2/9/14

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Facela cortita

La droga es más peligrosa que el diablo. Recuerdo esa frase pronunciada con vehemencia  por el poeta peki en una de sus interpretaciones como hombre sofocado vestido de sombrero, revólver, traje ajustado y la mirada encontrada de todo está perdido y no intenten estas cosas en casa niños. Miro que muchos talleristas son ahora pequeños traficantes, unos, los menos, llevan las cosas en orden y con bastante bajo perfil pero otros empiezan a actuar y lucir como verdaderas granadas y al mismo tiempo actúan con cautela como si buscaran sus seguros para no hacer bOm.
¿Cómo es eso? Pues es como salir de casa llevando el refrigerador atado a la cabeza o quizás como manejar un maseratiazul con los ojos vendados y desde el asiento de pasajero ayudado con un palo de escoba y con unas sogas amarradas al volante y con un frasco tibio de visina o también como disparar una ráfaga usando un M16 y luego el bramm tatcatta tatatac tata ta atata tatata acabando, porque hay criaderos en laintervalles con los pequeños bulldogs y en uyumbicho y encalacali y esa noticia pasa en el noticiero de las seis con la andreítaromero y yo aguantando el llanto porque ya es septiembre y todos se han ido de vacaciones.
Titular al día siguiente: Regresan de vacaciones y laintervalles colapsa.
Hijo de la rodilla dijo un tipo y tras de mí venían talleristas y luego entraron empujándose entre ellos y mirándose las caras sin saber si callar o buscar a alguien o quedarse bien curiosos y poniendo atención a escuchar esas cosas, y otros talleristas miraban a un tipo que seguía de pie en el pasillo, insultándonos para hacer amigos y también deseándonos las buenas noches, y creo que intentaban entenderlo o quizá lo conocían o lo entendían pero no querían volver a verlo y empujaron para entrar y luego ya ocupaban las sillas azules.
En algún punto todos tiritábamos; era cosa de acercarse para notar que sus cabezas vibraban de lado a lado como esos juguetes que suelen ir colocados sobre el tablero de algunos autos.
Una cosa rara e imperceptible pero que estaba ahí, al igual que sus cuellos, sus manos, todo sin separación en realidad, un cuerpo gelatinoso.
¿Qué más? decía yo, y uno de ellos me saludó colocando su mano en mi hombro y era gracioso y algo parecido al horror sentir cómo esa mano pronto se desvanecía, sin avisar. Bueno, esto había empezado hace mucho tiempo, ya las cosas pasaban de los hechos presenciados por pocas personas a rumores dichos en voz muy baja, y de allí a una especie de laboratorio para probar lo dicho; y todos éramos bien observados, todos culpables.
Aquellos pequeños traficantes solían actuar en clase y talleres de un modo singular, y a veces respondían cuestiones o preguntas que nadie aún había pensado. Vivían en el futuro.
Alguien dijo que ellos eran demasiado impertinentes o demasiado desubicados o uno de los tantos productos fruto o consecuencia de los vicios de la ciudad y de la desnutrición nuclear, y todo sonaba bien tendencioso. Yo solo pensaba, al verlos entrar en la habitación, que la cosa iba a ir de patas, o que por favor nadie repitiera sintagmas de asociación, cosas de la sintaxis o del manual de composición pero siempre era demasiado tarde, y luego pensé que mejor me acomodaba y observaba el origen del mundo: escuchar y apuntar el viaje de otros.
Alguien comentaba y luego eso de las sensibilidades extremadamente rojas; aullaban todos como un gato que ha comido pero maaauuuuuuu y de nuevo el plato.
Esas eran las granadas. bOm.
Algunos hombres de corbata azul se permitían un silencio, o simplemente dirigían el asunto hacia un sitio pleno, llano y sobre todo imparcial, es decir, se volvían doctores y toda la habitación una especie de maternidad.
Niños gritando nacer.

Durante algunas semanas las cosas “caminaron” de manera distinta y ese clima duró quizá algunos meses. Ya no ocurrían los escándalos mínimos pero empezaron a florecer los pequeños acosos. Se iba de un sitio a otro pero nunca se estaba en el mismo sitio; y eso era saludable, pero alguien quería que creyéramos en misteriosas desapariciones, él mismo nunca más volvió. Algunas talleristas respondían a la lista o también justificaban si no aparecen están en LaManá.
Se conoce de traperías y de gente que vive de embriagar a lospaísesdelamitad mediante una distribución de la que se sabe lo necesario, un territorio hostil huérfano de peajes pero también que solo sería un rumor.
Durante esas semanas los pasillos tras el final de la clase solían llenarse de tipos de a pie o artesanos, fue como volver al instituto. Ahora, es decir, esas semanas las charlas vibraban alegres y desinteresadas y quizás, de un modo eficaz y ambiguo creo que fue un buen tiempo para tomar cocacolita debajo de una higuera bien cargada o dentro de un balde de una camioneta mazda2003.
Los talleristas parecían saber lo que hacían y quizás las personas que empezaban a retirarse ya estarían haciendo burocracia para volver. Quizás de eso cuando los pasillos volvieran a ser el lugar acogedor de los primeros años.
Quizás todo era un rumor y enfrentábamos un saudade.
Quizás al egresar.

Luego empezarían cosas bastante escandalosas y luego los tipos que dejaban un rastro producto de la arena que los había cubierto, y además ellos llevaban hacia todo lado unos bidones azules llenos de combustible.
El día que uno de ellos intentó encenderse en vivo fue el sospechoso punto sin retorno, quizás un sin retorno falso, aunque ahora las cosas andan sospechosas y todos somos de algún modo culpables y además un grupo políticamente huérfano. Yo diría, un grupo, sin tipo o sistema de organización política. Aquella noche varios poetas como el crisisnoroña, el guaytambooñate o el guaytambooquendo, la pelirrojalasso leían sus cosas frente a un auditorio poblado de futuros maestros secundarios y como por una coincidencia, tras la lectura de gilgilbert, entró en el salón principal, bajo la mirada del escudo del centrodeinvestigaciones, la delgada y tambaleante figura del antiguo espíritu de mal. Antes le había hablado; ocurrió en el momento de los marlboros y de repente fuimos tres con la adición del espíritu, outsiders estorbando en la puerta, y junto a nosotros, sobre un muro, una placa dorada: Salón Principal del Centro número 3 de Investigación Distrital.
Ahora que lo pienso son muchas las razones para que sean pocos proyectos y demasiados ¿Por qué no prestan el salón del centro 3?
La delgada y tambaleante figura abrió paso por el pasillo vacío, estábamos en las bancas, y tras repetir las palabras de gilgilbert alzó el bidón, dejó que su ropa absorbiera todo el azul eléctrico que brillaba más que lapoetalasso, luego el poooooooooooom pero en verdad primero el tschhiiiiss con la cajita amarilla de fósforos el gallo, y tres intentos antes y el oooAohoHH hhhhU O IOOiiiiiiiiiii o algo así pero nada comparado al monje en la portada de RATM.
Pensé y luego escribí: La poesía sigue siendo una versión mística y romántica de lo que usted jamás conocerá a menos que baile en mitad de un salón sin sillas o en una fábrica.
"Estoy en llamas cuando me tosté".

Alguien saltó sobre el espíritu del mal y casi hubo tschhiiiisss pero al final no, y ambos se besaban sobre el pasillo. Luego empezaron con eso de todos me parecen culpables y creo que todos se me van a la UPC. Luego, o ahora, pasamos o estuvimos debajo de los tumbados húmedos, y yo creía que de verdad muchos de nosotros teníamos alguna responsabilidad.
Luego pensé que era importante y peligroso andar haciendo cosas que no se podían y en realidad no se querían explicar.
Eso.
Todos ahora debemos cientos de explicaciones y quedan los talleres prácticos de 8 y 9 para ello.

Oreja azul.
Luego vino eso de eresunmentiroso.

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Nelson se ve bien
cuando lleva su
chaleconelson

¡I kill you…! ¡Chicken, Chicken, Vietnam!
Cuando recordaba las palabras dichas por Bonavena, me daban ganas de entrar en Alí y sí, dejar que el gaucho un rato tirase sus ráfagas y luego hacer que yoAlí levantara las manos y hacerlo mirar los puños cerrados y los pies volando y girando como en un baile inesperado pero con la velocidad yo suponía que toda la situación se volvería imposible y entonces ¡Chicken Chicken! diríamos ambos, yo colgado de sus hombros y el gaucho tirando al hígado con la facilidad con que se lanza una roca contra un árbol y luego yo balbuceando con una sonrisa lánguida en los labios, casi como si yoAlí fuera un montón de cera y la cera empezara a correrse.

Luego miraría al gaucho, su rostro, un rostro buscando en mi cuerpo inconsciente todas las certezas. Lo menos que se puede esperar de un tipo que acaba de recibir una paliza es que sostenga una sonrisa enorme, una boca redonda y triste y satisfecha en su rostro. El gaucho entonces saltaría, pensaba sobre mi cuerpo y sobre la lona con los ojos como lunas para mirar de cerca y eso antes de intentar borrarme la sonrisa a gritos, la redonda dicha-orgullo, o quizá de pie, sobre la lona larga y firme la sombra de pie de yoAlí nockeado, levantado por uno o todos los fanáticos y en hombros y con la bulla de los héroes; el cuello contorsionado buscándome en los labios extenuados de sad+happy= sappy restos de CMB, efedrina, demerol, KimbandaBokor, alguna, todas, cualquier respuesta.
Al fin la larga y dramática exhalación.


¿El noqueado gana al ser noqueado?
¿Perder es el nuevo ganar?

¿En verdad perdí el round?
Perdía la nariz y quizá gané todo al dejarme de cubrir porque entonces al fin pude entenderlo. Se puede estar más cerca, se puede noquear a un hombre sin golpearlo.
Tras mirarlo bajar por mi inconciencia entendí que la mejor parte del box ocurre cuando tienes la cara pegada a la lona y luego al fin completos, sin respuestas pero completos.

Luego todo sería bajada y entonces recuerdo que tomaba o dábamos arranque a uno de sus descapotados y me largaba a correr pavimento y miller frente al mar y entre paredes de roca oscura y basalto y poníamos un cartucho con algo de Juanito Efectivo y Juanito cantaba temas pero en los temas todos contestaban nonesJuanito y Juanito insistía y uno tras el volante reflexionaba no jodas Juanito, Juanito solo debe cantar, porque así como algunos solo pueden tomar cosas de los otros, tipos como Juanito solo pueden poner cosas en otros, y las canciones seguían con eso de vámonos pal otro lado que aquí ya somos demasiados o cosas como cuando despiertas y tus pies tocan el suelo el mundo se inclina porque sabe que sigue martes. Y así durante horas, un mar que de lejos parece una mancha detenida y una vibración, pero los autos no flotan y sin embargo uno también dice capaz de tirarlo en la siguiente curva y ya se ve uno cortando el aire con las luces encendidas, y luego el Splasshhhhhhhhhhh y los plashh ahh shh en letras rojas y fondo amarillo de burbuja y el interior oscureciéndose y yoAlí encendiendo las plumas y los parlantes para escuchar allí abajo bien claro los drumnmn y algo de blurrpp llurrpp y todo yendo al fondo bien despacio, todo azul y azul es el mar y todas las canciones hacen bluurrppp.

Lunes: "Todos los domingos son ideales para clavarse y para regresar en un clavado en reversa luego de meter la reversa en la caja de tres cambios."

Luego vino la tallerista del chaleconelson. Ya llevaba muchos años de no tomar clases pero aún vestía como los talleristas o sea de manera que uno la confundía y ya le estaba preguntando si había regresado y sí pensaba quedarse; y también diseñaba prendas para otros y le iba bien con las mujeres de corbata azul. Pocas, no tenía demasiados encargos, la mayoría de sus prendas asomaban en los sitios alrededor del centro y una vez bailé lisandromesa pero eso sería cuando los bares cerraban al día siguiente y ahora todo se hacía en casas particulares o como esa noche que nos encerraron y mientras su blusa me cegaba como las alas de un insecto yo dije me alucinas pero ya no estaba con lisandromesa pero de fondo dale que nos coge andrés, dale que nos quieren ver.

La tallerista hablaba sobre una hermana y yo imaginé que sería una mujer alta como ella y de ojos peligrosos como balas, ojos para no mirarlos no más y dije tienesfotos y la miniatura cabía entre mis dedos y en la foto se la veía más bien bajita y más bien de piel cenicienta, chubby, como una pequeña trufa o como un monja que toma un taxi y dije, ah, comprometida, y ella no entendió muy bien y cuando quise explicárselo ella mostró un aspecto extraño pero su chaleconelson era genial y dije oye, hazme un chaleconelson, te pago bien y ella que para eso necesito un pantalón que ya no uses y entonces yo tengo algunos, lo traigo puesto y luego me lo haces y ella sonrío pero no creo que estuviera divirtiéndose quizá solo no esperaba que me gustara sus cosas y menos que pidiera parecerme a ella, o solo ya imaginaba mis bolas y eso de chugcha, seguro pegados otra vez.

Estaba preocupada y esos días a todos nos preocupaba demasiado todo y dije ya ha de volver pero en el fondo yo decía lo primero que se me ocurría y quizás ni siquiera era su hermana y más bien sugerí que otra vez los tres fuéramos por un poco de problemas, y como ejemple dije a dos ciudadanos de a pie que venían delguambra: ey, tengo dos hermanas y la vendo muy barato, a ver si aprovechan que las dos tienen licencia y sus manos son dos fábricas y las dos tienen los dedos completos y bien largos.
Puedo pedir el auto a mi padre el escritor, aunque últimamente lo usa para ir demasiado de un sitio a otro porque las llantas andaban medio gastadas pero ahora ni la goma, eso es malo, ya empezará con una de sus nuevasviejas novelas y allí sospecha total hasta descubrir que él era yo y que el viaje es una excusa, lo que importa es el astronauta, pero ella dijo que no sabía dónde o cuándo estaría libre y yo …oye, ¡te ayudo a buscarla! y se lo dije como en las películas y ella se levantó, me beso en la mejilla y siguió mirándome y dijo que la vería en dos o tres días, que su hermano tiene un dinero y quizá dijo algo sobre prometer cosas que podrás recordar.

Luego estaba yo bajando algunos escalones mientras miraba unas pinturas de revelo y de rocíolozano y de díazrecalde y por supuesto de pérezirusta y antes de caer en la planta baja pensé que esas imágenes eran el sur, un sur plateado y brillante como la superficie de una moneda y que parecía entender mejor eso de ¿dedóndeyo? y el ¡vienesyvenía?, aunque también pensé que ya respiraba el Yaeraeso y que solo era retirar todo lo que sobraba.
Sobre el suelo hice algunas acrobacias y dije hola, soy unincesticide y eso no era bueno porque las patas empezaron a doblárseme hacia adentro y quitaba tiempo en lugar de seguir la dirección habitual, y luego escuché varios pasos en el piso de arriba y creí que esos pasos eran personas que no tenían zapatos porque sonaban como pies y como pasos ligeros sobre madera y dije puto díazrecalde y tus calcetines impares y alguien ya me llevaba en hombros y todos miraban sin verme y quise que alguien me lanzara una manzana a la cara pero tiraron una caja de zapatos vacía y todos miraban y al mismo tiempo creerían que yo estaba del otro lado porque la caja cubría mi rostro como en los noticieros, la cabeza echada hacia atrás y antes de reírme dije o aullé diosnomuere, y la secretaria de suspensos colocaba sellos y en la noche durmió muy bien.

Luego dejé la planta baja y ya estaba en medio del galpón y extrañamente tenía ganas de comprar flores y chocolates y una caja de lavativas y una revista playdude y unos cohetes ilegales y una botella de whisky pero ¡la puta que lo parió, rayos! pensé como si conociera la pampa y últimamente me acordaba demasiado de la pampa pero del apuro me dispuse a rodar por los escalones, eso antes de tomar la billetera pero preferí guardar puesto pues había navidad en dos semanas y la fila llegaba hasta el congelador y hasta los camarones y las croquetas para pescado. Al final MB llevó ron para el pavo, caramelos y gomitas de colores con forma de mamíferos, tres entradas para metállica el 3 de marzo, papasfritas pre cocidas y otras revistas playdude con una entrevista a ella misma y una vistazo con estéfaniespín y duracell triple A.
Luego estaba yo doblándome y luego ya solo era la cabeza la que andaba por ahí como en los dibujitos donde una cabeza habla desde el interior de un cilindro con agua pero yo andaba por ahí, quizás “sí” en el futuro, huérfano del cuerpo pero en un cilindro con agua y dije oh, falta o2 pero ya era imposible y luego alguien barrió los cristales y luego estaba sobre un cochecito metálico con llantas rojas y un hombre de uniforme blanco con voz alta voy a su casa a prepararle pan con canela y limón y todos miraban las filas o avanzábamos en silencio, sin escándalos aunque al entrar recuerdo dos hombres con camisa roja y dos mujeres vestidas de negro y dije hermoso, todos, dos mantequillas fuera del congelador, eureka jerónimo, la electricidad funciona, su campo atrae y luego sonó una campana y avanzamos de nuevo y recuerdo que ya tenía la cabeza en los hombros que ya no servían para nada y alguien pagó por dos y con descuento y luego me metieron en una bolsa blanca y letras rojas decían 3102 tsalpiloP ne oserpmI.
Los autos giraban sobre la calle con las luces encendidas sobre mis ojos, ya estaba al otro lado junto a un semáforo.

Eresunmentiroso.
Ambos caminábamos de espaldas o quizás hacia los extremos, o fue que alguien me arrancaba como un acordeón de derecha a derecha y de izquierda a izquierda. Era como ver a alguien que camina en contra, con un paracaídas abierto.

1/9/14

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Grave H

En una pared estaba escrita la frase o las palabras agonía eterna. En la pared que continuaba, que cercaba el sitio de administración también estaba escrita la frase agonía eterna pero en esa pared la frase se repetía varias veces, cincuenta, cien; tanta frase repetida lo hacía a uno detenerse frente al muro y luego estuve numerando las tildes y luego comparando y recordando si acaso se había hecho antes algo similar, luego estaba eso de estudiar el trazo y la forma en que el aerosol y los carbones fueron usados, quizás más, quizás menos, la cosa es que las mismas palabras escritas por la misma persona varias veces apenas era distinta como en un degradé de tamaños, de grande a pequeña y viceversa o las frases que empezaban con mayúscula y a veces con la vocal reflejada (a, e) y las palabras entrecortadas a veces como con vocales alargadas o como formando gargantas que vistas de un modo parecían tragar o vomitar sílabas, y también las letras que parecían sacadas de otras palabras, como si la mitad de una vocal o de sílaba se completa juntado una de las palabras del otro extremo del muro pero también todas con un trazo similar y evidentemente familiar. Quizás y en ese momento frente al muro bien podía sonar un violoncello, violoncello más órgano de tubos, algo como Chiiiiiiiiiiiuuuuiiiiiiiiiiiiin y ese momento tuve ganas de ser más joven.

Supongo que un poco nos venía sucediendo éstas cosas, cada rincón como una grieta para encontrarse a sí mismo pero ese encuentro resultaba incómodo, en realidad y al ver esos muros quise creer que se trataba de lo que tenía dentro o de lo que le pertenecía a otra persona; pensaba con aires de titán que esas cosas no son para mí, allá que sufran o sufras, pidas o exijas, eso es lo que noooooooooooooooos hemos buscado y nada, definitivamente nada es sobrenatural (y repetía esto, sobrenatural, como si usara un filo de acero brillante para abrir una naranja, y ya estaba bien consciente del sitio endeble que pisaba) sobrenaturaaAaal que la naturaleza lo ponga en el camino, la naturaleza con una sonrisa enorme y profunda. Casi me sentía un dios con patas por cabeza y llevaba puesto un reloj de pulsera y en mi interior me procuraba que algo similar a una llama consumiera el gas interno antes de arder por los ojos, el gas verde o azulado y yo sabía que ese gas era el alma que al fin se extinguía y me decía es mejor quemar que haber sido quemado y la cama empezaba a levitar y las sábanas saltaban hacia el techo y entonces de las llamas parecía que saltaban sus hombros, cercanos como dos montañas o como dos puentes y quizá golpeaban mi rostro pero también hacían un movimiento como si desearan ir hacia otro sitio, una especie de tijera, y yo pensaba eso es, vámonos y allá entremos en un buey y démonos un festín con vísceras y con boñiga y luego salgamos el domingo por díaadía o por haganegocioconmigo y por el dispensador de toallas de la estación de Tambillo y entonces creo que el alma se daba cuenta de que intentaba desaparecerla y dejarla como un gas, como algo flotante cerca de lámparas y de las luces de tungsteno de los autos y por eso el alma se metía y se daba el trabajo de pensar, y pensar para ella era dar vueltas como un tornillo cerca del pecho y al rato ya decidía hacer cosas impresionantes, cosas como hincharme el cuello y exprimirme hasta pesar como una pluma y yo dije debe ser abdónK pero también pensaba que era el espíritu de FélixV, elFélix bajando de san marcos para hacerse ver un poco pero el calor era insoportable, una llama fría que parecía hinchar los huesos, y eso, nada más era todo lo que sostenía entre las manos.

Tenía ganas de colgarme como un murciélago a ver la noche y el reino, para qué voy a mentir, dije quizás necesite la sangre llenando el cráneo y también deseaba saltar de algún sitio hondo pero del otro lado de mi ventana había solo un fregadero de ropa y yo quería un salto triple ilimitado quizás en el espacio brillante como en los filmes donde las personas pierden contacto y luego son algo como un náufrago, náufrago con una manguera amarilla amarrada a las estrellas y diciendo cosas como central, voy a ciegas, repito voy a ciegas.
Una de las talleristas, delgada como un alfil decía que dejara esas cosas y eso lo decía mientras challenger y yo éramos uno solo o sea que apenas si disponía de 26 o de 28 segundos antes del bOm y ella insistía cosas pero sin decirlas y yo decía lista para la foto que viene el bOm y ella decía cosas sobre los hombros y sobre guayasybajarhaciaambato y ya era fatal, pedía que la cosa haga bOm pero la nave desarmada se dirigía hacia todas las direcciones, de izquierda a derecha de arriba a derecha de izquierda a izquierda y eso era confuso y apenas eran las dos de la mañana y ya debía estar bajo la alfombra reponiéndome pues jueves sigue siendo día de trabajo y seguido pensaba porfavor, porfavor, y luego en yanquis con banderas y repetía en voz baja yanquisconbanderas y pensaba en desfiles gloriosos que culminaban con un auto lleno de plantas y cóndores y me parece que la nave había aterrizado pero parecía inclinarse como si una nave tuviera rodillas o bisagras y yo decía ¿qué sucede?, se fiiiniiii, astanuncaa A A A  y no sé, no estoy seguro, su voz era fuerte y clara y no era parte de la radio porque habíamos perdido las baterías pero yo salté de la nave sin oxígeno ni manguera amarrada a las estrellas y luego flotaba y era un globo hinchado y cientos de gusanos oscuros como proyectiles dejando mi cráneo pelado y tras ellos partes más grandes y rojas, tiras o cubos de piel y ella decía preguntas demasiado con palabras redondas, no había vuelta que darle y seguía una dirección extraña e intentaba reventar las palabras con un alfiler y algo me tiraba hacia abajo.
Recuerdo que al ver el reflejo de la luna sobre una de las partes cromadas de la nave dije, A.K. consigna el tiempo, tomé del espacio varias partes asimétricas y poco a poco las fui colocando dentro de una bolsa de yute azul, y las partes no querían quedarse allí y sobre todo fue difícil y más con los dedos que entraban en las narices de otros cuerpos, de cuerpos fragmentados que empezaban a llegar de otra explosión similar y eso era incómodo porque quizá ahora tengo los dedos de alguien más y quizá es motivo de que me sobren huesos pero luego pensé que todo iba a estar de maravilla, busca cinta adhesiva y creo que así fue.

Los ojos colgaban dentro de una caja junto a una cruz de acero y eran como dos huecos sin pupilas. ¡Diablos amargos! no hallaba los riñones y tenía muchas ganas de ponerme bien violeta y quería que el agua entrara por la boca y que luego brotara de los ojos como en los parques, que brotara hasta un jarrón chino para otra vez tomármela hasta que el sueño llegase, dormido sobre un tornado de agua de jarrón. Además tenía ganas de volver a aquel muro pero no había nave ni tampoco tenía el riñón y era posible que a mitad del cielo rugoso me desmayara o que cayera la cruz encima de las plantas y también pensé con mucha tristeza que era una mierda bien desalentadora porque ni siquiera anoté la dirección del muro y era importante volver, pero ya sabía que nunca lo lograría. La ciudad era una horrorosa cosa alargada como el moco de un pavo sobre una alfombra y en cada vértice había nuevos vértices desordenados y que crecían en todas las direcciones como los ecos de de sandiego y pensé que eso era una mierda violenta y sañuda y que todo era por no saber hablar y entonces me puse a repasar sobre la cama diálogos y cosas para decir cerca de los oídos y eso para que todo dejase de terminar antes de abrir la ventana y aun así siempre alguien culpándome de su fracaso, socios exiliados, una esposa muerta, un hijo único perdido en francia o enCamboya o en un sitio prohibido y nefasto y contaminado como Santiagodevidela haciendo de mula y de topo del gobierno, cosas que yo desconocía pero le respondía al aire como si con él charlara sabrásdisculpar pero todo era inútil. No se me daba eso de decir cosas porque siempre decía otras cosas que sin querer nos ponía a pensar o quería pensar y terminaba hablando y era el horror, horror escribía, perdón pedía y luego la pronunciaba sin H y alguien con devuelve la H, creo, uno de los talleristas que repetía curso. Me gustaba la cruz de acero, era dorada y caliente y yo quería que alguien la observara como se observa un montón de lodo pero la colocaban sobre la mesa o sobre el marco de la puerta de la habitación nueve y luego pensábamos en el marquésdepúbol y luego en eso de los templarios y la guerra por girar los cenotafios y toda esa cosa y para ellos el mantra largo y traducido Oh Atum, pon tus brazos alrededor de este gran rey, alrededor de esta construcción, y alrededor de esta pirámide como los brazos del símbolo del ka, para que la esencia del rey pueda estar en ésta, perdurando para siempre.

Me vi de rodillas bautizado con el fuego del challenger1986 o algo que me durmió o me quitó las capas que empezaban a formarse alrededor de la masa, capas o ecos como erranzas.

Luego rodé por los escalones y creo que en cada escalón fui perdiendo un poco de huesos y el mármol era como una perla ennegrecida; alguien puso una pegatina en los muros y la pegatina informaba sobre unas charlas el próximo lunes en el salón Numa a las 17. Pensé que ojalá estén invitados y que quizás estés interesado en aprender. Antes de rodar me dije ya ni nos inviten y tras esa pequeña ofrenda al revés volví a rodar muchos escalones más, creo que unos ochenta y tres escalones hasta llegar a la planta baja pero por si acaso me quedé un rato en el suelo esperando que los huesos se asentaran, en especial los de la cara y sobre todo los de la frente pues me decía no es justo cómo voy a usar sombreros o amarrarme una venda en caso de que me rompiera la cabeza pero no llegaban y creo que alguien me levantó o alguien había evitado que rodara porque vi unos hombros y luego unos plantas y el barro roto, y creo que en realidad estaba sobre los hombros de algún tallerista pero también parecía caminábamos como encadenados y mientras me pareció ver unas líneas o los bordillos y quizás era una acera y el estacionamiento con las rayas amarillas y vi algo que caminaba quizá sus pies pero luego ya estaba mirando hacia el patio y había varios grupos y esas personas hablaban como ciegos y miraban a alguien recostado en medio de ellos y su alegría era contagiosa pero al revés, contentos porque agitaban los brazos llamando a otros grupos, brazos y cuellos largos como gusanos y yo dije qué bueno que los talleristas tengan relaciones propias de los centros pero en verdad no sabía nada de nada, y nunca quise creer lo que decía o hacían, como aquella tallerista que ahora fabrica muebles y uno debe llamar a pedirlos pero antes hay cita aquello de tú o yo nunca vamos a aprender pero ya era tarde porque ya eran más de las seis y el sol brillaba pero también el cielo parecía incendiarse.

Luego vino eso de eres un mentiroso y todo se fue al ocaso dando buenos retumbos y nunca más dormiré dije, y parecía un niño de madera huérfano.