27/10/09

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Él levantó los ojos hacia el letrero, aquel del ministerio de obras públicas y mientras dos volquetas cargadas de ripio levantaban la polvareda, su cuerpo ya se había estirado en lo más alto.
Nada era razonable o definitivamente todo era en extremo nítido. Miró rapidamente de izquierda a derecha, fijó varios puntos como árboles y chozas y gente que caminaba como manchas rojas como alejándose o como acercándose. Al sacar la fotográfica, del estuche cayeron por 4 segundos varios pares de pilas de repuesto, sin embargo, la cámara traía adentro, un par apenas por estrenar.
La cámara hizo dos clics.
Las gentes encontraron hormigas bajo el cuerpo del infeliz y las hormigas encontraron algo de azucar en sus bolsillos. La primera foto ganó un concurso y el nombre del infeliz se hizo eterno, como seguro lo habría querido. La gente que como manchas rojas parecía alejarse pues sí, se estaban alejando asi que quienes lo encontraron, unas horas después, reclamaron para sí mismos mientras en Cotacachi, la vida se preguntaba. Alguíen clonaba cédulas y la segunda foto, la instantánea, era inmediatamente borrada.

16/10/09

MI frankenstein tenia siete brazos, cada brazo manejaba una utilidad distinta, por ejemplo el brazo que salia del codo del 3er brazo derecho multiplicaba cifras con la aplicación llamada Orgha; el brazo izquierdo, aquel que alcanzaba a rascar un

Sus ojos gravitaban de un siglo a otro. La mujer de la bufanda

7/10/09

Thelonius Monk se escuchaba a si mismo por la radio, o sea, Thelonius Monk, escuchaba a Thelonius Monk. Mientras, en la puerta de su casa, las masas de fans, Gina Morrison entre ellas, gritaba: Thelonius, Thelonius Monko!!!


en ese espacio reducido, Gina M. podía escuchar su aliento protestar. No sería ni la primera, pero Gina M. prefería tenerlo lejos, como a un padre, viejo, justo, digno y excacto, lejos para que intervenga sin intervenir.
Al quedarse sola, su jefa que habia estado alli unos minutos antes, creyo escuchar que no escuchaba nada, osea, abajo solo estaria el guardia, los de isstemas habrian ya salido, Marcelino, pan y vino se habria ido, como lo hacia los ultimos jueves de las ultimas semanas, osea, Gina M. habia sido descolada. Los brazos, extendidos hacia el teclado,

En ese espacio reducido, Gina M. pudo escuchar el aliento del frio. Como todos saben, el frio no tiene olor, en el frio, ciertas cosas pierden ciertas cualidades.
Al pasarse la mano mas por costumbre o que se yo, noto como de su brazo, mejor dicho de sus poros nacían o salian muchas Cientos de pequeñas manos.


De sus poros salían pequeñas manos, cientos de pequeñas manos, abriendose y cerrando

2/10/09

En la ciudad de Zip, poblada por los hombres Zip, era extraño que alguien se quejara, al contrario de lo que ocurria en ciudades vecinas como la vecina ciudad de Velcro. En la ciudad de Velcro, los hombres Gamuza a falta de relojes y fábricas donde pasar el día, pasaban sus días en eternas discuciones, lease bien eternas, discutiendo los nombres con que habría que llamar a los minutos del tiempo. Había un nombre distinto para cada uno de los minutos, de cada una de las horas, de cada uno de los dias,de todos los años, de todos los siglos de todos los milenios de todos los posibles tiempos, de todos los posibles Lembos. Para los hombres gamuza el tiempo no existia y eso justamente hinchaba a los hombres de zip, que cada vez que se detenian a a charlar con un hombre de gamuza, terminaban hinchados como patata de lyon, mientras a los gamuza se les iba el mostacho al suelo.
Nombres como ristorio, sersentempáfulo, flalfo, radaradia, trete, clalcogodoarsenfalyurzo, fogoiquestalcon, zuddr, zsutratz hulva, racumn, sulka eran nombres que llenaban, los pisos, las paredes, los arboles, las campanas, los techos, las tejas, las rocas, los picaportes, las bufandas, cualquier espacio, (cada minuto nacía un nuevo nombre,) donde escribir para no olvidar y para no repetir un nombre. esta era la única condición y los hombres de gamuza mantenian esta tradición desde cuando el sol erupciono por ultima vez.
En la ciudad de zip, llos zipeños eran personas fisicamente gigantes, digamos, que un niño zipeño media lo que hombre de gamuza adulto, o sea que en casos frecuentes dos y hasta tres hombres de gamuza hacían un zipeño de pie. Como eran gigantes sus necesidades eran gigantes; fabricar un vaso equivalia a derretir siete millones de granos de arena a una temperatura que solo se lograba elevar si 500 kilos de gas, traídos de las mismas costas de donde traian la arena, encendían los hornos (que median lo que una cueva para los hombres de gamuza) ya que a veces el gas se acababa y tenían que usar casas viejas como leña. Los zipeños en sus fabricas gigantes, fabricaban destorniladores gignates, para atornillar tornillos gigantes, a puertas gigantes de autos gigantes que recorrian por calles gigantes de ciudades gigantes con semáforos gigantes que detenian gigantemente el tiempo. Quizás en eso se parecían los hombres de zip con los hombres de gamuza, sus inventos y sus nombres para el tiempo eran unicos, tanto que un dia en que llego un hombre y la lluvia, no supieron como llamarla o como fabricarla a la musica y la humedad que salia de su flauta.

24/9/09

el norte no era el sur ni la misma porqueria, alguien rapeaba un rap y par de chicos fornicarian.

22/9/09

Brushes

Qué hermosa piel, carajo
que si yo fuera la luz, no dejaría de felicitar
gradación algodón, una que otra peca cyan
como si del tiempo fuera el brush
como si de tus layers se hicieran los narcofamosos yanbal sets ...

20/9/09

Instrucciones para dar cuerda un reloj

J.K. Burdeos, 1987

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
Andres toma el telefono que suena sydbarreanamente y una hora después, luego de limpiar la pantallita se dice a si mismo: Andres tu sabes lo que es bueno para mi.
Andrés que se siente en extremo motivado supone que tanta fuerza y tanto amor no se las debe guardar asi que decide ir a la universidad para pronunciar un discurso sobre motivación y errores a la hora de redactar. Despues de 15 minutos descubre no sin extrañamiento que los presentes charlan entre ellos, que muchos de los profesores se han ido y que su telefono


Corriendo toma un colectivo, al llegar al colibri toma un escarabajo, en la universidad baja del escarabajo, se coloca sus lentos gruesos que en realidad no traen cristales y pronuncia un discurso sobre de Andrea baja del escarabajo, salta la puerta, mastica unos candados, encuentra a Andrea que cruza como un leviatanr se dirig a la iglesia para agradecer por su telefono que tan bien timbraba en cada llamada, por los tecnicos que habrian logrado singularizar un sonido para conocido y por los conocidos que siempre eran tantos, osea Andrés quería agradecer por ser tan buen amigo.

18/9/09

...

No soy fornicador, no soy homosexual, soy un llorón innato, no lo sabía, alguien con mucha razón un día me lo adivinó.

Leo blogs a diario. Lloro cada vez que alguien escribe algo mas inteligente, mas inalcanzable, cuando alguien conecta con mas personas que yo; ahí me da por escribir estupideces en los blogs de los otros. Envidia?, talvés y si es así entonces hemos avanzado; ahora resulta que a mas de llorón tambien soy un tipo popular.

El trabajo, bueno, quien no disfruta del trabajo, amo mi trabajo, por eso hoy puse la renuncia. La Mónica y su lágrima en la cara, la misma Mónica mordiéndome un lárgate. No era bueno, de hecho todos notan cuando haces mal tu trabajo, cuando duermes en los intersticios, hasta el sueldo parece que dura más cuando no te ganas bien el oficio. Me siento extraño, no hay agitación, no hay alzheimer, a parte de la Mónica y del botellon de tesalia, no creo que vaya a extrañar nada. Aun tengo tiempo para una cerveza.

Amelia. quien rayos fue Amelia..
La pantalla está reoscura. sera que no llegue a casa y alquile la primera maquina que se me aparecio. lo que sea, hoy todo pinta lejano.

Chucha, dificl escribir con dos guardias junto a mi. si es para chatear no le voy a prestar, no digo, es para enviar un mail, solo cosas productivas repite el guardia mientras el otro, una mas joven sontoniza sintoniza o sataniza algo en un tv. de que iba, pues la verdad me tomara mas de una hora, no es chat digo y mi vos suena fuerte atrayante, como olvidada y narcisa, propia, esperpentica, mía, chucha, una voz creída.

los guardias rien de la pelicula en la tv. algo de enmascarados y campeonatos donde el premio es la trenza de una india, no me vayan a cortar mi trenza dice, mientras la dizque amiga la invita a que no se preocupe, como si no superia que la van a colgar. las luchadoras son dos mujeres disfrazadas de tijera. El coliseo, la india, la amiga, los reyes y los guardias a mi lado rien y silvan, esas indias son dos guacamayas grita mientras hace una venta y los tijerazos no se hacen espèrar.

sigo con mi psico social encima. el man queria casarse para estabilizar la relacion, ella le decia estabilizemos nuestra redaccion. o si no te mato. el estudiso podia ser un acosa extraña.