8/12/08

en vida que les quisieran, de muerto ya para que!

Habíamos vivido lo suficiente. Buscamos y al encontrar con que clavar sonreimos de satisfaccion, descolgamos la fotografia en donde los tres sonreíamos bajo una luz de diciembre y decidimos magnificamente morir. No era algo común pero estar muerto mas bien era como dormir y sonar que uno dormia y se veia a si mismo despierto.

Llego la madrugada. Cualquier nocion era solo sospecha. Elena al dejar sus libros y sus pijamas se detuvo frente al espejo, balbuceo algo y volvió a dormir. Andres por su lado no dejaba de repetir en su mente, las frases tontas de antaño que reculaba combinandolas con la mas extraña musica que en eso momento recordaba o producia esto puede o no puede ser cierto mientras desde el rincon del fondo la lampara esa que les habia regalado la abuela de Elena, por ser el primer marido seguramente se encendia y apagaba tan solitaria como aleman en Saquisilí.

Incrédulamente pensé que seria mejor anotar cada uno de los hechos. Sobre de aquello que me impresionaba la muerte puede ser un beneficio despues de todo los vicios se han ido, mi olor es hipnotico y las deudas perseguidoras de capa fina hoy rebuznan en el lado de los mortales. Elena por su parte no habia sido tan bella desde que aquel dia en que muchos gritaban un gol y nosotros en otro encuentro haciamos los tiempos suplementaios.

como estamos muertos que mas dan las faltas

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