6/2/14

Luego en tres



Pensaba que deseaba conocer a una tallerista que se llamase Carmen Destruge. Luego pensé que sería ideal anotar la fecha en la que tenía aquellos pensamientos: noviembre, dosmildiez. Luego pensé que sería ideal pensar sobre mí y en el sitio en el que estuve hace exactos diez años: recordé vivir junto al Chimborazo, y también que pasábamos varias noches arrastrándonos hacia nuestras camas; uno era francopolo, otro era cristobalmiguel y en mitad del nevado o volcán y de nuestras camas se extendía un campo gigantesco, llano, seco, hasta el punto de pensar que uno caminaba sobre un talco amarillo, un talco rojizo que se pegaba a los zapatos y las vastas y a uno le quedaban ganas de parar en medio y esperar que cualquier cosa ocurriera. Quizás por esos años aún teníamos la gracia de ser algo así como juguetes de un dios dorado, quizás esos días estaban hechos para intentar y sobre todo para vivir la desconocida consciencia, aquella que sueña sobre o con lo inesperado, creo, nunca estuvimos más de acuerdo en estirar nuestros límites, incluso, si de eso dependía la furia de otros, eso, estirar nuestras delgadas voluntades. Una noche tras una fiesta en el centro de investigación zona centro, yo, intenté persuadir al resto de quedarnos a dormir sobre los terrenos, un sitio sembrado con variedades de lechuga. Creo que después de aquel incidente nada fue igual. Recuerdo y ese día o noche recordaba, que yo era grande, más que ahora, y recuerdo además que francopolo y cristobalmiguel que eran altos pero no muy fuertes, tras derribarme, dieron con un cable o quizás lo arrancaron, y luego yo veía las luces de la reunión: una gran fogata, una llama que parecía alejarse mientras ellos me arrastraban, me esperaba la casa. Quiero decir que eso no es una prueba para determinar algo, pero, sí había bebido con ganas. Ahora, ya sobrio, las cosas me parece fueron, menos, nada peligrosas, aunque a veces me divierte llamar por teléfono a medianoche a una de las talleristas, chicachaleconelson para decir cosas como hola, me gusta tu chaleco Nelson, pero luego ella ha levantado una demanda o denuncia, no lo sé, y ahora tengo prohibido acercarme a ella y parece que llevo arena amarilla en los zapatos y eso era necesario, cruzamos un fango seco a medianoche. Un poco me preocupa que las autoridades del centro de investigación zona centro se lleguen a enterar de estas calamidades y luego aplazen o desaprueben en cuanto al proyecto, por ello mejor me estoy portando con bastante cuidado. De todas maneras me gustaría que alguien declarase por mí o que dijera por lo menos que soy un poco raro pero que eso no significa nada, que en realidad no soy peligroso, de todas maneras para evitarme ambiguedades ando escribiendo un poco las cosas que nos han ocurrido durante algunos años. Y por ello creo no estar demasiado chiflado, recordar para no chiflar.

A francopolo y a cristobalmiguel no los he visto desde hace ya muchos años y quiero suponer que ellos tampoco necesitan saber de mí, o hablar conmigo, y la verdad deben saber bastante pues este país es extremadamente diminuto y de hecho toda latinoamérica es una cosa para conocer en máximo dos años, lo que equivale a oír qué han hecho todas las personas con quienes jugué al fútbol o a tirar silbadores. Yo era arquero pero también jugaba de defensa, de delantero era una mierda pero en la universidad me volví un excelente volante.

En el Chimborazo hacían unos soles majestuosos y esto quiere decir que el sol estiraba sus brazos como en una pileta y ahora que lo pienso en el Chimborazo sucedía que el sol podía hacer algo muy singular y que al mismo tiempo parecía relajarlo: el sol nadaba, el sol daba braceadas deliciosas sobre Baltasar, sobre el hielo que venía a ser la pileta del sol. Ahora que recuerdo una gran estatua de Neptuno servía de centro y miraba a todos en uno de esos parques con iglesia y cine alrededor y ahora entiendo que era ese loco, con su tridente en mano, mirando si las cosas andaban bien y por eso el sol, por más neblina nunca dejaba de quemar o bucear.

Ahora diez años después la vida dentro del gran laberinto es divertida y uno anda perdiéndose todos los días y a todas horas. El sol anda en todos lados pero también hay reinos oscuros y allí, en ellos el frío quema los huesos. Quizás de eso se trata esta mente que llevamos entre los huesos, un poco aquí, un poco regresando desde kitumbe, un poco con k un poco con q, un poco como en todos lados y por supuesto corriendo o borroneando todo rastro.

Luego de diez años o ya eran trece, andaba cayendo por los escalones y no recordaba anteriores vidas o centro de investigación, ni siquiera si el sol salía o braceaba de pecho o nadaba de espaldas bajo la mirada de Neptuno y ni siquiera me importaba ya nadie porque empecé a creer que iba a sobrevivir a todas las personas que sabían de mí, y eso era extraño y muy perturbador porque ya lo empecé a ver como un destino y eso de un día va a pasar y te va a pasar a ti. Entonces bajaba los escalones o los rodaba pero sí pensaba en sus hombros, y en como subirme quedarme trepar en ellos, pero pensé que necesitaría un cuerpo de pollo y unas alas rojas, y de ahí para dar un salto y de ahí para quedarme donde quería con ese cuerpo ligero de pollo y sin hacer mucho ruido, como un gran militar o francotirador o esos especialistas que esperan y esperan y beben poco agua y comen una manzana o una lata de atún y a veces cuentan su ritmo cardiaco y el momento indicado, cuando todo es dibujo animado como en los filmes de las reinas panameñas y el dictador panameño, el tipo quita el seguro levanta la tapa y mirando el corazón detrás de una corbata azul y dentro de la limosina hace un cachhh y luego adentro ellos escuchan guuummmm o gummmm gummm gumm y luego el auto un poco quiere parar o seguir pero todo es confuso, y todos son culpables así que pasan unos minutos antes de entender qué decir, pero ya el tipo ha desarmado el M22 y ya lleva su vida hacia su habitación, y camina tras sus gafas, tras un abrigo gris y su vida es quitar la vida de otros pero su vida bien puede no seguir, y lleva una maceta y una planta al parque a tomar sol.

Entonces pensaba en eso y cuando di el salto pude ver al resto de los talleristas reunidos buscando a alguien a quien quitar dinero para comprar algo con qué celebrar el fin de semana y muchos tenían los huesos al aire y muchos deseaban linchar a alguien y por eso desde sus hombros dije no quiero que vayamos donde están tus compañeros porque tus compañeros me dan la sensación de querer que me baje de los hombros y de que van a decir que vaya a traer algo que no sea azul ni combustible pero con lo cual podamos hacerte dormir, A.K, pero también dije que no quería ir porque no tenía ganas de explicar nada a nadie y si estaba rodando los escalones era para caer en tus hombros y tú deberías saber que no quiero ir para allá y que quiero parecer una capa, y luego intenté que voláramos como flash, si flash usara la capa de clarkent y yo seguía rodando los escalones y luego miré unas líneas largas y bastante definidas, algo un poco gris o blanco sobre un fondo oscuro, sobre negro y pensé que me había caído y que la capa era una mierda y volar con los pies por delante era una mierda, y los pies caminaban, es decir, lograban que las líneas y la calle siguieran, pasaran, porque eso era, estaba de cabeza, mirando los pasos y la acera y así estuve hasta cruzar frente a unas personas vestidas con trajes de extraños colores, y estas personas querían que probáramos algo traído de monteserrín y así de cabeza pude ver que eran perros calientes, y me gustaría comer mostaza dije pero luego seguimos con prisa y en realidad intentamos levantarme y creo que estaba un poco harto de mí y por eso dejé una parte en algún sitio que hasta ahora no lo encuentro, y mientras iba de cabeza o sobre sus hombros o sería sobre sus tobillos, yo, mi otra parte regresó hacia la puerta del centro y empezó a realizar llamadas y nadie contestaba pero igual habían muchos usuarios reseñando la tarde, y reseñando lo que pudo haber sido un gran proyecto; hablaban de idiomas, hablaban de turismo ecológico, y para sentirme útil di un par de opiniones y luego sentí que la otra parte me llamaba pero dije que no quería ir y que debía ser sólido y di opiniones como de la pluriculturalidad y la escisión vista desde Thompson y luego olvidé quién era y allí se perdió un poco mi otra parte. Qué iras!

Luego estuvimos en el gran galpón y me dio por buscar en las bolsas blancas de las personas que llevaban unas camisas pical, y con sus cuellos largos y duros como cuchillos, y pensaba que quienmierda les planchaba esas camisas? pero no encontré a mi otra parte aunque esto sucedió otro día porque creo que no estaba muy seguro de haberme perdido, o de haber perdido la otra parte, y mientras el galpón respiraba y tenía ese aire de fundas para los tachos, de envoltura para bombones, de aceite de aceituna, de cera líquida caliente; además las luces eran tan blancas que uno empezaba a sentirse azul y luego transparente y las bombillas debían ser de cinco mil watts.
Me dije watt? 
Luego me dieron ganas de dormir en la fila.

Luego dijo eres un mentiroso, luego me dividí otra vez, o sea que estaba hecho de tres partes, y ya se jodió si es así, porque seguro se fue la parte que atendía o aprendía cuando se trataba de talleres y luego repitió que eres un mentiroso y yo pensaba que las espaldas se habían pegado y luego dije, mejor topamos, pero dije mejor topesno, o dije mejor topastos y dije también ya se hizo mierda o lo que es lo mismo, cariñad.

Luego eres un mentiroso y yo en tres pero en cuáles tres

5/2/14

errortic cloud



Todos hablábamos al mismo tiempo. En realidad las palabras iban y venían pero sobre todo si uno escuchaba, sin verlos, podía hacerse a la idea de que quienes hablaban, al mismo tiempo, también se estaban encaramando, uno encima de otro, que en realidad ya habían formado algo similar a una de esas olas altas, montañas de varios metros de altura y agua y algas; y en la parte del frente, donde estaba el hombre de corbata azul, la ola posiblemente lo abarcaría todo, lo cubriría, y eso éramos en esos momentos, brazos, gritos, quejas y rostros gibosos.

Nadie quería tomar su turno y sin embargo todos actuaban como si ya las cosas estuvieran hechas, me recordaba mucho a todo eso, aquel filme en donde un grupo de personas queda atrapada o retenida en un aeropuerto extranjero, en un país con alfabeto cirílico o algo similar. Recuerdo que la gente al principio y haciendo fila se ve a la gente que reclama, gente que se ve agotada pues acaba de bajar de un vuelo de decenas de horas. Quizás lucen insignificantes y pero a medida que la historia avanza, ellos se toman la sala del aereropuerto donde los han acinado. Luego como los pescados ellos se multiplican y también los ánimos se vuelven inestables, y poco a poco la situación pasa de ser pasiva y algo cómica a una de improvisación, de riesgo e inestabilidad. A veces pienso que la gente en el filme, que se supone retenida en el aeropuerto solo por ser sudaca, o latina, o sospechosa de terrorismo, muestra un poco, algo de eso de la autoestima nacional. Sin embargo, en las habitaciones, aquí en el sitio, los talleristas entablábamos, levantábamos bunkers, o trincheras para luchar contra un enemigo, la gran electricidad invisible, el peor, el que está en todos lados y al mismo tiempo, y cuando él quiere . Ese loco o loca nos tenía molestos y era suficiente un movimiento, una silueta extraña para que los fusiles descargasen, y entonces también estábamos más unidos que nunca.

Esto de ser uno solo me recuerda a los momentos en que todos decíamos cosas al mismo tiempo, y puede ser que quiera relacionarlo con la idea de una sola cabeza diciendo todas las cosas, o una misma boca con muchas lenguas, o muchas bocas o muchas cabezas o lo que sea, pero siempre combinado por un mismo patrón, en una misma raíz, nuestra naturaleza era pretender decir algo hacia la izquierda porque en la derecha ya estaba otro, decir algo hacia arriba porque hacia abajo estaban otros dos, de ese modo estábamos unidos por las espaldas, quizás por las médulas como dos siameses, y era imposible seguir sin que alguien intentara detenerse. Supongo que esa era la furia escondida de algunos hombres de traje azul, que esperaban a que nuestros múltiples tentáculos poco a poco fueran calmándose, diría, durmiéndose, aunque a veces algunos hombres daban sus contenidos de modo que uno terminaba dormido, ellos girando como hélices, y eso era casi lo ideal, porque aquellos lucían como hipnotizados, las hélices de sus cuerpos dando giros, y quizás ese hipnotismo era intencionado, y tener a ciertos talleristas en ese estado permitía que los contenidos se prolongaran, se transmitieran con menos dificultades, como en una escuela, como a través de un programa de teve. Hablar y quejarse al mismo tiempo era un espectáculo conmovedor, cuando no desgarrador, como si fuera uno quien coloca toda la carne y la roja en copas largas, usando la boca y los muñones brillantes, como explicar algo que nadie conoce, como dar un paseo en el sistema nervioso y esas cosas, y era harto difícil aceptar que amábamos el incendio y al mismo tiempo queríamos apagarlo y al soplarlo tomábamos más aires y lo amarillo se volvía rojo. Puede ser que todo esto resulte un poco exagerado, quizás sucedía en otros centros y después de todo, que se puede esperar de tallleristas que son encerrados en habitaciones durante cuatro o cinco horas, abriendo la boca para morder una férula plástica, escuchando como desaparecían palabras enteras, dejando cifras para las conclusiones, los resultados, estadísticas. Creo que nos volvíamos obsoletos en tiempos record, o sea, daba para pensar que seríamos y elaboraríamos no solo el material contantemente, sino, a nosotros mismos, como si no fuera ya suficiente con tener que ser talleristas, y lavadores de autos de medio tiempo, o cuidadores de autos, o profesores de cuatro o cinco materias semanales, o fotógrafos y correctores de estilo y estibadores, y además de eso investigadores sin wifi, con tres deadlines diarios. Un día terminaríamos todos, todos los talleristas en mitad de la habitación, cuando no ocupándola toda como una gran masa rosada, de múltiples ojos y múltiples miembros, como un gran y rosado e informe javadehut, con la lengua o las lenguas colgadas en punta, y tocando y lamiendo el suelo y su propio cuerpo. Creo que un día pude ver lo que miraba uno de los perros de la terraza cercana al edificio, edificio en el que conseguí un armario de segunda mano, y ese perro observaba con demasiado cuidado una luna, una luna fascinante y dorada un poco cubierta por unas nubes y eso, pude entender, era para el perro como una madre y era como si aquel pastor deseara el regreso o la entrada al vientre; creo que yo soñé por todos en la habitación, y todos deseábamos que la luna nos convirtiera en una de sus rocas, para que alguien, con una bandera y botas ortopédicas, caminara sobre nuestras espaldas. Eso creí, éramos pedazos de luna, fragmentos dirigiéndose hacia todas partes.

Uno de los talleristas dijo algo sobre la importancia de tener a Claudio Willer entre nosotros, para que, en la charla encuentro en el salón principal, dijera por los parlantes ustedes no entendieron nada y al mismo tiempo y luego de señalar al auditorio con un dedo gigante, uno de esos dedos de goma, dedo de el equipo es el número uno añadiera eso es lo que aún pretendo. Las investigaciones apuntaban hacia el siglo XX y ese tiempo nos pareció el más traicionero de todos los siglos. Creímos, dijo otro tallerista, encontrar los orígenes de la niebla, entonces hablaron de filmes experimentales pero sobre todo intentaron comparar aquel fenómeno con el humo de granadas y hogueras en los filmes sobre el holocausto. Últimamente encontramos títulos en los almacenes que empezaban a florecer por toda la ciudad, y uno ya no tenía que realizar búsquedas en archivos detallados, y personas con nula experiencia ponían a disposición la historia del universo en formatos para reproducir en cualquier equipo. Pudimos discutir noche y niebla, un documental de f. fassbinder, algo de A. resnais, algo con pozos y grandes orificios como campos o canchas de baloncesto lleno de cuerpo cubiertos por cal. Eso me hizo pensar en la luna y un perro sobre la terraza de una casa. También observamos un documental sobre militares que incitaban discursos, y esos miles de hombres, levantaban las manos al mismo tiempo como manecillas de reloj, para saludar al paso de las autoridades, y esa música, y ese sonido eran estimulantes, pero también le hacía pensar a uno en tener una casa con una esposa, y luego uno sobre ella deciendo mejor tengamos hijos y mejor no hagamos mucho ruido o mejor no digamos nada y cosas así, como las de los osos en las cuevas. A uno le entraban las ganas de apagar la teve, y el devedé, pero aún nos faltaban conclusiones. Recuerdo que en esos casos los talleristas buscaban información en la red, y quizás los informes eran entregados con información sin previo cotejo. Esperábamos que el hombre de corbata azul nos direccionara, y eso ocurría, y luego era cuestión de completar y ampliar. De todos modos era imposible fechar el origen, y tampoco decidir si un solo sitio era el responsable total; en realidad nuestra búsqueda, nuestro tema, ya se había ido de las manos, por eso mirábamos y leíamos acerca de conquistas, desapariciones, magnicidios, alguien dijo que de no encontrar un el inicio, deberíamos sistematizar, por lo menos, una bitácora, un mapa de las ruinas, de los rastros. Claudio Willer leí, en una de las hojas de mi cuaderno y junto a su nombre dibujé una raya y luego una flecha, y al otro lado de la hoja escribí de nuevo la palabra “niebla”.

Luego Patrick Marber, Antonia Van Drimmelen, John Calley y Cary Brokaw dijeron que dos personas del reparto artístico habían sido nominadas como goldenglobes. Junto a la fotografía de los dos actores, se levantaba una pequeña estatuilla dorada, que era como un prisma en cuyo vértice superior descansaba, como en equilibrio, una esfera, que supongo sería la tierra; pero el aviso era muy pequeño como para observar a guyana o uruguay. El filme se titulaba “An adapted winning stage play” y su autor era Patrick Marber, quien además había escrito el guión para el filme que según los diarios era una historia de amor para adultos.

En la parte de atrás habían especificaciones técnicas: 

Languaje english 5.1 
(dolby digital)
english dts, eres un mentiroso, french (dolby surround)
 Subtitles english, eres un mentiroso, french

1.85:1 anamorphic widescreen
Approx. 104 minutos
Mastered in high definition
eres un mentiroso
COLOR

Luego Patrick Marber, Antonia Van Drimmelen, John Calley y Cary Brokaw dijeron eres un mentiroso.

Luego me quedé hasta la doce observando el filme, y pensando cual de todos los personajes tenía cosas en común con uno de mis compañeros talleristas; y luego pensé lo que le diría al encontrarlo al día siguiente.

macdeep



Pensando en macdeep y deseando que pronto el agujero esté ya en funcionamiento, aunque no se habían visto a hombres de casco amarillo cargando cajas, pero sí estaban que subían con sus carretillas, y también estaban conversando mientras el agua se filtraba, y era como si protegieran para que los charcos mantuvieran el tamaño, la dimensión, la profundidad necesaria. Macdeep debía estar cerca, y a esto se debían los extraños e inexplicables acontecimientos, esas nuevas y viejas caras de persona que un día está y otro ya son bruma; y eso era extraño, pues, todos debíamos firmar varios documentos, y al mismo tiempo era salir y al mismo tiempo entrar pero supongo todos los documentos estarían ya perdidos, en ambos extremos. Eso de macdeep era un referencia a las novelas del colombiano, donde las cosas ocurrían o se las explicaba de modos sobrenaturales, y la influencia futura, el guiño u homenaje era evidente, aunque muchos la negaran e incluso la despreciaran. Cómo puede un tallerista realizar o finalizar la investigación sin tomar o considerar a los primeros enfermos e insomnes de la Hispanoamérica? De todas maneras eso había sido hace muchos siglos, pero con eso de que las cosas apenas estaban sucediendo, a uno le parecía que apenas si acabáramos de despertar, y por la ventana se observaba un helicóptero militar realizar sobrevuelos y entonces solo faltaba que alguien encendiera una teve, o que alguien se lanzara con versos del tipo indignados los hijos de y yo esperaba que el agujero ya funcionara para adaptarle un botón con el S86 grabado, y eso de Sub86  me parecía una profundidad ideal, de la que nada podría escapar, y ya podía ver al gran agujero, y la gran caja metálica, y a todo lo que viajaba dentro cruzando las puertas en Sub86, y preguntándose qué era lo que estaban haciendo pero ya con la caja de regreso, y luego retirar el S86, y bueno, cubrir todo con acero, un panel brillante, llano. Pronto podríamos poner el insomnio allí y pronto en nuestras casas nos volverían a querer. Ahora pasábamos por un tiempo salvaje, en el que cada gesto tenía y cobraba excepcionales sumas, y poco a poco uno fue endeudándose hasta perder las cortinas, el cristal catedral para las puertas de la ducha, la ropa limpia y sobre todo las medias limpias, el hilo dental azul, y a veces, en ocasiones siniestras, los fósforos. Con el tiempo algunos talleristas intentamos formar una especie de sociedad y por un tiempo intercambiamos las cosas que nos resultaban útiles: licor por talco para el cuerpo, masajes en los hombros por fruta que no era muy fresca; llegamos a la conclusión de que más valía embriagarnos en grupo, y lo mismo sucedió para realizar tareas sobre todo en cuestionarios de más de quinientas preguntas y luego la habitación tenía un olor fuertísimo y rancio y muchos objetos personales rodaban por varios días sin que nadie los reclamara pero también aparecían revistas estadio, pekes, la cometa, ediciones antiguas como fontana, para ser leídas o recortadas, y así como aparecían desaparecían y yo quería llevármelas a casa y quizás por eso luego la sociedad fracasó.

Eso de endeudarse fue el terror. Era eso de mirar la esfinge que esperaba y miraba sin respirar y de algún modo muchos aprendimos formas siniestras de sobrevivencia. Quizás en algún momento no tuvo otra opción sino vender la esfinge a un par de arquitectos de pirámides. Esas cosas andaban demasiado viejas, y yo solo las levanté con una pluma que había tomado prestada de la colón junto al kfc y la iglesia del reinodejehová y entonces la esfinge intentó morderme, pero yo estaba ya en la tumba de los catsos o escarabajos y creo que era el año 2007, porque se escuchaban éxitos de ozzyosbourne, y él hablaba de sus propios sabotajes y pensé que era un buen tema, y quizás lo debía cantar con MM, y quizás hacerlo un poco más noise o industrial, y eso le daría dos décadas más a su carrera, y dije ozzy arráncale la cabeza a la esfinge, y ahora ozzy tiene prohibido entrar al desierto. Luego tuve que vender una vieja colección de cedes con todas las presentaciones de ozzy en francia, también en bélgica, algo en escocia, algo en canadá, en california, en sant formet, en copenage, en brasil, en francia de nuevo, en río en 1985, en 1991, en 1997 junto a anthrax, junto a jake e lee, junto a la esfinge, en mitad o detrás del álamo, frente a un almacén sony, y eso era destrozar la herencia, y ya no quería tener hijos porque pensaba que si la destruía qué mierda les iba a heredar. Luego pensé que ellos pagarían mis futuras deudas, porque yo ya era su padre, deudas que sumarían casas inundadas, negocios rotos, mujeres enfermas y delgadas, y de eso dependería dejar la música para adoptar un alto compromiso con las cosas que no tenían sentido, como la fotografía a suelos recién pintados, la construcción de cuartos llenos de estática por conexiones eléctricas no aisladas y quizás hacer una película con una sola escena repetida cien veces y filmada desde distintas posiciones.

Entonces dos ya no podíamos entrar al desierto.

Tanto estar en eso de la caja, y eso del orificio, y eso del piso Sub86, y eso de pagar en todo lado como si tuviera una tercera vida, como la de un militar, mi triple modus vivendi, me estaba volviendo bien ecuatoriano. Me figuré con el dedo levantado hacia el cielo, y luego dije aquí estoy tapando el sol con un dedo, y era chistoso porque el dedo tenía un orificio justo donde iba la huella digital, y, aunque tenía levantada la mano, y mi pulgar intentaba tapar el sol, era imposible, porque había un orificio justo donde iba la huella digital; y el sol pasaba con toda su fuerza, y mi dedo era su marco, y nada de estarahíentreel asfaltoy elcielo porque, quizás, estaba donde no había, y eso era extraño.

Al rodar los escalones recordé que ser así no estaba mal, y quise agradecer a alguien y en realidad terminé felicitándome a mí mismo, como quien puede convertirse en un ser doble para salir un poco de uno mismo, como quien atraviesa una puerta, luego da un giro de 180, y entonces frente a frente como en un espejo, procede a levantar los brazos para lanzarse sobre sí mismo, en un bien sentido abrazo. Así estaba yo, cruzándome como una puerta y abrazándome antes de decir bien hecho A.K. Debí pedir a A.K.2 que trajera algo como una hamburguesa, o quizás un litro de cola de naranja, pero siempre en estas ocasiones me quedaba estático, y quizás al ser un doble ocurriría lo mismo, y nada sucedía, y luego sí necesitaba ver un montón de teve para conciliar el descanso. Recordaba las palabras de mi padre el escritor, el cual decía cosas sobre la electricidad, y algo sobre juntarla al deporte, y creí que intentaba que yo conectara una de esas luces a mi bicicleta, esto es un recuerdo de 1994, y yo odiaba estas luces porque par de amigos la tenían, y su esfuerzo era inútil, y la bici estaba hecha para correr, no para hacer ejercicio, y además la luz, ese dínamo era inútil, pues en la noche yo miraba teve y mi padre decía algo sobre las noticias, y sobre manta, y sobre un hombre pelado que acaso era como su jefe, porque apenas apareció empezó con eso de matar al león, y en lo único que yo no creía era en matar a alguien, pero ya no entiendo, capaz que mi padre nunca fue escritor, sino un agente para las compañías de dínamos, de luces para bicicletas, y quizás eso de manta y el pelado era porque querían colocar dínamos en la pista o en las ruedas de los aviones, y eso significaba menos velocidad, más pista y toneladas de combustible.

Luego de agradecerme creí que aún me debía cosas, y me apuré el paso a ver si me fumaba un marlboro aunque ya varias personas andaban con eso de que debía dejarlos, y yo noté que mis dientes tenían un poco esa coloración desagradable, pero entonces recordé a Naranjo y dije ese man sí que está cagado y como algo parecido al caramelo recordé que brillaba entre sus labios, y me sentí más tranquilo aunque con ganas de un marlboro. Luego la señora dijo gracias, y yo guardaba mis monedas y por la ventana el sol era de locura y el cielo empezaba a reventarse, y el cielo era anaranjado, y todo tenía ese aire de todo va salir de maravilla porque el día nunca se va a terminar, y también de la vida del hombre pasará largo los doscientos años. Los talleristas hablaban de los cuestionarios y de resolverlos sin necesidad de una asistencia virtual, y yo creía que una vez resueltas las cosas podríamos intentar otros temas, pero, luego me lancé a quejarme de eso de la facilidad, y en realidad eso los calló, y era como si mejor me dedicaba a quedarme en silencio aunque pensaba que todas las respuestas de selección múltiple nos habían convertido en malos profesionales. Luego el reto era descubrir los sitios donde eso ocurría, antes de pasar con alguna medida, observación, informe, y eso quedaría por aplicar y elaborar, una vez que el mapa estuviera más claro. Cuál entre a b o c? dije, y esperaba que un tallerista dijera algo divertido como entre a b y c escogería un signo de puntuación, o mejor una virgulilla, pero luego me pidieron que entrara a un hospicio, o a uno de esos sitios para mejorar la autoestima. Así estaban las cosas pero también creo que exagero. Pero siempre querían que entrara a uno de esos sitios, y a veces me lo decían sin intención y otras como si esa fuera la respuesta a las crisis de partidos y relevos generacionales y sus insomnios.

En realidad la respuesta a todo estaba en muchos talleristas, y eso era satisfactorio y a la vez insólito.

Luego pensé que sería mejor abrir uno de esos centros de apoyo, y un poco fabricar habitaciones cubiertas por colchones blancos; quizás nos hacía falta un poco que nos amarrasen y nos dejaran libres para correr a chocarnos contra esos muros.

Quiénes nos amarrarían? Eso sería definido luego de un previo casting pero me gustaba la idea de tener a deportistas y un poco a capataces de bodegas para distribuir línea blanca o electrodomésticos. Gente capaz de hacer las cosas sin pensarlas demasiado. Un poco dirían tómenlo de los brazos, o cosas como ya, ya puede retirarse.

eres un mentiroso. Pero no era un capataz ni un tallerista. eres un mentiroso. Quién diablos andaba escribiendo en las paredes que yo era un mentiroso? Cómo era andar escribiendo, hijos de la gran rodilla!

cam pam cebolla dulce

Luego estuvimos discutiendo sobre sus anteojos y a mí me daban ganas de decirle que seguro esos eran los anteojos lesclapool y todo empezó porque nos sentamos a comer unos burritos y ella puso sus lentes lesclaypool junto a mis gafas de imitación, y ella dijo mira, y yo dije qué quieres que mire y ella dijo mis lentes junto a los tuyos, representan nuestras diferencias y también lo que somos y yo dije un poco para molestarla qué lindo, qué hermoso, es lo más artístico y lo más creativo que he visto en muchas semanas y ella se tapó la boca, y luego su dedo me señalaba pero también subía y bajaba como el martillo o la lanza de odín, o como un dibujo animado, y luego añadió que los unos (los lentes) eran los de una persona delgada y las mías (las gafas) eran las de una persona gorda. Yo para no complicar más el almuerzo siendo que tenía verdadera hambre, y un poco esos burritos a primera vista no me parecían capaces de saciarme o derramarme, dije que los suyos no eran solo lentes para chicas o para que los usaran personas delgadas y que ahí estaba lesclaypool que había usado unos similares en 2010 en esa presentación en que supongo la habré visto por el youtube y ella dijo que amaba a lesclaypool y luego, señalándolo con el tenedor, que ese chile rojo era demasiado. Yo sonreí y solo faltaba que sonara el porksoda pero se escuchaban las conversaciones de las mesas cercanas y las máquinas de monedas junto a la sala de cine. Quise decir algo más pero pero luego coloqué el burrito de pollo en dirección a ella y ella dijo algo así como esoquiero, y mejor le clavé el tenedor al burrito de carne y luego al chile rojo, y casi me desmayo y luego tuve que darle al jugo de tamarindo con verdadera fruición.

Supongo que todo comenzó por eso de conocer nuevos lugares, y uno tenía que hacer espacio para salir del centro y luego para volver, y durante unas pocas horas estaba caminando y casado un poco metiéndome por esos patios de comidas, y un poco caminaba con el culo levantado y con el pecho inflamado, y eso me hacía sentir como un pollo porque los pollos y las gallinas caminan agitando el culo de izquierda a derecha; o tan paradito como la punta de un helado de máquina o tan hinchado como un globo o un robocop, y más o menos yo iba así por los largos pasillos, mirando las perchas con zapatos o las ropas de las mujeres que se veían bien en esos maniquíes, y muchas prendas eran hechas con encajes y transparencias, y otras también eran oscuras y largas y uno tenía ganas de correr hacia la habitación de un hotel, quizás una habitación del tamaño de las habitaciones del centro pero con más iluminación y otra pintura y más espejos, y luego jugar a observar a dos o tres maniquíes, jugar a mirar como estiran las kilométricas e infinitas piernas mientras sus manos tiran o colocan nylon oscuro, y un poco como si se trataran de las manecillas de un reloj haciendo las diez y veinte minutos, los brazos largos recortados por el sol, y yo sentado como un gran javathehut, con la lengua afuera humedeciendo la cara, o mejor javathejit, variación capaz de hablar castellano, sentado sobre un cómodo trono, girando la lengua en muchas direcciones, usándola para ahorcar los cuellos de los maniquíes, y luego sosteniendo un gran vaso lleno de roja, quizás soylent helado o lo que sea, algo, cualquier cosa lo suficientemente refrescante y quizás un poco de cocacolita.

cocacolita.

Eso pensaba pero luego ella caminaba delante de mí, algunos pasos, no mucho, y era increíble ver lo mucho que las cosas habían cambiado, y a veces estaba tan convencido y luego me acercaba y le contaba algún chiste breve o jugaba a que la perseguía, y de verdad mi cabeza fue reemplazada por una nube gris.

Andábamos esperando y haciendo tiempo para la función de las cuatro, y yo esperaba estar de vuelta en el centro a las siete pero también quería comer bastante, y a veces sentía que el hambre era mitológica, y no comprendíamos el seguir llenos de energía y entonces empezamos a colarnos en las funciones mientras los empleados limpiaban otras salas, y creo que eso nos ayudaba antes de que empiece eso de querer comernos el uno al otro como dios el número siete lo ha mandado, eso, de manera literal, y más bien necesitábamos sentirnos provocados o atemorizados, necesitábamos ser atormentados por algo externo. De todos modos pedimos burritos y supongo eso se debía a sus abuelos y sus recetas pachucas, y era gracioso pensar en pachucos en ecuador pero algo de eso había e incluso el tal aníbalgalarza había sido parte de algunos filmes pachucos o nerones, algo entre las interpretaciones o el equipo o crew de una banda llamada los coyotes, y algo sobre un joven antonyqueen dueño de la creta . De eso hasta la fecha, y ella siempre guardando en la alacena frascos con yerbas mágicas, ramas secas y amarillas y de una intensidad de nube, cosas que debían servir para moler o aromatizar la carne aunque con el tiempo todos nos fuimos haciendo al veganismo, ella más justo después de separarnos. De todos modos no era raro dejar que otros prepararan lo que sabíamos, como si lo hicieran por nosotros y de ese modo estuvimos visitando varios restorantes cubiertos de rojo y con bandera verdes colgadas de los muros y la lengua se nos quedaba atrapada entre dos chiles, y ella sonreía y yo sonreía para para no gritar, y mi cara se hinchaba, y era como si un hombre nos masticara, y como si masticara un chile rojo y uno verde a la vez, y luego bebiera con fruición el juguito de tamarindo.

En esas estábamos y hacíamos tiempo pero luego la función se canceló porque alguien dijo que había una bomba en el mall, y eso que el mall debía tener cuatro meses de inaugurado, y, mejor, para no complicarnos, nos largamos porque ya se estaba haciendo costrumbre el morir sin razón y aparecer luego en los periódicos, y además es sencillo armar un par de granadas y según wikipedia solo hace falta clavos, una olla de acero y algo de permanganato de sodio, eso, todo un tutorial para fabricar cosas que hacen katapoooommm, y mejor caminamos como en los viejos tiempos, y parábamos de vez en cuando para darnos besos, y dos o tres personas venían atrás nuestro y parecía que estaban estudiándonos porque cada vez que nos deteníamos, en mitad de la acera, frente a los pug de porcelana, ellas hacían lo mismo, y cada vez que dábamos algunos pasos ellos hacían lo mismo, y con la misma velocidad de modo que no podían adelantarnos y no querían retrasarce tampoco, y siempre mantenían una distancia prudente y similar y eran como nuestras sombras.

Luego tuve que volver al centro y ella dijo que iría a vender unas cámaras fotográficas que su padre le había dejado, y yo no dije nada, y más bien ayudé a levantar la mano para que parasen dos autobuses.

Luego estuve mirándome durante varias horas frente al espejo, y al mismo tiempo me hablaba repitiéndome que yo no era la mujer ciega de dancerinthedark e inmediatamente me decía otra vez yo nosoy la mujerciegadedancer inthedark y yo nosoy la mujerciega de dancerindedark. Eso me dio tiempo para tomar una siesta, y mientras me repetía esto, mirándome al espejo, esto de yonosoylamujerciegadedancerindedark tomaba un poco una siesta. Mientras siesteaba observé algunas cosas raras, y sobre todo algo que parecía una jaula de acero, algo como caja de zapatos o como caja de fósforos, de color gris brillante sobre un fondo oscuro, y la jaula parecía moverse en varias direcciones, como los objetos tridimesionales en autocad, y supuse que se acercaba o que alguien me estaba haciendo girar desde su ipad.

prehistoriatecnológica pensé.

Pero esos sueños eran los sueños de otros... y me gustaba esto de saltar de casa en casa como un gato.

Luego estaba trepadote en un autobus.

En el bus me dió por leer un pasaje de la biblia, y si mal no recuerdo era el mateo 12 del 43 al 46. Algo sobre limpiar la casa y luego hallar que la casa ya no es la casa de uno. Muchas personas viajaban hacia quito, y uno tenía ganas de leer más cosas pero el ruido era parejo, y era cosa de leer lo escrito o leer lo que ocurría en el bus, y luego me asustó encontrar a otros lectores y entonces ya no se trataba de observar y leer sino de leer y leer, y era como si esas lecturas dijeran leéme y eso estaba repetitivo, pero según ese maestro hindi todo era cosa de voluntariar lo que estaba fuera de uno. Así pude leer y luego fui tinta. Luego mirábamos el campo y las calles recién abiertas, y a un grupo de chagras con sus ponchos y sus vegijas infladas de aguardiente, y luego la persona empezó a dar los vueltos.

Mientras rodaba me daban ganas de levantarme a leer las cosas que estaban escritas sobre el muro, y creo que pude detenerme durante unos segundos, y según entendí, alguien había escrito que ya había entendido lo de la leche, y que se trataba de tu mamá enferma y algo con un plato y con la mandrágora. Decía ya entendí eso de la leche, era porque tu mamá estaba enferma y tú querías llenar el plato para la mandrágora. Luego seguí cayendo, y mientras lo hacía me preguntaba si ese mensaje estaría bien escrito, y si la persona entendería lo que habían escrito, y creo que me sentía responsable, recordé a un exjefe, algo de la mercadotecnia y el punto áurico, y tenía ganas de mejorar la promoción o visibilidad del mensaje de la mandrágora, y pensé en alguna técnica o en alguna estrategia del tipo hay que alquilar una avioneta y poner el mensaje en el cielo pero luego pensaba que no era tan probable que el destinatario lo leyera, a menos que el mensaje cubriera como una gran sombra toda la ciudad, y luego pensé en una vaca con el mensaje pintado en los estómagos, pero me dio miedo porque que es demasiado pecado una hermosa vaquita con su campanilla en su cuello haciendo tolón tolón, y más bien tomé otra siesta, o era que ya estaba en la planta baja y alguien me preguntaba cuál es tu nombre, y yo pensé eso es, quién es el destinatario?

Eresunmentiroso.


atropellado después de varias cosas nevermind

Una noche soñe con mi amigo Ray, en el sueño él sonreía y me invitaba a hacer algo, algo puede ser cualquier cosa pero recuerdo que en el sueño Ray llevaba gafas, una camisa violeta y conducía algo más pequeño que un auto, quizás una caja; también escuché que alguien me sugería o exigía que apoyara a J. Pérez para que vaya a marvel comics. Estas cosas me estaban sacando demasiado de onda, es decir, me daban tanto material para pensar y tras meditar un poco terminé convencido de que muchas personas tenían muchas cosas guardadas debajo de la alfombra y empezaba a sentirme como pelusas y como pelo de gato y algunos pelos me hablaron y decían que era hora de formar un frente y hablaban de los votos y Ray no estaba o quizás él era la alfombra y yo tosí varias veces.

Luego estuve leyendo las noticias en una red social y encontré el tema de J. Pérez. Era cierto pero yo lo había soñado por la mañana antes de bajar por una taza de cocoa caliente, no lo sé. De todos modos me pareció que nosotros éramos una mierda pero no encontré un sitio para mostrar mi opinión. La hazaña de oro estaba en una lista junto a otras hazañas, nominadas, para formar parte del guión de un filme millonario. Tres hechos sucontinentales, tres seguro, clips de noticiero, sometidos a una votación. Otras hazañas? thekira cantando waka je waka en un estadio de áfrica. La primera clasificación del equipo de fútbol boliviano al mundial de 1994. El rescate de los mineros en chile en 2012.

Hechos que no han ocurrido:

thekira vende la medalla de J. Pérez y consigue mar para Bolivia que ahora es capital de Sudáfrica. 

J. Pérez ciudadano sudafricano detenido por explotación y tráfico de oro en la mina de thekira, a dos horas de la Paz, Bolivia.

Quince mineros miran el mundial mientras J. Pérez canta el himno nacional y Sudáfrica oficializa el quechua como segunda lengua.

Recuerdo que sus ojos decían que me detuviera o que por favor la perdonase. Y las luces eran altas, enormes y los flashes hacían que perdiéramos el sentido, la ubicación. La gente llevó sillones de piel y madera y cuadros de marco negro y el vidrio tenía huellas dactilares y seguro yo esperaba que alguien escribiera un par de oraciones con esmalte de uñas y seguro ellos pensaban girar y girar y ya todos daríamos vueltas incluso en el suelo, incluso dormidos. Yo era bailaba para la colombiana y la colombiana estaba siempre en el centro y nosotros la levantábamos, o la protegíamos pues, todas las coreografías se trataban de ella, y su poder, y ella en nosotros o nosotros intentando estar en ella; y ensayábamos algunas horas y casi no teníamos tiempo para improvisar o para dar un paso de más, y ella nos llamaba sus koopas y yo recordaba que los koopas habían tenido reinos antes de convertirse en guardianes.

Recuerdo que sus ojos decían que la perdonase o que parara de hacer lo que estaba haciendo, y en esos momentos con una luz azul o casi violeta yo la levantaba en mis brazos, luego ella pedía que la dejase caer y yo hacía como que la soltaba pero no lo hacía y luego los otros guardianes estiraban sus brazos como si fuera un tela o mejor una red y ella hacía eso de mirar al cielo, y yo la dejaba resbalar un poco y todo se trataba de ser raptado, y entonces ella y nosotros luchábamos, poníamos resistencia pero todo era parte del baile, y ella luego en su papel nos dejaba saber que un koopa no podía pretenderla, y luego nosotros hacíamos eso de la ronda, y la gente estaba de pie y uno rompía la ronda para cargarla pero nosotros ya éramos sus guardianes y lo sometíamos pero no era tan cierto y yo miraba de pie a un lado del escenario, y era como observar un pedazo de madera en mitad del mar, en mitad como si el mar lo sorbiera.

Antes de dormir mirábamos estos programas donde se habla un poco de todo, y la verdad ella siempre pedía que apagara el teve y que por favor la dejara dormir. En realidad ya teníamos un año de casados y no era nada malo, yo había subido de peso y era que desayunábamos con verdadera fruición, y no faltaban los granos y los cereales y a veces pensaba que tanta comida serviría para inflar a un niño y por un momento pensé que lo importante en la primera etapa era tener algo, lo suficiente para que un niño se alimentara, y entonces creí que sería ideal traer un niño propio al mundo. Luego con las cosas del trabajo, y luego entre leer esas cosas y preocuparme un poco por lo del marvel comics terminé olvidando al niño y pensando más bien en eso de dejar de mirar teve.

Una noche soñé algo sobre un muñeco koopa. No entendí muy bien pero lo asocié con mi preocupación por los exámenes finales o porque hacía tiempo que no miraba a mi familia.

Un koopa es una especie de dinosaurio. También es capaz de tirar fuego por la boca, entonces debe ser mitad dinosaurio y mitad dragón.

En la teve seguían hablando del mundial, y ya pasaron creo dos años y hablaban de bebés, y de fotografías, y de futbolistas famosos que estaban por oficializar alguna relación con una cantante millonaria, una cantante con nombre de mina de cobre en mitad del desierto.

También hablaban, y un poco menos de los hijos de un artista a los que les estaba prohibido visitar el mausoleo de su padre.

Si me prohibieran visitar algo que me gusta me encerraría en mi habitación y dejaría que todos creyeran que he desaparecido, luego colocaría un cartel en algún sitio visible y al mismo tiempo pero no muy público, y el cartel diria algo así como se equivocan, si quiero un mausoleo.

Por qué no incluir en el guion aquello de la dictadura chilena; o el socialismo cubano, o la desaparición de personas en manos de militares o quizás la explotación de hidrocarburos o la publicación del Informe para ciegos. Quizás también los informes estadísticos y demográficos de las crecientes metrópolis, la deserción del campo y la tasa de suicidios en las capitales, el terremoto de ciudad de méxico y los insultos o desencuentros entre autoridades, en especial o subrayando aquello de usted es un donkey.

Quizás se pueda listar el fortalecimiento paramilitar.
La organización y activismo GLBT.
Los funerales de García.
Los funerales de García en 2006.
Los funerales de García y el concierto multitudinario.
El concierto y los dos millones de asistentes
Los funerales de García, los cuatro días de festival y los dos millones de asistentes.
El recital de  García antes del funeral.
La muerte de Hectormachocamacho.
Lavoe tirándose del noveno piso de un edificio.
Un cenicero volando en medio de una multitud.

Luego estuve fumando un marlboro y eso era ya fuera de casa, y más bien esperaba no tener que volver a la habitación, y eso era imposible, y alguien debía arrestarme o alguien debía bajar para de una vez montar en sus hombros, pero nadie bajaba, y el marlboro apenas estaba encendido y otros talleristas parecían molestos y parecían preocupados por los negocios, y es que ellos debían pasar la mitad del día en el centro y la otra cuidando que sus cosas anden bien, es decir, regando plantas o atendiendo un centro de salud, como eso de atender un centro spá, negocio bueno pero malogrado, con eso de usar cloro todos los días, y yo solo esperaba que alguien bajara para treparme y luego ver que pasaba, tenía ganas de decir cosas lindas o cosas que uno guarda y no sabe bien cómo decirlas, y además tenía ya un año de divorcio y estaba agotándome eso de ir cada fin de semana al mismo sitio, y eso de beber muchas cosas, y era divertido, porque por un tiempo era todo lo que quería pero no estaba seguro de mis energías, y a veces pasaba días enteros con los ojos entrecerrados y con unas ojeras enormes que parecían otro par de ojos, y con la piel de un tono ceniciento y en las clases era evidente que estaba más en la cama y dentro de las luces o en mitad de un cenicero pero aún así intentaba no bajar en calificaciones, y un día dije mejor dejo los rumbos y me daban ganas de tirarme encima de los hombros de alguien que bajara con su perfil lleno de ángulos como esquina de estación de combustible en la vía a carapungo pero esa tarde, mientras el marlboro decía cosas sobre el pasado, cosas como esto ya lo has vivido, seguí de pie, mirando a los escalones y luego a las ventanas y un poco me estaba resignando pero sobre todo aburriendo, y estuve a punto de tragarme el marlboro encendido pero él dijo yo no tengo culpa de que te vaya a arder a la salida.

Luego cerré una ventana, y parecía que alguien me miraba desde el otro lado y era como si los dos nos miráramos al mismo tiempo pero yo no me quedé para comprobarlo, y de alguna manera sin verlo igual sabía que era alguien de la casa del frente, y cuando quería entablar un diálogo él o ellos no estaban y era pasaba lo mismo del otro modo, viceversa, y quise aceptar que así sería siempre, una especie de cosa sin sincronía y a veces eso pasa con las casas vecinas y con talleristas de otras habitaciones e incluso con mis hermanos, y quizás era la razón por la que ya no hablábamos, nunca habíamos hablado.

Luego rodé o me caí de sus hombros, y luego esperó a que me levantará, y luego caminamos juntos pero estuve un rato ahí y estaba buscando, pero luego caminábamos, y su paso era breve y yo tengo piernas largas pero igual sentía que me estaba esforzando y luego me hizo una pregunta y fue como si otra vez estuviera en sus hombros, y caminábamos y por un momento quedé de cabeza, y miraba unos bordes bien definidos frente a un fondo oscuro y creo que era la acera y también pienso que estaba de cabeza y quizás tomado de sus rodillas o tobillos, y además colgado de los bordes y del asfalto, y miraba sus pies dando pasos y yo respondía un montón de cosas y como las decía de manera atropellada creo que no se entendían, y mejor me callaba también de manera atropellada y era como nevermind.

Luego dijo eres un mentiroso.