Dejaste al paranóico en la oficina, fotocopiando licencias, mirándose al espejo.
El abusivo tomó los dólares y olvidaste decir no.
El abusivo fotografió tus resbalos, masticó tus preguntas y solo trajo más dudas, mientras a tu lado Lorena sonreía.
Dibujaste su boca, Deletreaste su nombre, cuando volviste para ver, el paranóico volvió.
Y no se si es tarde o es que abuso de lo que no sé
No hay comentarios:
Publicar un comentario