23/11/14

andar en hugo, andar en paco, y andar en luis

Estaba dudando demasiado y cuando las cosas se ponen de ese tamaño uno ya empieza a caerse muy mal a sí mismo. Como no deseaba cargar conmigo mismo fui por un poco de velocet. Antes tomé el auto de mamá pero antes tuve que ponerla a dormir y para eso le conté tantas cosas enumerándolas desde el momento mismo que había despertado; eso del sueño extraño, eso de tener que mirar varias veces por la ventana en ese momento en que los demás aún dormían, tuve que inventar cosas que ni yo mismo sabía que cargaba, o sea, usarme y contarme cada pulso. Perdí la memoria pero luego estuve solo en medio de los sillones con piel de elefante y más bien fui por algo de ropa y luego estuve mirándome al espejo pues debía verme distinto antes de salir.

Verse distinto es cada vez más sencillo y cada vez uno debe solo dedicarse a incorpar cosas tan inútiles o incluso basta con dejar de mover la boca, algo así a como moverse desde adentro, moverse de ese modo es extraño pues resulta que uno encuentra una geografía al parecer desabitada hecha de grasas o tendones o acaso flujos que al parecerecorren cada centímetro entre hueso y estática, y uno acaso ya sabe que es mejor y empezar a rendir culto y sobre a respetar esos nuevos componentes. Así estuve dejando que el O2 llene y desinfle y de nuevo como brincando del suelo.
Luego ya tuve mis pies dentro de los cueros y casi que sostenía unas llaves en las manos.

Luego un día fue un día; salir desde el patio haciendo chuc chuc, pero del otro lado y solo al cruzar la calle y antes mirando a mabos lados por aquello de la velocidad; pero solo de ese modo, y del otro lado cruzando la calle y eso de mirar antes a ambos lados, un pequeño muro y hay muros pero este además tenía las rocas a la vista y uno con ganas de salir bastante RuMMM hacia la roca y hacia la puerta oscura y ya a centímetros detener y hacer ring ring. Lo malo y quizá debido a eso de bajar antes y antes abrir la compuerta, y lo malo tener que ponerse de puntillas y luego descubrir que el pulsador está muy muy lejos. Un pulsador suele ser un interruptor de material acrílico que regresa luego de ser utilizado, un cable permite que las cosas se vuelvan hacia cada centímetro.

Lo malo es que antes debí revisar cada centímetro del garage. Revisarlo antes pues cada día lo ocupa un auto distinto. Quizá hoy sea un día distinto durante las 24 horas y sí a 24 se lo divide para dos uno puede creer que pronto y deberá contratar a una especie de persona que puede dividirse por uno y esa persona sería uno mismo pero uno mismo dividido por 24. Andar suelto en varios momentos y en varios individios es bastante, bastante polémico. Polémico e inesperado. Cada uno anda de un sitio a otro y casi sin un mapa o una ruta establecida. de ese modo imagino que más bien conviene andar en uno mismo pero de a tres o más bien como si ya nos llamásemos, hugo, paco y luis. Así fue, lo recuerdo porque ésta mañana nos vi a nosotros tres en uno de los nuevos canales, quizá el 7 que además acaba o está cumpliendo siete años (han pasado tan pronto); nos vi manejando una avioneta o una cesna y en realidad debíamos cuidar de nuestro tío mayor que es único (único tío y único en todo lo que intenta hacer) y cuidándolo pues andaba metido como representante de una cámara de abogados o empresarios, no lo sé, y quizá parte de su labor y trabajo eventual consisitía en viajar hacia una ciudad  representar a la cámara. Lo hacía sobre las alas de un avión un poco más alto y llevaba sus patines de cuatro ruedas paralelas y era muy peligroso, pues el viento podía derribarlo. Hugo dijo que más bien nos acercábamos, mientras Luis con eso de atarse hacia una cuerda que al parecer cargaban en las alforjas.
Como aún tenía mucho mucho sueño volví a apagar el equipo.

18/11/14

enanorata muere o hay pala; usa tus sábados y regresa a la misma hora

He comprado cosas que no sé dónde colocarlas aún, por ejemplo una silla va junto a una mesa y una mesa provoca sombra sobre el suelo y si uno mira desde abajo encuentra formas y masillas debajo. En realidad pienso que debería hacer un gran esfuerzo para colocar o para vestir una mesa; no estoy muy seguro si los brazos deberían entrar en las patas y si es así, bien podría manterner la boca bien abierta y eso y como si se tratase de un cenicero, suponiendo que al vestir la mesa mi cabeza saliera por la mitad del tablero. Es importante notar que una mesa debe descansar y sobre todo llenar una habitación.

Lo hice un día sábado, fue justo al bajar del tranvía llamado tenga sesenta de cambio y justo tras caminar de espaldas hacia el fin de la quebrada. Una quebrada es un sitio rodeado por montaña y por casas que intentan ser edificios; y cada tanto uno va escupiendo hacia arriba y pegándole a las terrazas y sobre todo al edificio de la madrid donde se supone vivía mickey. mickey amaba bajar para luego darse contra las calles llenas de piedra; pero esta vez mickey debe haber tomado sus cosas o quizá y fue a retirarlas justo después de lo de holanda, país donde inicó con eso de la química y la alteración de aminoácidos. Fue un sábado y tras escupir hacia la autopista me detuve frente a Rolinda, y Rolinda estaba advertida y supongo era una de las primeras ocasiones, eso de salir cada tanto y en plan "salgo con plan". Rolinda accedió y estuvo de acuerdo en representar durante algunas horas uno de sus papeles nuevos principales. Ya bajábamos y tras mirar la cantidad de puestos y la gente alrededor dije, oye, ya sabes, hay que mostrar verosimilitud. Cada grupo y cada tanto hacía las preguntas, y los dos con ese ánimo de tomar las cosas para luego dejarlas en el mismo sitio pero, allí pero en otro sitio, o en el mismo sitio pero de otro lado, y así mirábamos que el resto detrás de sus mesas (y sobre todo retirándose las mantas) se obligaban más o menos a ordenar las cosas; uno y los dos con los ánimos de dejar cada cosa en otro sitio y de otro lado, y así hasta llegar al sitio marcado en nuestro mapa. Sabe, uno puede pasarse el resto del sábado y en realidad todo el sábado tomando las cosas o amagando con respuestas o intentando mejorar los precios como si se tratara de un o una pareja de compradores con calle y con eso de la experiencia de pedir que lo números se hagan más chicos. Recuerdo al asqueroso del niño rata, un pequeño esqueleto con los pañuelos atados al cuello como si acaso fuera parte de un grupo de pequeños enfermos o acaso como si se tratara de un sitio u objeto al cual y mejor no se lo debe tocar; eso y el niño rata llevaba los días girando junto a nuestros paradas y estaciones, y ya su rostro estaba pintado de la asquerosa barba que no le restaba infancia a sus gestos, gestos de "soy el niño rata y nada me hace feliz y nada me provoca dicha"; recuerdo que lo vendí en Guayaquil como buen feudal esclavista y sin embargo sus patrones lo dejaban trabajando en el mismo centro de informaciones; ahora lo observo y me lo encuentro y al mirarlo digo, hola niño rata, recuerda que soy el gato y me dan ganas de masticarte las patas. Pero además recuerdo que lo vendí y sin siquiera nombrarlo o caracterizarlo, fue suficiente con decir que acaso serviría en cualquier sitio, en cualquier rol y fue solo decirlo pero decirlo creyéndolo, es decir, sabiendo que así iba a ser.

Tomaba de su boca grasosa, y la grasa nuestra serviría para días de vacaciones pagadas y aún así tenemos que ocupar uno o dos sitios y salir cada tanto en busca de un grifo o un manantial con agua fresca; y ambos caminabamos sin separarnos, y la gente debía hacerse a un lado cada vez que nos veía acercarnos pues las veredas resultaban chicas; las veredas pero frente a las cocinas de barro la cosa era opuesta; y para asustarme quise decir: mira como salimos de la cocinita, pero más bien como que si apenas nos tocábamos o apenas si nos comunicábamos usando la respiración, y de ese modo dejamos cada una de la cocinitas, y las vasijas y las planchitas de barro dadas vuelta o con la boca hacia la mesa; todo costaba lo mismo y cada objeto diminuto pintado con verdadero trabajo y del mismo modo y todo tan distinto, todo nuevo o acaso único.

Me dio por tirar un par de cosas y Rolinda con el ROLROL, o eso de reirse como si no hubiera motivo; y ya todos mirándonos trepar el sábado, todos con el cuerpo hacia abajo y los rostros hacia el sol, sol de sábado y el mundo entero dentro del plomo y de la pintura acrílica, y quizá eran las doce, y quizá debía más de lo que podía pagar, pero acaso uno debe mirar y volver al sitio que llena los libros y del cual se habla en los libros de traducción. En realidad bajando desde el martes a las 17; ya buscando el número para perdirle salir el sábado, que todo con el fin de desesperar un poco antes de que llegue mayo.

9/11/14

some hours reserve

Uno de esos días las cosas al fin se habían detenido. Pero duró menos de ocho horas y quizá a las 10 u once ya todo estaba retomando los sitios y retomando las cosas desde donde habían quedado antes de aquello de caminar e inflar lo del hule. El hule había desaparecido, quizá y si uno miraba con atención hacia las nubes y quizá y ya podía hallar los jirones aún elevándose, y todo aquello como dirigiéndose hacia el elsol. Abajo las mandíbulas se abrían con demasiada precisión y demasiado volumen y cada vereda estaba llena de grrr y guauu y seguro y era el bóxer de los robles pero también se escuchaban como si rayaran el piso y la calzada con las largas garras, como si acaso los grrr intentaran cavar para dejar allí los fémures y las alas de huesos huecos.

Estaba muy cerca de estornudar y tuve que colocar las manos sobre los labios, y el alma es una cosa tibia y húmeda y casi que sentí como si fuera un montón de mocos que intentaban pegarse al vidrio y de allí hasta la ropa que colgaba en la casa del frente. Quizá y eso y para al fin vestir o vestirse sobre alguien más, quizá con eso y como pretexto para salir a dar unas cuantas vueltas, y sobre todo aprovechando que el sol duraría más de lo que normalmente se pronostica. Ya era un buen momento para estar en cualquier sitio, de a pie o quizá tras de un volante y luego también dándole suave al pedal pero también sobre los cien; un poco y dejando espacio en las alforjas para cargar con el discipline de los crimson. Eso, pero sobre todo para cargar con una botella abundante de h2. Pero no pasó, las manos ya eran cera detenida y la cera bajo el calor puede volverse algo que nunca más será lo que fue una vez. Más bien y al cerrar las cortinas el ruido dejó de llenar; luego sonó un ri ring. Supongo que cada tanto uno de los tramos como que esperaba el paso, o como que permitía el turno de la calle transversal.