Ella tomaba antidotos sin agua. El vivia con la mitad del cuerpo en el pozo, en la tina.
La tarde se dibujaba fria, con lluvia, como otro final en la ciudad de la Luz. A cuantos extranjeros les convencera aun ese titulo.
En un dia como todos, todo puede suceder. Un acto, uno solo, una repeticion, esa "tierna duda", esa ligera imrpudencia que tan alegremente nois acompaña.
La sangre, un ojo, un pétalo abierto y el oido despierto, el tiempo, fucking, cruzando muerto sobre un puente.
El resto es olvidable. En silencio ocultando, prefiriendo otro río, escupiendo el acompañado que el habia licuado. El interes, ella, la agronomia, la familia y la Vendimia podian irse al carajo, al fin y al cabo su tiempo, el de él, ya habia pasado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario