2/9/14

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Papel del papel

Aquella tarde el sol reventaba sobre los cristales aunque también el cielo era una sábana roja e hinchada señal de que apenas si necesitaríamos encender una bombilla. La verdad y andaba con todas las ganas de tirar piedras sobre los hidrantes en la acera así que pronto empecé a actuar de un modo ambiguo o doble. Lo gracioso es que nadie pensara que podía resultar despreciable y eso a pesar de ser y mostrar una veta violenta y más bien pronto estaba rodeado de talleristas que metían las manos en mi cabello y talleristas que subían a mis hombros y arriba cantaban o gritaban que yo era unimbécil, hacían una especie de llamado entre mandriles y luego me ofrecían fruta mordida. Deseé llamarme Zamora o Sanantonio.
Di varios pasos atravesando las bancas y tuve que retirar a dos que tres y uno dormía sobre la mesa y pronto empezaría el curso y dos leían un libro sobre SantamaríadeLarsen, los tres servían para el estorbo. Las lecturas más comunes por esos días eran los textos de una pequeña colección de tusquets: w. allen, h. hesler y m. kundera. La portada de labroma me produjo expectativa y en realidad sentí una especie de gratitud con la editorial, al fin las páginas del libro no eran simple y áspero papel bond. Por lo general se encontraba a parejas leyendo alrededor, sentados contra un árbol o apoyados en el hombro de alguien con la montaña como fondo; sucedió en el piso siete, mirar a otros talleristas y de otros cursos con un libro en las manos era un motivo para sonreír.
La mayoría de veces al caminar entre escuelas (salir de estación seminario, entrar en avenida europa) hacia la puerta principal del centro uno enfrentaba estudiantes apresurados o excesivamente entretenidos o dichosos, los libros no parecían una prioridad o, el objeto de ocio. Seguro el tiempo no alcanzaba para detenerse en librerías de usados. Con esto de los libros me refiero a una persona que abre un texto distinto a los sugeridos por el centro, en realidad parecíamos ir detrás de lo concreto, solo lo necesario.
Creo que nuestra especialización empezaba a dar una importancia casi irreal al acto de leer. Al igual que el hombre necesita del orden para existir, el libro, pensamos, necesita del papel. Sin pertenecer a una sociedad o desconociendo el origen de los dogmas, intuíamos que buscar, comprar, intercambiar, robar, cortar y sobre todo hacer nuestros propios libros permitiría que una especie de sociedad muda y anónima disfrutara de lo que no existe, lograría el matrimonio entre verdad e historia. 

El culto nos llegaba tras varios años de lo mismo, o sea, algo similar a vivir en la costumbre. Con ratos de ocio (nada como sumergirse, adicto a la inmersión) y a veces esas cosas que uno leía se volvían bien fuertes, certeras, capaces de borrar el piso y uno debía hacerse a la idea de un sometimiento -¿caída vertical?- sin un momento exacto de inicio y menos de golpe, a veces cosas como un piano o un ascensor que caían sobre uno.

Era bueno, pero a veces uno debía volverse una especie de araña para no ser asaltado. Por ejemplo al leer cosas como la de los siete fantasmas que regresan a casa y la encuentran limpia y ordenada, uno tenía ya para pensar en todas las historias del hombre, que era uno solo e idéntico desde hace tres mil años, que se pierde o que sufre una especie de amnesia, y los ruegos y el cielo rojo, más temprano que tarde salpicados por una de esas oraciones antiguas, todos abrazados. Interesante pensamiento entretenido con hombres que se traicionan, y de estatuas de sal con el rostro vuelto hacia atrás. ¡Cecina durante seis episodios! Lo ha escrito DeLillo, lo ha interpretado Javiercruz, lo viven mis pequeños traficantes que ahora comparan loshombres delrey y terminan el curso de William: el hombre que rentaba una máquina de sumar; registro de la ciudad de Marruecos durante los años de 1946-1957.
De todas formas al libro lo vemos como un objeto inexplicable pues al tiempo que responde ciertas cosas desaparecidas, se da modos para dejarnos con varios agujeros.

El libro hecho de la piel de esa serpiente que se come su propia cabeza y el interior del libro es la respiración.

Yo intentaba no rodar demasiado y por ello en un momento decidí quedarme de pie y encender un marlboro; y a fin de cuentas uno podía hacer todas las cosas en el sitio pero uno estaba dejando lo inexplicable para el final. Sobre todo quería borrar aquellos muros en los que aparecían mis nombres y eso acompañado de una repetición de mis nombres, de manera desordenada e irreal como si pronosticaran sitios en los que estaba o pronto estaría.
Uno de ellos era berlín y esa ciudad me llamaba a vivir en ella algo irrepetible. Quizás y me tocara repetir las cosas que llevaba percibiendo, y que creía eran los sueños de otro. Creo que pensaba con emoción en una suerte de celda, tanta corrupción, estaba seguro que berlín sería como ir en contra del mundo.
Una idea quizá derivada de una suerte de orfandad, aislamiento voluntario. Recuerdo que para ilustrarme llamé a Xerox pero Xerox dejó que mi llamada pasara al buzón. Su casilla personal debe ser configurada. Luego llamé a C y C tenía la buena idea de irse a dormir sin desconectar el módem. Continué, en realidad con toda la agenda: a, x, y c, botonesduros, la goma debió gastarse; pasé a una portátil, el orden: V B N M ; : _ shift. Todos andaban en sus cosas, habrían cambiado sus números o dejaban el mundo encendido y eso, y la alarma para el jueves. Luego quise un amigo nuevo, quedaban los otros como dentro de sus tupperware, pero mi aspecto para variar dejaba cosas y cabos por atar, y en realidad uno respiraba del tamaño de dos aerostáticos y luego era ya dormir y dejar que las cosas huyeran, y luego el techo y hablarle a uno mismo hasta que un nuevo cansancio me contaba que no le era indiferente, que por favor no dejara de hablarle cuando estaba en el techo. Cansancio que salta del cuerpo hacia el techo.
Daba igual estar o respirar o contar cifras de tres en tres o tocarse el vello entre los muslos y luego empecé con los cálculos pues dije que era buen momento para comprar un auto amarillo, para salir los sábados, siempre y cuando llevara una chaqueta militar, un perro al que le guste traer cosas de vuelta, y un pequeño revolver marca Schoereder.

Bajé para colocarme sobre sus hombros, hombros de líneas tan delicadas y perfectas y sobre todo rectas como puentes y creo que encontraba mi gusto por mirar filos y bordes de aceras y recortes sobre el fondo azul del cielo, y sí, llevar un par de tijeras como homóplatos; y quise que me guillotinara al bajar sus brazos, tras el salto hacia mariaantonieta, pero antes quiero ver qué hay dentro de las dos piscinas y sus ojos varias veces filmados como en lospeces, lacasarota y Adolescente llenando pupila mientras sufre un ataque tras evento onanista sosteniendo una playdude de 1969 con mis mayo tocándose los tobillos y sonriendo a cámara.
Pensaba y tenía mi cuerpo levantando la espuma y luego la espalda doblada formando un ángulo y el agua subiendo, eternamente, aletargadamente y también escenas aburridas como en esos filmes donde uno debe obligarse a poner FF para que solo así las cosas pasen y para que parezca un filme normal.

De todas maneras y al desplazarme sobre sus hombros, creí que además buscaba algo en el suelo. Vi unos bordes que debían de ser la acera y también unos pies que parecían avanzar con prisa. Yo quería seguir deslizándome como en el hielo y mirando alrededor; y el clima era casi fantástico porque el cielo era una cosa anaranjada y lloverá algo dulce, y levanté la boca esperando el refresco. Podía estar de ese modo durante días, yendo, regresando, perdiendo los sentidos y los dientes llenos de dientes en mitad de la calle o sobre una acera y contando las cosas más graciosas que podía inventar, que otros vivían o planificaban hacer, y eso de mirar bordes y tener la sangre bajando por el cuello hacia la frente.
Luego dije, tengo un o… y empecé con eso d
  
Estaba una pizza llorando en el cementerio, llega otra pizza y le dice:
¿Era familiar?
No, era mediana.

Al parecer luego se desinflamó pero creo que fue cuando un autobus azul cerró sus compuertas.

Luego llegó eso de eresunmentiroso y creí saber significados pero muchas cosas venían cambiando desde hace tiempo y ya no inventaba nada, y tampoco lograba asociar muy bien. Luego pensé que eresunmentiroso me conocía. Todo loes y todo loconocía y uno era bajo eres y con o ciento cuatro y cinco ciento doce. Luego repitió eres un mentiroso.

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Facela cortita

La droga es más peligrosa que el diablo. Recuerdo esa frase pronunciada con vehemencia  por el poeta peki en una de sus interpretaciones como hombre sofocado vestido de sombrero, revólver, traje ajustado y la mirada encontrada de todo está perdido y no intenten estas cosas en casa niños. Miro que muchos talleristas son ahora pequeños traficantes, unos, los menos, llevan las cosas en orden y con bastante bajo perfil pero otros empiezan a actuar y lucir como verdaderas granadas y al mismo tiempo actúan con cautela como si buscaran sus seguros para no hacer bOm.
¿Cómo es eso? Pues es como salir de casa llevando el refrigerador atado a la cabeza o quizás como manejar un maseratiazul con los ojos vendados y desde el asiento de pasajero ayudado con un palo de escoba y con unas sogas amarradas al volante y con un frasco tibio de visina o también como disparar una ráfaga usando un M16 y luego el bramm tatcatta tatatac tata ta atata tatata acabando, porque hay criaderos en laintervalles con los pequeños bulldogs y en uyumbicho y encalacali y esa noticia pasa en el noticiero de las seis con la andreítaromero y yo aguantando el llanto porque ya es septiembre y todos se han ido de vacaciones.
Titular al día siguiente: Regresan de vacaciones y laintervalles colapsa.
Hijo de la rodilla dijo un tipo y tras de mí venían talleristas y luego entraron empujándose entre ellos y mirándose las caras sin saber si callar o buscar a alguien o quedarse bien curiosos y poniendo atención a escuchar esas cosas, y otros talleristas miraban a un tipo que seguía de pie en el pasillo, insultándonos para hacer amigos y también deseándonos las buenas noches, y creo que intentaban entenderlo o quizá lo conocían o lo entendían pero no querían volver a verlo y empujaron para entrar y luego ya ocupaban las sillas azules.
En algún punto todos tiritábamos; era cosa de acercarse para notar que sus cabezas vibraban de lado a lado como esos juguetes que suelen ir colocados sobre el tablero de algunos autos.
Una cosa rara e imperceptible pero que estaba ahí, al igual que sus cuellos, sus manos, todo sin separación en realidad, un cuerpo gelatinoso.
¿Qué más? decía yo, y uno de ellos me saludó colocando su mano en mi hombro y era gracioso y algo parecido al horror sentir cómo esa mano pronto se desvanecía, sin avisar. Bueno, esto había empezado hace mucho tiempo, ya las cosas pasaban de los hechos presenciados por pocas personas a rumores dichos en voz muy baja, y de allí a una especie de laboratorio para probar lo dicho; y todos éramos bien observados, todos culpables.
Aquellos pequeños traficantes solían actuar en clase y talleres de un modo singular, y a veces respondían cuestiones o preguntas que nadie aún había pensado. Vivían en el futuro.
Alguien dijo que ellos eran demasiado impertinentes o demasiado desubicados o uno de los tantos productos fruto o consecuencia de los vicios de la ciudad y de la desnutrición nuclear, y todo sonaba bien tendencioso. Yo solo pensaba, al verlos entrar en la habitación, que la cosa iba a ir de patas, o que por favor nadie repitiera sintagmas de asociación, cosas de la sintaxis o del manual de composición pero siempre era demasiado tarde, y luego pensé que mejor me acomodaba y observaba el origen del mundo: escuchar y apuntar el viaje de otros.
Alguien comentaba y luego eso de las sensibilidades extremadamente rojas; aullaban todos como un gato que ha comido pero maaauuuuuuu y de nuevo el plato.
Esas eran las granadas. bOm.
Algunos hombres de corbata azul se permitían un silencio, o simplemente dirigían el asunto hacia un sitio pleno, llano y sobre todo imparcial, es decir, se volvían doctores y toda la habitación una especie de maternidad.
Niños gritando nacer.

Durante algunas semanas las cosas “caminaron” de manera distinta y ese clima duró quizá algunos meses. Ya no ocurrían los escándalos mínimos pero empezaron a florecer los pequeños acosos. Se iba de un sitio a otro pero nunca se estaba en el mismo sitio; y eso era saludable, pero alguien quería que creyéramos en misteriosas desapariciones, él mismo nunca más volvió. Algunas talleristas respondían a la lista o también justificaban si no aparecen están en LaManá.
Se conoce de traperías y de gente que vive de embriagar a lospaísesdelamitad mediante una distribución de la que se sabe lo necesario, un territorio hostil huérfano de peajes pero también que solo sería un rumor.
Durante esas semanas los pasillos tras el final de la clase solían llenarse de tipos de a pie o artesanos, fue como volver al instituto. Ahora, es decir, esas semanas las charlas vibraban alegres y desinteresadas y quizás, de un modo eficaz y ambiguo creo que fue un buen tiempo para tomar cocacolita debajo de una higuera bien cargada o dentro de un balde de una camioneta mazda2003.
Los talleristas parecían saber lo que hacían y quizás las personas que empezaban a retirarse ya estarían haciendo burocracia para volver. Quizás de eso cuando los pasillos volvieran a ser el lugar acogedor de los primeros años.
Quizás todo era un rumor y enfrentábamos un saudade.
Quizás al egresar.

Luego empezarían cosas bastante escandalosas y luego los tipos que dejaban un rastro producto de la arena que los había cubierto, y además ellos llevaban hacia todo lado unos bidones azules llenos de combustible.
El día que uno de ellos intentó encenderse en vivo fue el sospechoso punto sin retorno, quizás un sin retorno falso, aunque ahora las cosas andan sospechosas y todos somos de algún modo culpables y además un grupo políticamente huérfano. Yo diría, un grupo, sin tipo o sistema de organización política. Aquella noche varios poetas como el crisisnoroña, el guaytambooñate o el guaytambooquendo, la pelirrojalasso leían sus cosas frente a un auditorio poblado de futuros maestros secundarios y como por una coincidencia, tras la lectura de gilgilbert, entró en el salón principal, bajo la mirada del escudo del centrodeinvestigaciones, la delgada y tambaleante figura del antiguo espíritu de mal. Antes le había hablado; ocurrió en el momento de los marlboros y de repente fuimos tres con la adición del espíritu, outsiders estorbando en la puerta, y junto a nosotros, sobre un muro, una placa dorada: Salón Principal del Centro número 3 de Investigación Distrital.
Ahora que lo pienso son muchas las razones para que sean pocos proyectos y demasiados ¿Por qué no prestan el salón del centro 3?
La delgada y tambaleante figura abrió paso por el pasillo vacío, estábamos en las bancas, y tras repetir las palabras de gilgilbert alzó el bidón, dejó que su ropa absorbiera todo el azul eléctrico que brillaba más que lapoetalasso, luego el poooooooooooom pero en verdad primero el tschhiiiiss con la cajita amarilla de fósforos el gallo, y tres intentos antes y el oooAohoHH hhhhU O IOOiiiiiiiiiii o algo así pero nada comparado al monje en la portada de RATM.
Pensé y luego escribí: La poesía sigue siendo una versión mística y romántica de lo que usted jamás conocerá a menos que baile en mitad de un salón sin sillas o en una fábrica.
"Estoy en llamas cuando me tosté".

Alguien saltó sobre el espíritu del mal y casi hubo tschhiiiisss pero al final no, y ambos se besaban sobre el pasillo. Luego empezaron con eso de todos me parecen culpables y creo que todos se me van a la UPC. Luego, o ahora, pasamos o estuvimos debajo de los tumbados húmedos, y yo creía que de verdad muchos de nosotros teníamos alguna responsabilidad.
Luego pensé que era importante y peligroso andar haciendo cosas que no se podían y en realidad no se querían explicar.
Eso.
Todos ahora debemos cientos de explicaciones y quedan los talleres prácticos de 8 y 9 para ello.

Oreja azul.
Luego vino eso de eresunmentiroso.

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Nelson se ve bien
cuando lleva su
chaleconelson

¡I kill you…! ¡Chicken, Chicken, Vietnam!
Cuando recordaba las palabras dichas por Bonavena, me daban ganas de entrar en Alí y sí, dejar que el gaucho un rato tirase sus ráfagas y luego hacer que yoAlí levantara las manos y hacerlo mirar los puños cerrados y los pies volando y girando como en un baile inesperado pero con la velocidad yo suponía que toda la situación se volvería imposible y entonces ¡Chicken Chicken! diríamos ambos, yo colgado de sus hombros y el gaucho tirando al hígado con la facilidad con que se lanza una roca contra un árbol y luego yo balbuceando con una sonrisa lánguida en los labios, casi como si yoAlí fuera un montón de cera y la cera empezara a correrse.

Luego miraría al gaucho, su rostro, un rostro buscando en mi cuerpo inconsciente todas las certezas. Lo menos que se puede esperar de un tipo que acaba de recibir una paliza es que sostenga una sonrisa enorme, una boca redonda y triste y satisfecha en su rostro. El gaucho entonces saltaría, pensaba sobre mi cuerpo y sobre la lona con los ojos como lunas para mirar de cerca y eso antes de intentar borrarme la sonrisa a gritos, la redonda dicha-orgullo, o quizá de pie, sobre la lona larga y firme la sombra de pie de yoAlí nockeado, levantado por uno o todos los fanáticos y en hombros y con la bulla de los héroes; el cuello contorsionado buscándome en los labios extenuados de sad+happy= sappy restos de CMB, efedrina, demerol, KimbandaBokor, alguna, todas, cualquier respuesta.
Al fin la larga y dramática exhalación.


¿El noqueado gana al ser noqueado?
¿Perder es el nuevo ganar?

¿En verdad perdí el round?
Perdía la nariz y quizá gané todo al dejarme de cubrir porque entonces al fin pude entenderlo. Se puede estar más cerca, se puede noquear a un hombre sin golpearlo.
Tras mirarlo bajar por mi inconciencia entendí que la mejor parte del box ocurre cuando tienes la cara pegada a la lona y luego al fin completos, sin respuestas pero completos.

Luego todo sería bajada y entonces recuerdo que tomaba o dábamos arranque a uno de sus descapotados y me largaba a correr pavimento y miller frente al mar y entre paredes de roca oscura y basalto y poníamos un cartucho con algo de Juanito Efectivo y Juanito cantaba temas pero en los temas todos contestaban nonesJuanito y Juanito insistía y uno tras el volante reflexionaba no jodas Juanito, Juanito solo debe cantar, porque así como algunos solo pueden tomar cosas de los otros, tipos como Juanito solo pueden poner cosas en otros, y las canciones seguían con eso de vámonos pal otro lado que aquí ya somos demasiados o cosas como cuando despiertas y tus pies tocan el suelo el mundo se inclina porque sabe que sigue martes. Y así durante horas, un mar que de lejos parece una mancha detenida y una vibración, pero los autos no flotan y sin embargo uno también dice capaz de tirarlo en la siguiente curva y ya se ve uno cortando el aire con las luces encendidas, y luego el Splasshhhhhhhhhhh y los plashh ahh shh en letras rojas y fondo amarillo de burbuja y el interior oscureciéndose y yoAlí encendiendo las plumas y los parlantes para escuchar allí abajo bien claro los drumnmn y algo de blurrpp llurrpp y todo yendo al fondo bien despacio, todo azul y azul es el mar y todas las canciones hacen bluurrppp.

Lunes: "Todos los domingos son ideales para clavarse y para regresar en un clavado en reversa luego de meter la reversa en la caja de tres cambios."

Luego vino la tallerista del chaleconelson. Ya llevaba muchos años de no tomar clases pero aún vestía como los talleristas o sea de manera que uno la confundía y ya le estaba preguntando si había regresado y sí pensaba quedarse; y también diseñaba prendas para otros y le iba bien con las mujeres de corbata azul. Pocas, no tenía demasiados encargos, la mayoría de sus prendas asomaban en los sitios alrededor del centro y una vez bailé lisandromesa pero eso sería cuando los bares cerraban al día siguiente y ahora todo se hacía en casas particulares o como esa noche que nos encerraron y mientras su blusa me cegaba como las alas de un insecto yo dije me alucinas pero ya no estaba con lisandromesa pero de fondo dale que nos coge andrés, dale que nos quieren ver.

La tallerista hablaba sobre una hermana y yo imaginé que sería una mujer alta como ella y de ojos peligrosos como balas, ojos para no mirarlos no más y dije tienesfotos y la miniatura cabía entre mis dedos y en la foto se la veía más bien bajita y más bien de piel cenicienta, chubby, como una pequeña trufa o como un monja que toma un taxi y dije, ah, comprometida, y ella no entendió muy bien y cuando quise explicárselo ella mostró un aspecto extraño pero su chaleconelson era genial y dije oye, hazme un chaleconelson, te pago bien y ella que para eso necesito un pantalón que ya no uses y entonces yo tengo algunos, lo traigo puesto y luego me lo haces y ella sonrío pero no creo que estuviera divirtiéndose quizá solo no esperaba que me gustara sus cosas y menos que pidiera parecerme a ella, o solo ya imaginaba mis bolas y eso de chugcha, seguro pegados otra vez.

Estaba preocupada y esos días a todos nos preocupaba demasiado todo y dije ya ha de volver pero en el fondo yo decía lo primero que se me ocurría y quizás ni siquiera era su hermana y más bien sugerí que otra vez los tres fuéramos por un poco de problemas, y como ejemple dije a dos ciudadanos de a pie que venían delguambra: ey, tengo dos hermanas y la vendo muy barato, a ver si aprovechan que las dos tienen licencia y sus manos son dos fábricas y las dos tienen los dedos completos y bien largos.
Puedo pedir el auto a mi padre el escritor, aunque últimamente lo usa para ir demasiado de un sitio a otro porque las llantas andaban medio gastadas pero ahora ni la goma, eso es malo, ya empezará con una de sus nuevasviejas novelas y allí sospecha total hasta descubrir que él era yo y que el viaje es una excusa, lo que importa es el astronauta, pero ella dijo que no sabía dónde o cuándo estaría libre y yo …oye, ¡te ayudo a buscarla! y se lo dije como en las películas y ella se levantó, me beso en la mejilla y siguió mirándome y dijo que la vería en dos o tres días, que su hermano tiene un dinero y quizá dijo algo sobre prometer cosas que podrás recordar.

Luego estaba yo bajando algunos escalones mientras miraba unas pinturas de revelo y de rocíolozano y de díazrecalde y por supuesto de pérezirusta y antes de caer en la planta baja pensé que esas imágenes eran el sur, un sur plateado y brillante como la superficie de una moneda y que parecía entender mejor eso de ¿dedóndeyo? y el ¡vienesyvenía?, aunque también pensé que ya respiraba el Yaeraeso y que solo era retirar todo lo que sobraba.
Sobre el suelo hice algunas acrobacias y dije hola, soy unincesticide y eso no era bueno porque las patas empezaron a doblárseme hacia adentro y quitaba tiempo en lugar de seguir la dirección habitual, y luego escuché varios pasos en el piso de arriba y creí que esos pasos eran personas que no tenían zapatos porque sonaban como pies y como pasos ligeros sobre madera y dije puto díazrecalde y tus calcetines impares y alguien ya me llevaba en hombros y todos miraban sin verme y quise que alguien me lanzara una manzana a la cara pero tiraron una caja de zapatos vacía y todos miraban y al mismo tiempo creerían que yo estaba del otro lado porque la caja cubría mi rostro como en los noticieros, la cabeza echada hacia atrás y antes de reírme dije o aullé diosnomuere, y la secretaria de suspensos colocaba sellos y en la noche durmió muy bien.

Luego dejé la planta baja y ya estaba en medio del galpón y extrañamente tenía ganas de comprar flores y chocolates y una caja de lavativas y una revista playdude y unos cohetes ilegales y una botella de whisky pero ¡la puta que lo parió, rayos! pensé como si conociera la pampa y últimamente me acordaba demasiado de la pampa pero del apuro me dispuse a rodar por los escalones, eso antes de tomar la billetera pero preferí guardar puesto pues había navidad en dos semanas y la fila llegaba hasta el congelador y hasta los camarones y las croquetas para pescado. Al final MB llevó ron para el pavo, caramelos y gomitas de colores con forma de mamíferos, tres entradas para metállica el 3 de marzo, papasfritas pre cocidas y otras revistas playdude con una entrevista a ella misma y una vistazo con estéfaniespín y duracell triple A.
Luego estaba yo doblándome y luego ya solo era la cabeza la que andaba por ahí como en los dibujitos donde una cabeza habla desde el interior de un cilindro con agua pero yo andaba por ahí, quizás “sí” en el futuro, huérfano del cuerpo pero en un cilindro con agua y dije oh, falta o2 pero ya era imposible y luego alguien barrió los cristales y luego estaba sobre un cochecito metálico con llantas rojas y un hombre de uniforme blanco con voz alta voy a su casa a prepararle pan con canela y limón y todos miraban las filas o avanzábamos en silencio, sin escándalos aunque al entrar recuerdo dos hombres con camisa roja y dos mujeres vestidas de negro y dije hermoso, todos, dos mantequillas fuera del congelador, eureka jerónimo, la electricidad funciona, su campo atrae y luego sonó una campana y avanzamos de nuevo y recuerdo que ya tenía la cabeza en los hombros que ya no servían para nada y alguien pagó por dos y con descuento y luego me metieron en una bolsa blanca y letras rojas decían 3102 tsalpiloP ne oserpmI.
Los autos giraban sobre la calle con las luces encendidas sobre mis ojos, ya estaba al otro lado junto a un semáforo.

Eresunmentiroso.
Ambos caminábamos de espaldas o quizás hacia los extremos, o fue que alguien me arrancaba como un acordeón de derecha a derecha y de izquierda a izquierda. Era como ver a alguien que camina en contra, con un paracaídas abierto.