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15/8/11

Soy un muñeco ventrílocuo, descanso sobre una rodilla, sé usar una mano, visto de franela, también uso reloj.

Decir todos quizás sea exagerado, quizás lo más apropiado sea decir nosotros. Decir con mayúsculas y sin miedo: Nosotros estamos mal. Recuerdo, sueño, y, esa, la parte dolorosa, complicada por nudos, es, sin que yo me lo proponga la que me despierta, con sus engranajes oxidados, bañando de sudor el pecho, llenando la garganta de flemas, invadiéndome con nombres próximos, familiares, lobotomisándome con imágenes recurrentes, atroces, alcanzado por esquirlas, por vísceras, intestinos que en sueños veo colgar de cuerpos mutilados, cuerpos armados con partes agrícolas: a veces un rastrillo por mano, una mochila de fumigar por estómago, cuerpos remendados, alejados o doblemente cercanos al fuego, blindados, inmunes, cuerpos que se reciclan, que ya no comen sobre mesas, que no miran con dos ojos, ni tampoco olvidan, más bien, presencian el mismo sueño cada día, bajo la luz del sol que suele salir a través de la luna, sueñan estar viviendo despiertos, sueñan sin haber dormido, con la misma ropa de un dibujo animado, con la mirada oblicua, con los ojos  y sobre todo las pupilas trasplantadas de una vaca. Amanita muu.