11/1/10

El desadaptador

Jack Naiper, sostenia su cuerpo con un mano, en la otra algunas cartas que de a poco caían al verde tanque de ácidos, mientras, la fe, el perdón, y la vieja gloria de ser intocable colgaban como arañas bajo una tormenta de murciélagos.
Linda era el apodo que Ron Mey le había puesto y Linda a la vez era lo opuesto de Marlon Brando, de bar de diablos, de maniac killer y de Pringlespiante que le habían puesto todos aquellos que querían llamar la atención de Fernando Joel. Ahora Fernando Joel se miraba al espejo y encontraba un sombrero que no entonaba pero tampoco lucía nada convencional.
Las filas daban la vuelta al almacen. Los hombres que estaban solos corrían como levitando, la ropa, brillante, casi de gamusa oriental, emitía

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