2/5/15

Tienes los sonidos más deliciosos de este lado de ultramar

(y yo que cambié el ringer del teléfono de casa para que te sientieras más a gusto)
 
You should stay at the next station on the same side.
 
Primero

Fui recibido con un gran escupitajo; la espuma tibia cayendo por mi mejilla y sus ojos bien clavados en todas, en cualquier parte de los míos. Debí quedarme cerca de la puerta, quizá bien tomado a uno de los pasamanos; de todos modos siempre me ha gustado el color amarillo y si acaso un día uno de esos vagones perdiera el sentido, se aplanara contra todo el ladrillo, bastaría, suficiente con buscar los pasamanos; bastaría con apuntar la luz hacia el brillo redondo y llano y todo el tunel sería otra vez rojo pero sólo allí, en ese fondo redondo y llano, y allí el tramo del pasamanos.

Dos

Al dar vueltas las cosas se llenan y se inflaman y uno en verdad flota, en verdad lleva un globo por cabeza y eso es un peso que nadie sabe aún dirigir. Las ideas y las palabras y el cable que las junta fueron un choque en varias direcciones; se licuaban y además reventaban. Tras hacer push, los cubos violetas y el helado de mora parecía salir por una de las alas, quizá era el tono con el que se teñía el cielo y el horizonte a esa hora, y esa hora debían sumarse o restarle con otras siete horas.

No sé sumar y cada vez que sumo es como quitar.

Tercero

Ver y nunca dejar de ver, mirar y nunca dejar de mirar, y mirar cuando uno cree que duerme o que está hipnotizado. Lo de las luces y los cables lánguidos; lo de hacerse a un lado para quitarse el mal gusto, para rezar y pedir que los muros ya lo pongan pronto a sudar y bien cerca del final de la noche; hablar bien fuerte y empezar un círculo y un orificio, y cada tanto los bordes rotos y dos o tres tipos colgados y los montículos, los restos desprendiéndose. 

Cerrar el paso; el pie y la pierna al mismo tiempo estirándose y la mano y el brazo; y el pasillo perdido, su rostro y sus ojos de furia, los quince años rosados con encaje de regreso. La pierna y el brazo pidiendo el pago, el peaje, acaso intencionalmente como un mendigo que necesita cambio para no dormir con el estómago frío; su boca, una burbuja hacia dentro que la traga entera y quita el poco oxígeno que no sabía cargaba dentro, lo que uno desea quitar por simple gusto de verla ponerse azul. 

-Lo siento, han sido unas horas incómodas
-ah, de nuevo lo siento, déjame poner el pie en el suelo
-ah, de nuevo lo siento (ya mis manos apretando el cojín e intentando empujarme hacia otra posición mucho más cómoda.)

Cuatro

Tomar todos los rostros y llevarlos en la misma caja y luego buscar una farmacia, y en lugar de la farmacia uno de esos almacenes Equi; y la salsa roja y las patatas amarillas y la cena y lo de ¿te gusta lo que compré? Es para ambos, M y P ya tienen lo suyo. 

Los dedos, el canal en lo de plusOne, la ventana abierta y las cortinas rojas, la ciudad como en invierno, el techo tan cerca por culpa de las salsas tibias, por eso de comer sin demasiada hambre. 

Tomar cada rostro y venderlo o atarlo y llenarlo de gasas. Apenas doce horas; uno en medio y uno desde hace dos años y además dos años adelante. 

Eso de ir por cosas a lugares cerrados y eso de que las cosas tengan vida.
El tráfico, nosotros los que viajamos con ticketes para doce pasadas.

Quinto

Amar y declarar que uno está convencido, que uno ama sus sonidos; y el alemán palmeando mis hombros; pero es que tienes el acento más delicioso del continente; y era cosa de quedarme perdido varias veces para preguntar lo mismo en cada esquina, en cada estación. Tienes los sonidos más deliciosos del continente y el alemán palmeando mis hombros, sonriendo, y su novia rusa o ucraniana de labios rojos o hinchados o recién mordidos mirando o escuchando sin saber muy bien qué tanto es lo que nos disfrutamos.

-You must move at the next station on the same side.

Seis


Estuve y estar dentro de varios sitios, y saber cada una de las cosas que llevaban al despertar; antes de soñar y antes del ESP; y claro, al dar vueltas y al quemar la taza de cocoa y al colocar los brazos sobre la mesa, tras cortar un poco de pan. Saber que todo se mueve en una dimensión (?), creer que la misma velocidad nos dirije o nos comprime. Estar en los autos y la industria nacional; lo de subir en vertical dentro de un ascensor con pulsadores que encienden una llama roja; lo de escoger un tramo y un sentido; desde Zeindev a Due Nord; de Asztenenghg a Dresde; las maletas llenas con las cosas que todos cargan desde el despertar, desde antes de los sobresaltos por el ESP; y claro, el dar vueltas y el quemar la taza de cocoa y los brazos sobre la mesa y eso de repartir el pan; el pan es gratuito y uno recibe una cesta llena cada tanto y me ha gustado llenarme con pan.

Séptimo

Inventarte cosas y hacerte ver mis evidencias que en realidad son las cosas y los nombres que has olvidado. Dirigir el tema hacia los años buenos y sanos y dejar o más bien cuidar que tu madre no diga nada; que no avance ni un milímetro más. -Su nombre es el más antiguo y su nombre es tan remoto que debió significar el inicio del lugar en el que estamos ahora.- Y tu madre toda ella llevándome hacia otro sitio, en realidad un pequeño sillón lleno de pequeños cojines y poco a poco llegando o invocando siglos y campanas y ella son los siglos y ella es tan dura como una campana.

Todos alrededor pero ambos entornando la puerta.

Ocho

Viva Viva Viva!!!

Tenerte todas las ganas. Llevarte hacia la cocina. Dejar que las luces se apaguen y que desde el frente hagan clic. Mirar al océano blanco, caer o clavarnos y perder cada término, enmudecer.

Viva Viva Viva!!!

Pedirte más agüita tónica y mirar tus esquinas duras como puertas; mirar con detalle y esas, las puertas, tus esquinas casi vibrando y casi como un rumor pero el agüita bien fría y en un solo vaso; mitad coca mitad agüita y luego en seis minutos, seis exactos para ya pedir más agüita, y tus puertas, las esquinas; no han sido los motores, han sido todas sus puertas.

Noveno

Escuchar que me cambias de sitio y ahora si tengo donde estirar mis piernas y tú me miras y escucho que dices ya regreso; y claro, sabes que yo digo o diré o habré dicho regresa cuando quieras; sabes todo lo que debes saber, sabes todo lo que yo no sé ni quieres que sepa.
Pero también es como si me pasearas, como llevarme de tu cadena.

Tu cadena
Tu cadena

Son doce horas y cuando solo hay unos indicadores encendidos y algo para señalar el pasillo abres mis ojos y me susurras, me acurrucas.

Acurrucarme es acurrucarnos.

Diez

Mirar para cualquier lado; nunca dejar de mirar hacia otra dirección y siempre evitar tu felicidad.

Tu felicidad es tu felicidad.

Felicitaciones.

Décimo primero

Entrar, subir, dejar y echar el cuerpo. El sol, el sol, el brillo azul pero acá es las 8, pero acá tengo una sola pierna y cuatro pares de pulmones.


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