El revólver no me asusta. Es verdad que una vez cargado, más bien, una vez disparado cumpliría con una de sus funciones, claro, si quien dispara lo hace con puntería. Más que miedo, lo que me produce es risa y es que este revólver no luce como una arma eficaz a la hora de asesinar. Este revólver, que es lo que quiso ser que imponen respeto, aquellos que tienen el cuerpo cromado, yo se, que si me encontrara caminando por Entre Ríos, a eso de las 3 de la tarde, y dos tipos, con pintas de músico y guerrillero me encararan con este revolver, colocaran en mi cara esto que llamo apéndice oxidado de villa coraje, intentaran robar lo que ya antes han intentado, todas mis prendas, pues, diría algo así como, matreme, con eso, o algo como, no deberias aceitarlo o mandarle a cambiar la empuñadura antes??.
Las máquinas se apagan cada cinco minutos. Una máquina apagada durante ese tiempo es insignificante, quedan 24 máquinas en pie. 10 máquinas apagadas al mismo tiempo representan poner en sobreaviso al técnico que tardaría por lo menos dos horas en llegar, además de la mañana o un día y medio para revisar el programa o la red. 25 máquinas apagadas, lo que está sucediendo, a más de malo para el bolsillo, puede resultar
Lima es amarilla.
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