Lo primero, siempre lo primero. Él toma una carpeta, busca un esfero, sobre la mesa, sobre la carpeta. Piensa en un tema, el desarrollo del tema, motivos, razones, pruebas. Antes incluso, ahora, cierra paréntesis. Los abre, carpeta, posición, muchas bajas. Plaga, diagnóstico, basado en. Él estornuda, millones como lenguas, sobre la mesa la carpeta, sobre la mesa él, razones, polémica. Él estornuda, él se cubre, el se escucha, él una manga, otra manga, todo el saco.
Mientras decide de que escribir, él, hace un repaso. Autores bondadosos, autores desertores, la bondad es desertar. Piensa en Fernández, lo pronuncia sin tildar, piensa en Escobedo, la rima está fuera de lugar, piensa en Murakami, trabando, trabado, tragando, piensa en Archimboldi. Naturalmente fuera hay un tratado picoteado por polillas.
La lluvia afuera cae con fuerza, lo que motiva a cambiar de radio: la ciudad moderna que un día quiso ser capital. En su mayoría mansiones, el siglo es comúnmente confundido. Se confunden, mitad de cemento, mitad de vidrio. Insomnes, mitad de luna, mitad de tungsteno. Observar desde casa, bolsa blanca, escoba, muerte, elección. Vivir de memoria. Envejecer, en el fondo, junto a cada pez.
Antropos descansa, debajo un árbol. Es probable, nos vemos en quinientos años. Estatuas, palomas cagadas cagando piojos; la rama y el olivo, semáforo, cono, un submarino hundido al que le pueblan algas el cabaret de los peces. Bajo la premisa Llosa fotocopiado, cientos, adictos, carne de Houellebecq, quimio para Viterbo, agujas bajo el brazo, bajo la consigna de desconfiar, como barcos, mar oscuro, sobreviven todos, en el fondo hacen boom. Sobre lomos el nobel, veinticinco nobeles de fuerza, los libros a flote, la profundidad, Bolaño, la ciénega, el zumbido; el pueblo de los hombres gordos, su destino, convertirse en abismo. Abajo, bajo señales de sendero turístico, perderse, sera posible perderse, serán más las dudas, abajo, a lo lejos, en apariencia extranjero.
Aléjate, en pantalla, en degradé. La habitación también taller. Bultos como viaje. Afuera la lluvia, ya nada.
Él describe secuestros. Bloqueado, un rostro. Sin ojos, de perfil otros ojos, recuerda dice ella, un hombre y una mujer que no recuerdan sus nombres. Escribe, tiene manos, buen culo, tiende cada cama. Ojos, piernas, cama, culos. Nombres, en cuaresma, bajo el código de la culpa, con permiso, otra vez de culo.
En el relato y en la vida real él se sienta frente a ella en una mesa vestida con un mantel rojo. Ella y él también visten de rojo por que lo que parece que se han cubierto con el mantel. Sobre la mesa hay café, panes de yema de huevo, arrope de mora y un queso amarillo del tamaño de un plato. Eso en el relato. En la vida real ambos toman chocolate mezclado con unas gotas de ron.
Muy bueno el café dice él después de servirse tres tazas. Ella, que va por la primera, deja la taza humeante de café, y se levanta de la mesa. En la vida real ha comido un pan, en el relato, ella lo llama Gay.
Gay, ven a ver, Gay, tienes algo que ver.
En sus manos Lautaro, voy, tu trae sal. Choco hace miau. Lautaro hace miaur. Andrés es a Gay, lo que Anna es a, fuera, pijamas, Él hace miau, ella dice ya nada, tanta casa para nada, ella lanza sus medias, en la vida, en el relato, Lautaro hace miaur, voy dice, y se fue a volver.
2 comentarios:
El dogo no sería Glen, sería Eike...el mantel hace con el rojo, un recorrido a lo largo del texto que provoca y cautiva. Me sujeta del brazo, me dice, oye!! quédate!!...
me imagino una aguja haciendo el pespunte.
Eike portrait´s in the background
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