3/9/14

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Clama ama

Un día alguien dijo vamos a tomar algo; luego encontré a aquel tipo cargando su bidón, tras patearlo en el estómago corrí hasta la puerta principal. Había guardias y una cámara que filmaba a quien entraba y salía sin embargo, ni con eso de rebobinar dieron con las desapariciones, ni monitores ni portátiles y ya venía siendo costumbre, un hábito ese de tomar cosas y ni siquiera ya regresamos o es para una buena causa, yasabe, causita. Luego estuvo el G, el O, la Y, la U, el H y F, todos sentados en el balde de una camioneta blanca y parecía que iba a llover pero la música de radiomickey más el nopare de bromas primitivas nos puso a salvo de las cosas, eso que está encima del mundo. Quizás y era una de esas noches de luna llena y queso y aullar pues todos mirábamos continuamente al cielo, quizás buscando nuestros días u otra compañía pero de poco las cosas empezaron con eso de surtir su efecto y ya nada nos importaba y pronto anduvimos con los teléfonos en la mano llamando a fantasmas llenos cubiertos con talco que andaban cerca como las heladerías en agosto, era una cosa de no creer pues pedíamos prestada la electricidad y luego ya andaban tras de nuestras chispas -que la llamada sea para todos-, así, durante minutos de alfombra y yo quería saber qué diablos pasaba y nadie parecía muy conmovido ni con ganas de cosas serias y entonces hora de quemar el centro y un bidón de dieselazul y luego el cercado metálico y alto empezó a dorarse y encenderse como un árbol amarillo y era una llama mínima y del tamaño de un televisor sony trinitron de 21, y supongo no tenía a quien llamar pero la llama era pequeña y suficiente como para mirar el futuro, una suerte de talleristas dichosos inventando pasos de baile, y yo los miraba, y ellos empujaban y también empujé a manolo y a Felipe sobre el balde de la Toyota, eso de paso atrás paso arriba paso abajo paso paso, chistoso.
Vi intentos pero igual caían desde un puente y usaban sus brazos abiertos como las alas de un hipopótamo, y el aire era hermoso pero faltaba un ruido de Toyota 2200 y ese ruido era el que hacía el modem o la operadora, un sonido grave y profundo como dentro de una bóveda que perturbaba los oídos y eso para que luego el sueño de palabras fuese el ritmo de la voluntad.

Luego alguien tomó una pilsener, no sé de dónde chuchas salió o quizás fui yo, y luego la estuvo o la estuve rompiendo en mi cabeza, eso fue rápido y mi cabeza ni sentía el cristal estallando y toda la agüita me bañaba, ni los gritos de la calentura alrededor del cuello y dije beban de los dedos y también al fin el tiempo búlgaro más los colmillos del pero en realidad ya estaba en las cobijas o metido entre otros talleristas con eso de este tipo es peligroso y chubby y desde ese día las cosas eran hasta un punto y ya, o era eso de pero mejor si solo algunos, pero también pensé que sería cosa de hacerme famoso con un par de ciertas apariciones especiales, como en los programas de comedia posalmuerzo cuando un actor cucho aparece inesperadamente y eso de tíocarlos, tíoalberto, la adidas del hombro y vestido a la moda del refrigerador, banchas, billyjeanes, casimiringlés.

Luego dije es buen tiempo para subir y bajar los escalones pero entonces me des compliqué hablando sobre de deberes y obligaciones y me dio un poco de rabia pues a esas horas uno debía animarse a correr por la simónbolívar intentando que cualquier cosa, que todo pasara y al fin debajo de un camiónazulllenodenaftachilena conducido por un tronco y un árbol, pero en realidad uno lograba las curvas de tal forma que era ya, eraya. Y además estaba eso de las tareas cuya nota sería promedio. Nunca invitamos a uno de los hombres de corbata azul a buscar la verdad bajo la cebada, quizás debíamos tomar apuntes.
Manía ecuatoriana de los noventas.

Quise entrar y acostarme en el asiento de la toyota2200 pero entré y metí mi cara en los muslos de la tallerista y ellas dormían chateando en la luz azul y sus ronquidos decían golosinas; soñé sus sugerencias que eran murmullos a las 22 para alcanzar una vida larga y redonda como el orificio de los túneles hacia llanochic y las termas.
Pienso que es mejor cerrar los ojos y dejar que las pesadillas entren solas aunque parezcan el producto de un terror elemental, como al dejar la carpa para ir en descarga; y uno va con el pie a ciegas pegándole a todo y siempre esperando lo peor.
La última vez descargué frente a un muro y era la mitad de un conjunto residencial en llanochic y una pareja cruzaba la calle y me vieron levantar la cabeza y agitar mi pollín, mi manera de mostrarme considerado y porque evitaba cosas del tipo quién? usted destruye el barrio. Mi salida fue abundante, mi iglesia el auto estacionado de mi padre el escritor y creo que pensé en injusticias y adoquines rojos. Los perros andaban a esa hora, saltaban de la calle a las aceras como deportistas sin pista y uno dijo bien A.K espero llegues y yo dile a tu mamá que me preste su alfombray que soytumejor amigo y luego ambos mirábamos el pasto y una mujer de cabello oscuro trajo botanas y algo de quesoazul y dijo hay problema, mi terapia pero volvimos, había que trabajar el viernes, igual dijo que miraba teve mientras preparaba lecciones; ¡era viernes, 5 am!
Me di cuenta y era el último; el resto, había decidido esfumarse como las nubesazules; y yo estaba pensando en ellos pero ellos sabiamente dejaron de pensar en cualquier puta cosa y las cosas me empezaban a pasar veloces como lleno de pilsener y haciendo vapor de malta; la alfombra y el cielo con sus luces de showdelucy con lecciones para desconfiar de la razón.
La mujer me dije, parece conocerme mejor de lo que yo mismo me conozco. Casi no miraba y al hacerlo reconocía mis varios niños huérfanos y a la vez a alguien a quien ella debía tener cerca. Eso es, pensé enjugándome una lágrima, a quien debía tener cerca. Luego y al cruzar por la kenedy, los buses alimentadores mágicamente sacaban personas de su interior azul y yo quería que salieran pintados de azul pues ese era el color pero más bien salían y era como si hola chao día noche lunes sábado diego andrés amparo canción solentina barcelona francisca panza huerfandad frenemies javier geométrica abadón
 
Luego pensaba en vídeos oscuros con huesos blancos bailarines sobre un fondo.

Al bajar los escalones creí ver algo de la noche entrando confiada; un tarro de pintura en mitad de la puerta del baño y varias personas pagaban con reales y la luz ya fue clara y suave y le entraba a uno las ganas de ser inteligente como para montar dentro del orificio y decir cosas para que el orificio devolviera los reversos. Esto del orificio nos apasionaba, a veces, y nos obligaba a intentar darle una función y un origen en el mapa de la historia y algunos hablaron sobre dar talleres de instrucción secundaria y muchos aventurados a llevar consigo documentos, que serían, dijo uno, la base de relaciones didácticas. Yo empecé a alucinas materia muerta en los rincones inmóviles del centro y estuve cerca de tirar mi maleta hacia el piso siete y qué importancia tiene, un día regresará dentro de un libro que tú y yo odiaríamos.
Alguien me miraba y luego preguntó si teníamos listas las diapositivas. Y: odiamos las diapositivas. Alguien calmaba y añadió asco A.K pero me callé pues seguía das penahombre. Lo que ocurriría en el futuro, y eso de escribir con cierto compromiso y de pensar en el lector, y asííí hasta cuatro y cinco.

Al rodar vi pies y muchas envolturas de barrilete; y la clase era una cosa seria y la materia debía ser aprendida para no tener con eso de las luchas y las ayudas extras, y me vi como una cera mirando al pizarrón y al profesor y era la pesadilla de perder aire. Las cosas ocurrían y uno las añadía al tiempo digital, asteriscos, luego las carpetas o el reciclajegriego pero dictarlas, eso era harta memoria y contorsión. Muchas clases y cursos y todos los uniformes.
Luego soñé con un hombre de corbata azul y él decía que no estamos asistiendo.
Luego eres unmentiroso y al día siguiente un avión aterriza o despega a las doce y luego eres unmentiroso y fondo de cebada haciendo blurrpps pero empezaba redondo y luego berrp.
…rodé y creo que estaba en alguien, pues, miraba y vi bordes o una acera gris y luego eres un mentiroso.

Creo me doblé al clavar la cabeza en un escalón; un sueño, era diez de la mañana y yo tomo talleres y colacao a las dieciocho, fue eres unmentiroso poniendo cosas para que la noche sea memorable, puente entre décadas. Mi cabeza fue la frente, empotrada perfecta en el concreto geométrico y mis poros cerrados; parecía o dormía, pero eran las diez de la mañana y yo tomo talleres a las dieciocho. Loco, ¿no?
La esquina desapareciendo y entrando en la frente brillante y redonda y los escalones hacia sexto; apenas un hilo rojo frágil corriendo el pómulo y mis ojos cerrados pero no dormía porque yo tomo talleres a las dieciocho y parecía ser las diez.

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Hear My Mole A
Coming

Un día me puse a gritar su nombre por todo el sitio. En realidad me acerqué a una puerta y llamé bien fuerte, luego levanté algunas rocas y era el material que se había tirado a un lado del sitio, junto a unos motores bien grandes, las ruinas de y los motores de un barco, y llamé; luego encontré una habitación llena de equipos para transmitir notas y avances y artículos de opinión y sobre una mesa cubierta con una franela verde como la de las mesas de billar detoctiuco había un micrófono y luego de encenderlo volví a llamar y el sonido no salió de la habitación porque nada estaba conectado y porque faltaban algunos transistores en la radio sanyo. Junto a la puerta principal, un negocio de alquiler de llamadas telefónicas y además esas cosas de la cobertura inalámbrica, tenía encendido seis computadores y eran pentiumcuatro y windowsxp y alquilé cada una durante dos minutos y en total pagué un dólar y veinte centavos por las seis porque tardé menos de quince minutos y en ellas usé el skiper para llamar y llamé de la misma cuenta pero previamente cerrándola pues skiper no permite su uso en distintas máquinas al mismo tiempo, y eso debe ser porque no tengo una cuenta premiuncuatro y también le pedí a una tallerista de pantalón azul que me recordaba a un pitufoazul que llamara, y luego estuve en el parqueadero pero antes al caminar por los pasillos encontré varias motocicletas estacionadas y algunas tenían los cascos negros y también pintados de naranja y cubrían los asientos de cuerina y les pedí que llamaran pero no tenían las llaves. Quité la tapa de los tanques de combustible y llamé dentro, y gritaba como un besuño y luego varios talleristas empezaban a llegar a clase de las cuatro y a todos ellos los llamé parándome en mitad de su camino y gritando en la boca del tanque pero parece que tenían apuro, y otros andaban con varias carpetas verdes debajo del brazo aunque un par de talleristas llevaban bolsas blancas de cartón y parece que en ellas había botas con tacos larguísimos o quizás bufandas y barbas para navidad, y llamé dentro de una de esas bolsas de cartón y luego dentro de una de las botas de cuero y luego llamé a una tachuela que sostenía el taco a la suela de una bota 42, y también llamé al cuero y era cuero de verdad.

Luego estuve llamando dentro de los tubos de escape de un auto citroen y los citroen son autos que siempre me han gustado porque me dan la impresión de que encienden y andan solo con el aire y que con uno viviría en latacunga viajando al carchi y chupando helados en salcedo y el citroen siempre amanecería en mitad del patio y solo tendría que preocuparme por francia y el tema de los impuestos mientras lo observo de pie con un jarro de café en la mano y el vapor no serían suspiros; pero intentaría cambiar el aceite con frecuencia al igual que el filtro de gasolina, y luego me di cuenta de que llamaba desde el tubo de escape de un fiat y los fiat son buenos pero ya nada es como antes, y mejor me alquilo un lugar cerca alagasca o a la pp que es lo mismo que jj, o sea, no es patricio paredes ni tampoco julio jaramillo entonces buscar algo en la pp que es la pablo palacio o la jj que no es julio jaramillo sino jeje, digo, jota jerez y regresar del centro caminando e ir al centro cuando falten cinco minutos para cualquier cosa, y me olvido del citroen y no gasto en bujías francesas y menos en el disco de embrague, ni me meto a participar en cambio de aceite de por vida pero luego dije mejor llamo en aquel ford aunque esos ford parecen resistentes al agua y por eso me fui a un baño a llamar desde el grifo, eso, desde la máquina que sirve para secar las manos pero sin encenderla y mucho uuuUUSSHH y aproveché para llamar desde la jabonera o máquina con shampolíquido y le hablaba al desagüe arrodillado en mitad del piso pero también llamé a focos que colgaban y también al interruptor y todo desconectado.

Había una artesanía hecha con fideos colgando de una de las paredes de los pasillos y llamé dentro y con varias talleristas caminando detrás y muchas llevaban flautas dulces en las manos y me parecieron familiares; ¡llamen, oee! y ellas iban con la flauta en las manos y buscaban una habitación y una mujer de corbata azul las dirigía hacia una habitación a la derecha del pasillo y pensé que debía recordar esa habitación, así, oscura y azul, y mejor me fui a llamar a otro pasillo y llamaba, gritaba su nombre y llamaba y en la ventana de las fotocopias había mucha gente haciendo fila, una sola persona con la manos llenas de páginas sueltas y al llamar tras de ellos se congelaron como la cera pero mejor seguí, no vaya a ser que después me pongan un palo de helado artesanal en la cabeza, eso colgaba aún en el pasillo y la avena pegada con cola blanca y de lejos formaba el nacimiento y los asnitos y un niño dios y el niño dios me miraba desde abajo de un palo de helado que también era el techo o la puerta de su choza.

Luego seguí llamando por todo el sitio pero de nuevo estaba en un estacionamiento y pensé esos ford podrían flotar en una laguna y luego llamé desde un vitaragris y era ese modelo que parece jeep de guerra norkoreana cruzado con ambulanciafrancesa y un guardia dijo algo y yo le pedí que me prestara su walkietalkie y llamé, pero el aparato antes hizo ushhhhhhhh, ushhhhhhhhhh y luego encontré un marlboro en mitad de mi bolso para portátiles sin portátil pues debía cargar y llamé, o en él llamé; la cosa es que lo tomé con los dedos y al acercarlo mis labios dijeron su nombre.

Luego dije que mejor me voy a sentar y en el octavo encontré una banca sin usar, quizás llena de polvo y con la poca iluminación todo era posible, por si acaso ahí también llamé. Luego me dio mucho sueño; como pensaba entrar a las siguientes clases dije esa es, eres pez. Me tiré en la banca con la cola alta y al cerrar los ojos creí que los miembros empezaban a desarmarse. En algún momento de mi improvisada meditación vi el centro de mi frente y ese era un punto brillante y lejano, un poco más allá de la punta de mi nariz pero con una forma similar y además había que esforzarse para observarlo, respirar cuarenta veces, inhalaexhala, pero igual ese momento comprendí y eléctricamente lo eliminé todo. Creo que ya flotaba como el conejo de los jefferson, casi cantaba eso de feed your head, fid ur jead pero todo era también sobrenatural y azul y apenas un rumor y un minuto de aquello era como haber dormido dos días seguidos, dos en mitad de uno y eso quería con fruición, dormir un minuto de ciento veinte minutos y aproveché para llamar por si acaso y usé los miembro. De pasada los imanté antes de un vértice los tragara, la mugre debajo de las uñas pronunciaba su nombre y con el bizcocho que cuelga entre las piernas en mi boca también llamé; un poco como intentando inflarlo y haciendo una bola al cabello para que no se lo tragara un gato también llamé, y usando las rodillas y me entraron ganas de decir o decirme hiijo de larodilla. También llamé y lo mismo metiendo el centro de la frente que era como la punta de una pirámide y doce centavos en los oídos. Apreté el botón, hola, soy el botón arrugadodlculo; unos bazos que andaban por ahí cerca flotaban pero en los intestinos no quise llamar, allí solo miré y también en un músculo que parece que va en la parte interna del muslo.

Y llamé y llamé con todo y en todo lo que encontraba.

Al rodar por las gradas, o eso fue otro día, no recuerdo, llegué a casa y en casa sobre la almohada había un libro de pastas rojas, parecía un diccionario, gordo y rojo además tenía un membrete blanco pegado en la pasta, en el medio cerca del borde superior.
Me gustó ese libro, parecía un diccionario, gordo y rojo como solo es un diccionario.


Luego vino eso de eres un mentiroso y luego mejor me puse a buscar cómo se escriben algunas palabras y eso usando el wordreference y el googleacademics pero estaba a punto de aburrirme y no por los resultados o por el acto de la elección en sí misma; necesitaba escuchar algo y mejor:
Jimi Hendrix - Midnight Lightning (Full Album) 1975 
pero estaba aburrido como solo jimi sabe aunque jimi es bueno, pero, a veces es como... luego vendría otra vez lo de eresun mentiroso. Pero ya sería en casa y posiblemente para pensar que está ocurriendo en un lugar lejano del medio y mientras pasara su tiempo, hasta que estudiaran entendieran las direcciones quizás ya estaría en sueños o cubierto y a salvo como topos y los topos en los dibujos animados eran como pequeños neuróticos, gritaban denme mi oro, denme mi oro con voz de besuño como en esas películas del conocimiento: el valor y la sabiduría donde hay uno mi precioso pero acá todo el topo decía denme mi oro y el cielo era estrellado y el dibujo era animado. usaba mucho los tonos púrpuras sobre el cielo y a la noche y se supone que estaban en asteroide en mitad del único universo y el tercer planeta es un gran cascajo poroso y seguro vendría el eresun mentiroso pero espero ya estar en mitad de la frente brillante como un punto de acero o mercurio y esta canción sí está buena es minuto 10:47 y leí que los científicos descubrieron que vivimos en mitad de un hoyo negro y brillante como estaño y es normal, por ello se desprenden partículas de piel y llamé pero era que estaba llamando en un agujero dentro de los cascajos del tercer martes

2/9/14

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Papel del papel

Aquella tarde el sol reventaba sobre los cristales aunque también el cielo era una sábana roja e hinchada señal de que apenas si necesitaríamos encender una bombilla. La verdad y andaba con todas las ganas de tirar piedras sobre los hidrantes en la acera así que pronto empecé a actuar de un modo ambiguo o doble. Lo gracioso es que nadie pensara que podía resultar despreciable y eso a pesar de ser y mostrar una veta violenta y más bien pronto estaba rodeado de talleristas que metían las manos en mi cabello y talleristas que subían a mis hombros y arriba cantaban o gritaban que yo era unimbécil, hacían una especie de llamado entre mandriles y luego me ofrecían fruta mordida. Deseé llamarme Zamora o Sanantonio.
Di varios pasos atravesando las bancas y tuve que retirar a dos que tres y uno dormía sobre la mesa y pronto empezaría el curso y dos leían un libro sobre SantamaríadeLarsen, los tres servían para el estorbo. Las lecturas más comunes por esos días eran los textos de una pequeña colección de tusquets: w. allen, h. hesler y m. kundera. La portada de labroma me produjo expectativa y en realidad sentí una especie de gratitud con la editorial, al fin las páginas del libro no eran simple y áspero papel bond. Por lo general se encontraba a parejas leyendo alrededor, sentados contra un árbol o apoyados en el hombro de alguien con la montaña como fondo; sucedió en el piso siete, mirar a otros talleristas y de otros cursos con un libro en las manos era un motivo para sonreír.
La mayoría de veces al caminar entre escuelas (salir de estación seminario, entrar en avenida europa) hacia la puerta principal del centro uno enfrentaba estudiantes apresurados o excesivamente entretenidos o dichosos, los libros no parecían una prioridad o, el objeto de ocio. Seguro el tiempo no alcanzaba para detenerse en librerías de usados. Con esto de los libros me refiero a una persona que abre un texto distinto a los sugeridos por el centro, en realidad parecíamos ir detrás de lo concreto, solo lo necesario.
Creo que nuestra especialización empezaba a dar una importancia casi irreal al acto de leer. Al igual que el hombre necesita del orden para existir, el libro, pensamos, necesita del papel. Sin pertenecer a una sociedad o desconociendo el origen de los dogmas, intuíamos que buscar, comprar, intercambiar, robar, cortar y sobre todo hacer nuestros propios libros permitiría que una especie de sociedad muda y anónima disfrutara de lo que no existe, lograría el matrimonio entre verdad e historia. 

El culto nos llegaba tras varios años de lo mismo, o sea, algo similar a vivir en la costumbre. Con ratos de ocio (nada como sumergirse, adicto a la inmersión) y a veces esas cosas que uno leía se volvían bien fuertes, certeras, capaces de borrar el piso y uno debía hacerse a la idea de un sometimiento -¿caída vertical?- sin un momento exacto de inicio y menos de golpe, a veces cosas como un piano o un ascensor que caían sobre uno.

Era bueno, pero a veces uno debía volverse una especie de araña para no ser asaltado. Por ejemplo al leer cosas como la de los siete fantasmas que regresan a casa y la encuentran limpia y ordenada, uno tenía ya para pensar en todas las historias del hombre, que era uno solo e idéntico desde hace tres mil años, que se pierde o que sufre una especie de amnesia, y los ruegos y el cielo rojo, más temprano que tarde salpicados por una de esas oraciones antiguas, todos abrazados. Interesante pensamiento entretenido con hombres que se traicionan, y de estatuas de sal con el rostro vuelto hacia atrás. ¡Cecina durante seis episodios! Lo ha escrito DeLillo, lo ha interpretado Javiercruz, lo viven mis pequeños traficantes que ahora comparan loshombres delrey y terminan el curso de William: el hombre que rentaba una máquina de sumar; registro de la ciudad de Marruecos durante los años de 1946-1957.
De todas formas al libro lo vemos como un objeto inexplicable pues al tiempo que responde ciertas cosas desaparecidas, se da modos para dejarnos con varios agujeros.

El libro hecho de la piel de esa serpiente que se come su propia cabeza y el interior del libro es la respiración.

Yo intentaba no rodar demasiado y por ello en un momento decidí quedarme de pie y encender un marlboro; y a fin de cuentas uno podía hacer todas las cosas en el sitio pero uno estaba dejando lo inexplicable para el final. Sobre todo quería borrar aquellos muros en los que aparecían mis nombres y eso acompañado de una repetición de mis nombres, de manera desordenada e irreal como si pronosticaran sitios en los que estaba o pronto estaría.
Uno de ellos era berlín y esa ciudad me llamaba a vivir en ella algo irrepetible. Quizás y me tocara repetir las cosas que llevaba percibiendo, y que creía eran los sueños de otro. Creo que pensaba con emoción en una suerte de celda, tanta corrupción, estaba seguro que berlín sería como ir en contra del mundo.
Una idea quizá derivada de una suerte de orfandad, aislamiento voluntario. Recuerdo que para ilustrarme llamé a Xerox pero Xerox dejó que mi llamada pasara al buzón. Su casilla personal debe ser configurada. Luego llamé a C y C tenía la buena idea de irse a dormir sin desconectar el módem. Continué, en realidad con toda la agenda: a, x, y c, botonesduros, la goma debió gastarse; pasé a una portátil, el orden: V B N M ; : _ shift. Todos andaban en sus cosas, habrían cambiado sus números o dejaban el mundo encendido y eso, y la alarma para el jueves. Luego quise un amigo nuevo, quedaban los otros como dentro de sus tupperware, pero mi aspecto para variar dejaba cosas y cabos por atar, y en realidad uno respiraba del tamaño de dos aerostáticos y luego era ya dormir y dejar que las cosas huyeran, y luego el techo y hablarle a uno mismo hasta que un nuevo cansancio me contaba que no le era indiferente, que por favor no dejara de hablarle cuando estaba en el techo. Cansancio que salta del cuerpo hacia el techo.
Daba igual estar o respirar o contar cifras de tres en tres o tocarse el vello entre los muslos y luego empecé con los cálculos pues dije que era buen momento para comprar un auto amarillo, para salir los sábados, siempre y cuando llevara una chaqueta militar, un perro al que le guste traer cosas de vuelta, y un pequeño revolver marca Schoereder.

Bajé para colocarme sobre sus hombros, hombros de líneas tan delicadas y perfectas y sobre todo rectas como puentes y creo que encontraba mi gusto por mirar filos y bordes de aceras y recortes sobre el fondo azul del cielo, y sí, llevar un par de tijeras como homóplatos; y quise que me guillotinara al bajar sus brazos, tras el salto hacia mariaantonieta, pero antes quiero ver qué hay dentro de las dos piscinas y sus ojos varias veces filmados como en lospeces, lacasarota y Adolescente llenando pupila mientras sufre un ataque tras evento onanista sosteniendo una playdude de 1969 con mis mayo tocándose los tobillos y sonriendo a cámara.
Pensaba y tenía mi cuerpo levantando la espuma y luego la espalda doblada formando un ángulo y el agua subiendo, eternamente, aletargadamente y también escenas aburridas como en esos filmes donde uno debe obligarse a poner FF para que solo así las cosas pasen y para que parezca un filme normal.

De todas maneras y al desplazarme sobre sus hombros, creí que además buscaba algo en el suelo. Vi unos bordes que debían de ser la acera y también unos pies que parecían avanzar con prisa. Yo quería seguir deslizándome como en el hielo y mirando alrededor; y el clima era casi fantástico porque el cielo era una cosa anaranjada y lloverá algo dulce, y levanté la boca esperando el refresco. Podía estar de ese modo durante días, yendo, regresando, perdiendo los sentidos y los dientes llenos de dientes en mitad de la calle o sobre una acera y contando las cosas más graciosas que podía inventar, que otros vivían o planificaban hacer, y eso de mirar bordes y tener la sangre bajando por el cuello hacia la frente.
Luego dije, tengo un o… y empecé con eso d
  
Estaba una pizza llorando en el cementerio, llega otra pizza y le dice:
¿Era familiar?
No, era mediana.

Al parecer luego se desinflamó pero creo que fue cuando un autobus azul cerró sus compuertas.

Luego llegó eso de eresunmentiroso y creí saber significados pero muchas cosas venían cambiando desde hace tiempo y ya no inventaba nada, y tampoco lograba asociar muy bien. Luego pensé que eresunmentiroso me conocía. Todo loes y todo loconocía y uno era bajo eres y con o ciento cuatro y cinco ciento doce. Luego repitió eres un mentiroso.