Todos los demás fueron quedándose atrás.
Andreas, de nombre artístico Flea, en minutos colgará de una plataforma a dos mil metros de altura. Es el tercer salto de Flea en esta noche y un nuevo record roto para la prensa y su sección de calentura. Solo este número, el del salto desde la plataforma hace que la taquilla para cualquier noche esté totalemente agotada.
Ricardo o Mig 21 como lo llaman desde la explosión del 70, necesita solo un fósforo para iluminar a los malteños. Su aporte consiste en un número que no pasa de los 20 minutos de duración, en donde los presentes, observamos a través de la pólvora, el nacimiento del universo, de las constelaciones, el sol, nuestra galaxia. Un ocaso que termina con esa coincidencia que es la llegada del nuevo día, una velada sin marcianos, como dirían los humanos.
Los escarabajos se recargan parqueados junto a la toma del poste eléctrico. El truco más complicado es aquel donde quince payasos salen de uno de esos pequeños autos, quince payasos de tamaño familiar además del condutor. Los payasos vienen siendo el grupo más antiguo de este circo, mucho mas que Hércules y el hombre elefante, de hecho, algunos trapecistas antes de optar por la cuerda se mojaron entre ellos y también se echaron merengue a la cara. La logia payaso abarca desde la ortodoxia de las iglesias a la lógica de los canales de televisión y cada vez que un payaso muere un terremoto azota algún lugar de la tierra. Los 16 payasos tras de la plataforma practican el número del escarabajo.
El número erótico de Pamela supone su muerte y su improbable resucitación. Muerte más sexo sigue siendo la fórmula ganadora y Pamela vende su thriller añadiendo su cuerpo en peligro. Se dice que Pamela guarda apéndices de varios de sus amantes y estos tomados con sudor de simio le dan a Pamela el poder de la vida eterna. Su regreso también promociona el cartel, pero, con ella no se sabe, con ella como con todo el circo todo tiene tintes de mito aunque, mis ojos, sean testigos de todo.
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