3/2/10

Parque Patrixios

El departamento del Pingüi era todo lo que un mortal desearía tener: dos casas juntas, idénticas, gemelas o lo que por acá los arquitectos llaman se dan el lujo y gusto de edificar llamar casa duplex, mitad de unos libaneses, mitad pintada de ladrillo rosado. O era el efecto del fernet o la luz de las veinte y tres pero me pareció, mientras entrábamos, que las paredes pintaban de un ladrillo visto, rojo, gastado y algo sonrosado.

En el centro nos amontonamos y como pequeñas ratas fuimos buscando lugares donde respirar mejor, no solo que era diciembre, que la fiesta había empezado hace rato sino que el humo salía de todas las habitaciones. Lolitas pasadas de 20 sentadas junto a la puerta con su porro en la mano mirandote directo a los ojos como la gastada imagen de un par de vampiresas. Sentí escalofríos de verdad. Gente que manoseaba un bajo mientras alguien, un guitarrista, se notaba en sus solos de la velvet, gritaba hace algo. Eso de manosear me llamó tanto que cuando soltaron el bajo, un peavey rojo como sangre, tuve menos terror además de que era a mi medida pues se acopló de una a mis manos. Solo por ejercicio toqué o improvisé viejos temas y el guitarrista Lou Reed gritó algo que en principio lo traduje como sucio pero luego supe (10 minutos después del jam) era admiración.

El Pingüi como Bram Stoker paseaba por su depto sonriéndole a todo, sin hacer asco ni excepción.

Cosas del ayer


El infierno era un lugar remoto incluso para aquellos que habíamos crecido bajo la mano arrugada de cualquiera de los evangelios. Patrixio bajaba sin mirar a nadie mientras al atravesar las gradas me entraba una sensación de seguridad y de alguna forma pude sentir además lo que era tener un rabo entre las piernas.

La vista era espectacular y en teoría era todo lo que desearía una vez que este colgado, o muerto. Hamacas de 7 metros colgadas a lo largo de toda esa magnífica habitación. Maricas, elfos, transexuales, mujeres de tetas impresionantes hamacándose, tocándose y bebiendo de largas copas, mientras sus lenguas reptaban dentro y alrededor de sus cuellos. Un niño rosado jugueteaba con una de esas copas que pareceian estar hechas de un cristal de neón. Les sonreí y todos me invitaron, mientras Patrixio me veía con mala cara; los maricas me lanzaban besos volados que cogí y los clave directo en mi yugular cosa que el corazón bombeara con un poco mas de fuerza.

Frente a la barra de piedra, dejé que el cantinero, un hombre pequeño como un boliviano, me alcanzara un trago, a cuenta de la casa. Patrixio con un gesto me apuró como llevándome hacia otro lado, a lo que me disculpe frente al cantinero. Ya en el baño, Patrixio me aclaró de reglas y cosas que yo, visitante neófito del infierno podía y no hacer.

25/1/10

Mi ipod, yo y mi otro word

Escucho noche de calor en la ciudad y pienso, es verdad que el tiempo pasa pronto y todo tiene su final?

Me pongo preguntador y respondedor o sea me pongo elegantly wasted.

INXS pudo romperla, de hecho hoy escuche dos ringtones de sus temas. Si un ringtone suena en un bus, y si INXS la rompió, queda mi ipod y los temas de mi propia banda...

elegante el guns de los cadillacs

19/1/10

che, hacemos algo?

Solo debería calmarme, hasta los gigos se me quieren caer a fuerza de vergüenza, y es que si los escuchara con atención dirían, Diego, cuanto nos jode sostener tus bolas.
Loca no quiero nada permanente, o hablamos o hablamos, o vives o vives, la muerte no va a ser mi tumba y no tener respuestas, tuyas, porque a quien mas si no, me esta desmembrando a lo rembrant, permanentemente, me está lobotomizando, tu ausencia me esta mutilando, cachas, tu ausencia me mutila, necesito tu ya fue diego, pero la nada, asi, la no pasa nada, me esta quemando como mertiolate y no me vengas con que asi se cura ni esas cosas, no quiero un tunel al final a oscuras...................................

11/1/10

El desadaptador

Jack Naiper, sostenia su cuerpo con un mano, en la otra algunas cartas que de a poco caían al verde tanque de ácidos, mientras, la fe, el perdón, y la vieja gloria de ser intocable colgaban como arañas bajo una tormenta de murciélagos.
Linda era el apodo que Ron Mey le había puesto y Linda a la vez era lo opuesto de Marlon Brando, de bar de diablos, de maniac killer y de Pringlespiante que le habían puesto todos aquellos que querían llamar la atención de Fernando Joel. Ahora Fernando Joel se miraba al espejo y encontraba un sombrero que no entonaba pero tampoco lucía nada convencional.
Las filas daban la vuelta al almacen. Los hombres que estaban solos corrían como levitando, la ropa, brillante, casi de gamusa oriental, emitía

2/12/09

El sueño no llegaba y las horas se depositaban por millares como ladrillos o como las sábanas de una cama que a pesar de estar tendida, clara, limpia, sin una sola arruga

Pablo Palacio es un futbolista del Barcelona dijo, y yo, entre incrédulo y sonreído alcancé a decir, sí, el patea goles como se patean cabezas como naranjas.
En Quito las calles llevan los nombres de los patriarcas de antaño, lo que equivale a decir que lleva el nombre de personas que nadie recuerda. La teniente Hugo Ortíz recuerda a algún héroe de la única guerra que Ecuador no perdió porque en realidad tampoco la ganó:
Los peruanos nos hicieron un cerco, un encerrón como el ratón al gato, incluso los bolivianos los apoyaron. Ni Laprida, ni Lopez crein lo que vendría luego, ni lopez ni laprida porque hubieran muerto de rabia con la vena inflamada y eso es poco, alla los agama peleaban contra 10, en relacion desigual de 5 a 1, Como cree que derriban aviones, ni la amejor aviacion ahora, vaya a saber si los peruanos eran unos ineptos.