mi nariz pero con una forma similar y además había que esforzarse para observarlo, respirar cuarenta veces, inhalaexhala, pero igual ese momento comprendí y eléctricamente lo eliminé todo. Creo que ya flotaba como el conejo de los jefferson, casi cantaba eso de feed your head, fid ur jead pero todo era también sobrenatural y azul y apenas un rumor y un minuto de aquello era como haber dormido dos días seguidos, dos en mitad de uno y eso quería con fruición, dormir un minuto de ciento veinte minutos y aproveché para llamar por si acaso y usé los miembro. De pasada los imanté antes de un vértice los tragara, la mugre debajo de las uñas pronunciaba su nombre y con el bizcocho que cuelga entre las piernas en mi boca también llamé; un poco como intentando inflarlo y haciendo una bola al cabello para que no se lo tragara un gato también llamé, y usando las rodillas y me entraron ganas de decir o decirme hiijo de larodilla. También llamé y lo mismo metiendo el centro de la frente que era como la punta de una pirámide y doce centavos en los oídos. Apreté el botón, hola, soy el botón arrugadodlculo; unos bazos que andaban por ahí cerca flotaban pero en los intestinos no quise llamar, allí solo miré y también en un músculo que parece que va en la parte interna del muslo.

Y llamé y llamé con todo y en todo lo que encontraba.

Al rodar por las gradas, o eso fue otro día, no recuerdo, llegué a casa y en casa sobre la almohada había un libro de pastas rojas, parecía un diccionario, gordo y rojo además tenía un membrete blanco pegado en la pasta, en el medio cerca del borde superior.
Me gustó ese libro, parecía un diccionario, gordo y rojo como solo es un diccionario.


Luego vino eso de eres un mentiroso y luego mejor me puse a buscar cómo se escriben algunas palabras y eso usando el wordreference y el googleacademics pero estaba a punto de aburrirme y no por los resultados o por el acto de la elección en sí misma; necesitaba escuchar algo y mejor:
Jimi Hendrix - Midnight Lightning (Full Album) 1975 
pero estaba aburrido como solo jimi sabe aunque jimi es bueno, pero, a veces es como... luego vendría otra vez lo de eresun mentiroso. Pero ya sería en casa y posiblemente para pensar que está ocurriendo en un lugar lejano del medio y mientras pasara su tiempo, hasta que estudiaran entendieran las direcciones quizás ya estaría en sueños o cubierto y a salvo como topos y los topos en los dibujos animados eran como pequeños neuróticos, gritaban denme mi oro, denme mi oro con voz de besuño como en esas películas del conocimiento: el valor y la sabiduría donde hay uno mi precioso pero acá todo el topo decía denme mi oro y el cielo era estrellado y el dibujo era animado. usaba mucho los tonos púrpuras sobre el cielo y a la noche y se supone que estaban en asteroide en mitad del único universo y el tercer planeta es un gran cascajo poroso y seguro vendría el eresun mentiroso pero espero ya estar en mitad de la frente brillante como un punto de acero o mercurio y esta canción sí está buena es minuto 10:47 y leí que los científicos descubrieron que vivimos en mitad de un hoyo negro y brillante como estaño y es normal, por ello se desprenden partículas de piel y llamé pero era que estaba llamando en un agujero dentro de los cascajos del tercer martes