21/2/09

All Broke

Fucking, no sabía, o no me enteré o no quise saber. Acabar de ver blue velvet, sentir el aliento de Frank Boots en la boca, en el paladar, tomar agua y contraer el cuello como en un delirante estado catárquico no es nada comparado con mirarla a los ojos. Es que es eso, ella decía, son nuestras miradas, miradas tan... tan, tan, tan qué me pregunto y le pregunto con una voz en off mientras ella se aleja como diciendome te ve luego. Im dead.

He muerto y nose lo he contado. Admiro mis manos y la cicatriz poco profunda de algun duelo o de acompañar a Fausto con su mujer, porque Fausto es así, y su mujer me hace reir, pero es mas gracioso cuando ambos nos reimos de Fausto y el semáforo nos detiene y ella me tira una gillete y yo veo algo brillante y al tomarla una gota corre friamente por mi mano. Pero yo ya estoy muerto si mal no recuerdo, y Fausto mata sin juicio y su mujer vende flores y en esa pared Carla y yo escribimos nuestro nombre, ella y yo, yo y él, o sea también yo pero sin ella porque ese día no miraba, o Carla solo contaba misioneros o no quise entender y mil veces fui violado en el round 16 y tome y fume y probe y me desorbité y todo perdió sentido y la tareas parecían no acabar y algo desde la otra ventana observaba y descubría cada estupido acto de una mañana rara y mal poblada como no las habia vivido desde mi paso por la eternidad.

Y ella decía esas miradas y una mano cerraba la puerta y una cabeza con voz o una voz sin cabeza, bien peinada y de gafas como los que a veces calzo me repetía, sigues acá!? y en el espejo observé como mis facciones no habian cambiado desde los 15 años, cuando en un arrebato desordenado prendí fuego a cada foto de mi cuarto y con el spray, hairspray queen, encendí de negro una habitación que de ahora en ese entonces sería el centro nervioso de una sinfonía sin épica, sinepica.

Al mirar al conductor del colectivo, tronar y fungor y desmayar tuve que tomar los controles, olvidar los frenos y llevar al artefacto directo al suicidio. Las madres se preguntaron entre ellas y en su berrinche pidieron que las llevara directo con sus esposos. Un corno, si por lo menos tuvieren algo porque vivir, y en esa violencia estalló un júbilo y todas se frotaban los coños y parecía que todos los semáforos se corrían en una avenida asfaltada de nieve. Mis ojos sobresalían inyectados de furia y por el retrovisor observé que algunos de los que iban sentados preferían mirar a los lados y era obvio que jamás habían estado en las calles que era donde realmente deseaban estar.

Nos llevamos uno y dos e insondables camiones y sus conductores bajaron a reirse del monto que les tocaría pagar mientras declaraban que el que manejaba era un dios, de esos que vivian en El Carmen de esos al que agarralo lo colgarían por arrogante hecho el que sabe y fálico. Eso úlitmo me gustó. No se dónde sucedió pero antes de el gato de Gris, dimos tantas vueltas que lá única certeza fue el espejo y una estrella de david que se salvaron por obra del mismo Dios. El motor totalmente fundido, lucía como una plasta hecha de plastilina, roja como la mierda del diablo. Al despertar, con ese claro estremecimiento, encontré sus ojos en la misma almohada, mi aliento que pendía de una palabra y al gato de gris acomodado entre nuestros pies.

Me alegré de no ser un gato.

16/2/09

Por qué no haces pornof?

Mi trabajo es una mierda. Sucede y asi sucederá. Soy Andrés Crom y se supone que estudié para dirigir un grupo de actores, un equipo de explotación de cobre o una orquesta sinfónica, da lo mismo, alguna fucking deuda, mi dependencia al neuril o mi desesperada inseguridad no me deja controlar ni mi otro yo.

Las 8 ochos horas del día de los ocho días de la semana porque mi jefe acaba de inventarse el juércoles como día de inventarios, recibo reclamos, toses y los estúpidos comentarios ahora ya clásicos que se suceden después de una noche con el simpático Vincent Vega sin haber hecho el twist con la pulposa Thurman o de una mañana radial aunque lo reprisen los domingos, con jaqueca, sin tolerancia, por el bonito canal o en uhf, de la corporativa arrogancia ilustrada, que tan mal le cae a la tan ilustrada y jesuíta comunidad.

Ya lo sé, y como no lo sé me atrinchero en el bando rojo. No es que esté en contra, o favor, que se yo, está la corrida de toros, el ataque a Palestina, la tAn PUblicitada inclusión social; es solo que me habría interesado la disciplina judía, ser todo un ortodoxo: "soy un jayao (soldado)/ fablo el safá (idioma) castellano/ como el más puro villano/ que nunca cató el jalá (pan sabático y que se exilió antes que aceptar la conversión" y también derrochar de placer luego que el toro ha sido magníficamente burlado, donde cualquier movimiento, donde cualquier palabra, con o sin intención, llamaría a gritos a presentarse al sr. alarde.

Pero supongo ya lo haré, he visto cientos de panópticos excéntricos adolescentes tomar 1 mes de terapia, cambiar el jean por planes de telefonía circuncidada y depredar en su oficina, detrás de un escritorio todos los días, cuando llega el ascensor, incluso mañana que debo pagar del cable, reanudar mi suscripción recomendar a Benjamin Button, y hacer como si no pasara, obvio, de vos depende que vuelva el cliente... tómate un café tambien me dice, claro, para vos sin azucár? pregunto, deja nomás, yo voy luego responde, y el éxito se me sube a la cabeza como al toro que busca a los lados sin saber donde se esconde el estoque.

4/2/09

Cuentos a estribor

...lo que deseaba era el poder, acumularlo con todas las malditas normas del caso

seguro era Claudio?

quien más sino disfruta de restregarte la razón en la cara...!

Fin de la jornada

Jones era cojo, y como todo cojo tardaba un hito en bajar las gradas. Habían veces en que lo íntentaban ayudar pero, Jones prefería girar el rostro; la luz parecía sobrepoblar de pronto el espacio y Jones, ya solo, volvía a su paso de ameba.

Desde entonces a la urbe llegaron los ascensores, los semáforos, los tutoriales y los empleos freelance, máxime, cuando en el mundo hay cada vez menos vacíos, el egoísmo paga por adelantado un penthouse.