8/1/09

Tentativas

Solo un genio puede especular.

El tipo usaba los mismos pantalones. La misma camiseta blanca algodonada de cuello sin planchar, debajo del 3/4 negro que lo confundia con otro aldeano del lugar. Otro aldeano. Entre risas y el llenar la taza de café, la cafetería/sex shop/restorant iba llenando su capacidad. Primero fue el espacio junto a la puerta principal: el perchero delgado, casi cristiano ahora vestía de rayón; las manos sobresaliendo con los pulgares dentro de los bolsillos, concentrado observando los cuadros y el resto de la decoración. Ella sonríe y entrega su bufanda y también su existencia a ese caballero que desaparecerá como el vapor del cafe molido a mano.

Del otro lado y extrañamente opuestos dos hombres discuten algo que definitivamente debe ser importante, algo que ni remotamente podría ser comprendido. Él, con el puño sobre la mesa, como en las películas en que papá juraba que no cambiaría de opinión, con mamá a un lado llevando en silencio los platos o mamá en tecnicolor abriendo cancha a la comedia. El hijo como espectador, harto de todo y esperando (como suele en septiembre suceder) caiga el torpedo que derrita todas las vidas que en ese día, tenía que atender.

El tipo del 3/4 negro fuma el primero de los 20 cigarrillos que lleva dentro junto a su encendedor. Sabe, que de quedarse ahi sentado, podría, porque asi lo desea, contar la crónica eterna de su vida. Podría también, aunque no debería, fumarse todos los cigarrillos y no dejar algo para la proxima ocasión.

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