11/9/10

Esc. 160

Que si la prefiero rubia o con el cabello corto? que si me excita su cuerpo, que si la deseo todo el tiempo? que si tengo algo que decir o incluso hasta una opinión?

Omar contaba sus calamidades cada vez que peleaba en casa. Llamaba con intensidad al teléfono. Timbraba varias veces, las llamadas se perdía en el centro de otras llamadas, mensajes de texto cada cinco minutos, mensajes de voz que repetían frases de asómate, estoy en la zona.

De lejos observaba a Omar levantar su jarro amarillo mientras masticaba con intensidad puñados largos de maníes. Entonces prefería dar una vuelta a la manzana, hacer tiempo meditando, aunque ya todo era predecible.
Me quieres, no me quieres, me quieres no te quiero pues chugcha, repetía Omar en un tono que parecía querer sonar irónico, me quieres, no me quieres mientras la cerveza se corría por la mesa y los golpes caían sobre Marcos y sobre mí y el bar nos expulsaba y la próxima semana regresaríamos como siempre ha sido aún con las advertencias y con Omar jurando vengarse del guardia como si el guardia tuviera la culpa como si acaso no existiera otro bar.

Marcos miraba la escena, algo habitual para él siendo su mejor amigo Omar. Yo buscaba el auto y al encenderlo me dí cuenta que me había olvidado manejar. Cerré los ojos hasta cuando un hombre de gorra me preguntó algo y entonces me sentí perdido. Tráeme una club le dije y reí más por nervios mientras intentaba tomar algo con las manos en caso de necesitar aturdir.

Marcos tomó el volante. Parecía una figura de bronce. Camino a otro bar, dejamos que el ruido de la calle llene la cabina del SJ. Un festival itinerante de cine proyectaba una película chilena sobre una pantalla que no era más que una pared en blanco. Con el SJ parqueado y con las ventanillas bajadas dejamos que las voces del cono nos consolaran, como a tres pequeños mutantes. El blanco y negro hacía más digerible los ronquidos de Omar. Un colombiano tocó la puerta y ninguno de nosotros le dió razón. En la película dos niños conducían un auto sin documentos, aunque no los necesitasen ya que manejaban dentro de una urbanización. El colombiano tiró unos papeles y yo le tiré unas monedas, los niños en la película estacionaban su auto con verdadera maestría. El teléfono de Omar sonaba, seguro era su esposa.

Mejor se queda en mi casa

Fuímos al Rod joy y dejamos a Omar bocabajo. Quizás debimos haberlo bajado.

10/9/10

Algo de lo que te puedo hablar con mucha naturalidad, dijo, echándose hacia atrás, es del origen de la muerte.

Un hombre sano debe primero contaminarse antes de considerárselo un muerto. Una contaminación suele suceder en un espacio habitado, por ello es necesario que nuestro sujeto deba exponerse a un ambiente promiscuo. Una sodomización sin la debida protección como acostumbraban los antiguos griegos suele ser el lugar ideal para pinchar con una primera muerte. Sin embargo y a falta de personas dispuestas a ese tierno ejercicio bien puede ser útil el frecuentar, las calles o mejor aun el parque del barrio. En estos, la fauna de dealers, yonkies y prostitutas suele acomodarse a las necesidades del sujeto quien, sumido en sensaciones de miedo y excitación correrá a casa de alguno de sus amigos y al timbrar escuchará que por los altavoces una voz de hombre pero algo afeminada le invita a pasar, expresándole lo mucho que lo estaban esperando. Este primer encuentro servirá de abrebocas o pequeña muestra de lo que aprobamos o respetamos.

Un hombre correcto suele ser noticia en un periódico. Un hombre honesto suele pedir permiso para respirar. Un hombre muerto puede cegar al más correcto de los hombres. Un hombre muerto no necesita respirar. Luego de aquel abrebocas queer y lésbico y mágicamente maquillado, el sujeto, desprendido de sí creerá haber tomado las llamadas riendas de su mal llamada vida, y crecerá tanto en amigos como en vicios. A cada nueva noche nacerá un emperador y se quemarán iglesias de la mano de viejos con aliento a tabaco. La casa será cualquiera donde haya una letrina y la cama será aquella donde lo alcanze la borrachera. Nada más saludable


La marea

Su cabeza giraba y el cuello terminó desatornillado mientras su frente inflada como una empanada recién tirada al aceite lucía tambien brillante y llena de sudores. Los ojos en blanco, la boca semiabierta con la lengua afuera, jadeando, seca, sin ánimo de respirar ni de soplar , escena abyecta en el asiento 16 de la penúltima fila de uno de los tantos colectivos que aún no acostumbraba a coger.

El controlador experimentó una sensación molesta pero al escuchar a su chofer volvió al pasillo a empujar e malestar pero rápidamente recordó un caso parecido y se puso alegre, tanto que rió con gracia junto al chofer, la dos filas de adelante y los siguientes pasajeros que fueron entrando. Un controlador jodido que seguro se arrodilla frente a las estampas de vírgenes y Jesucristos pidiéndoles de favor lo hicieran más guapo. Rápidamente abrió la ventanilla y los pasajeros del fondo reclamaron la violencia del viento. Un despelote entre el controlador y la gente del valle se armó hasta las siguientes dos paradas donde una señora bajó maldiciendo a las que jamás le entregaron su vuelto.

Estás bien?
(murmullos o sonidos graves)
este man está cadaver, algún doctor o aprendiz de enfermero?, fresco man, respira despacio nomás

Al hombre calamitoso se le habían caído las monedas y varios pasajeros agachados recogían el botín. Algunos, los más, hicieron una vaca general con el dinero del suelo y lo guardaron, sin contarlo, dentro de la mochila del hombre. Adentro, donde sí buscaron, se encontraron manzanas, cintas de video, un libro de arte japonés, fotografías de porcelanas, una memoria usb, cuatrocientos dólares y una caja de cuero con medicinas para ser inyectadas.

Pasaje, los se quedan en el puente 6?

El vendedor de turno esperó al siguiente bus.

8/9/10

Morice

La calle se transformó en avenida, la avenida en río y el río en mar. El mar que parecía hambriento cortó por la mitad la autopista, sumergió las casas, a los edificios, a las iglesias que como submarinos salían lentamente a flote, mientras los fieles gritaban palabras tan minúsculas como las conchas que se desentierran en la arena. Una segunda ola cubrió el bosque de una espuma café, dejándolo limpio como un rostro recién afeitado.

Los mayores discutían los problemas de un rescate por aire. Otros preferían la seguridad que les daba el refugio a 500 metros de altura y de hecho pensaban quedarse hasta cuando bajaran las aguas. Nadie hablaba del alimento ni de el líquido vital que haría falta hasta cuando un niño dijo, mamá tengo sed. Tampoco hablaron de la falta de equipos de comunicación y era increíble que nadie portase un aparato celular. Nadie a excepción de Morice.

Morice era un tipo extraño al que las madres veían con recelo y los hombres con la gracia de lo que se entiende por cómico. Daba igual si Morice vivía o dibuja círculos, nadie sabía como había llegado a la ciudad, aunque de hecho, entre los sobrevivientes no había uno que conociera al otro. Cuando uno de los hombres lo invitó a que se uniera, Morice que miraba fijamente al mar, tomó el teléfono y sin dejar de mirar al mar extendió su brazo mientras una tercera ola cubría por completo el refugio y a todos sus supervivientes. Entre gritos se escucharon maldiones al alma de Morice aunque todo era confuso ya que el agua no tardó un segundo en llenar y reventar esa habitación. Segundos antes de ahogarse cada superviviente recordó su nombre para repetirlo como mantra, mientras quienes no podían poner su mente en blanco daban manotazos torpes, confusos y violentos como cuando uno toma un colectivo en los valles de Quito. La ola se los llevo a todos de manera gratuita ya que ni la ciudad, ni las montañas habían pedido la presencia de ese mar tan apocalíptico y destructor. Cuando el mar alcanzó el oriente ya los satélites fotografiaron la destrucción de casi la mitad del continente, lo que era una destrucción incomparable, de hecho la más grande en la historia de la tierra además de la del meteorito que destruyó a los dinosaurios, teoría para algunos, verdad física para otros. Varias familias europeas lloraban arrepentidas los destinos escogidos para vacacionar y el lugar geográfico de las islas Galápagos pronto sería el de un santuario. Los estudios no han llegado a esas profundidades pero se cree que volcanes como el Cotopaxi o el Itatiaya fueron apagados para siempre, mientras en algunos países ya se inventaban nuevos servicios de turismo, visitas guiadas a antiguas ciudades, a metrópolis sumergidas como la antigua Buenos Aires.

Morice miraba al mar, y el mar era su enemigo.

31/8/10

A propósito de septiembre

La ciudad hizo crack, luego burfff, luego expulsó gases como si toda ella fuera un enorme tubo de escape, mientras la lluvia que había empezado a caer se perdía entre las olas de polvo y de sol.

Varias cabezas de vacas caminaban maquilladas a través de las pequeñas veredas hechas para una sola cabeza, cabezas hermosas y a la vez estrambóticas, de varios pares de ojos y con cuernos cortos como acné. De pronto, al tropezarse con otras cabezas, sonreían y afilaban los cuernos en los cuerpos cubiertos de cuero y en las corbatas hechas de hilos de hierro. Una de las cabezas, la del cuerpo mas fofo, derribaba a su paso a cuanto niño encontraba y daba la impresión de ser una señora cabeza porque tras de ella corrían varios becerros que colgaban incluso de sus grandes ubres. Las veredas de esta ciudad son tan pequeñas que uno debe andar de puntillas y chupado la barriga. La ciudad volvió a hacer implosión y como en un eructo expulsó un aliento más parecido a la boñiga de ciertos animales. Inmediatamente recordé a mis abuelos, su pequeña casa en el campo, mientras enjuagaba la saliva que colgaba de mi cuello. Las manos, que jamás me habían sangrado comenzaron a amarillarse y a arrugarse así como mi rostro que dejo de ser suave y brillante para convertirse en un rostro arrugado y bastante quemado. Al mirar al cielo la virgén de las Mercedes se transfiguró mientras las nubes junto a ella tomaban forma de sacerdotes y feligreses.

Tarde era, lleno de polvo me acosté, apenas era un 18 de septiembre, la ciudad estaba a dos meses de su fin.

30/8/10

A propósito de Mr T

Era obvio sentirse como Mr T, lleno de cadenas y con un corte entre lo punk y lo militar. Supongo era esa actitud autodestructiva de T lo que lo hacía tan cercano, tan familiar sobre todo a quienes lo veíamos de niños. Sabías que sí a Mr T lo disparaban, las balas rebotarían o con su boca Mr T las masticaría como a un par de tic tacs. Mr T era el hombre, la máquina, la razón de la guerra y la guerra misma y por eso quizás no importaba si tenía dos líneas tontas o se cagaba de miedo antes de subirse a un avión. Malditos libretitas que lo hicieron tímido hacia las chicas, aunque, por ahí algo tenía escondido, su sonrisa lo delataba. Mr T era al glam lo que Syd Vicius fue al punk y sus cadenas fueron a su cuello lo que el oro fue a algunos dientes. Aunque Mr T nunca fue el jefe bien pudo conducir una banda de motociclistas o ser entrenador de cualquier boxeador. Mr T era diez mil veces mas poderoso que Rocky Balboa, y Balboa podía noquear con la zurda a un caballo. Mr T era un caballo y claro que despotricó en Rocky 3, pero los golpes de T lo pusieron a parir a Balboa en Rocky 4. Los comics de T no fueron tan conocidos como sus apariciones en películas de acción y tampoco importaron lo mal que estuvieran dibujados. Si era católico, protestante o judío no lo sabremos ya que en sí mismo Mr T era una religión, al igual que otros hombres duros como Chuck Norris o Charles Bronson. T seguro bailaba con Donna Summer y hasta pudo enseñarle un par de pasos a la Toya que luego los copiaría Madonna y años después los recordaría Beyonce; de seguro T pudo enseñarle a Hammer a rapear el U can´t touch this y ahora un premio llevaría su nombre, el T a mejor interpretación monosílaba.
Mr T donde estés pongo algo de Van Halen aunque sé que prefieres el soul.

27/8/10

A propósito de lo lumpen

Lumpen.- desencajado, disfuncional, ineficaz, de bajos recursos.

Andrés escribía a mano. Llenar una hoja en blanco es un trabajo sencillo, a la vez que divertido y extrañamente escandaloso. Una frase provocadora equivale a un beso robado, a meter gol de chilena o a robar fondos para compartirlos con los amigos, osea, que una frase provocadora es un producto de la abundancia. Un jabón ahogado en una tina de agua no es sinónimo de abundancia, es sinónimo de ceguera. Mentir también es un defecto aunque haya razones para creer que en una mentira hay algo de cierto. Las mentiras son verdades mal contadas o más bien ejercicios de cirujía: corta un poco, agrega, quita, expande. A veces lo que más importa es el fin y si no preguntenle que piensa un hincha de cualquier selección.

Una gran verdad son los cromosomas y la herencia genética. Dos cromosomas iguales dan origen a una niña, lo que equivale a un par XX. Dos cromosomas distintos, uno X y uno Y dan origen a un sujeto niño tambien llamado del género masculino. Ambos géneros tienen 23 pares de cromosomas y también los mamíferos suelen ser gregarios.

Por herencia pierdo el cabello. Creo me sobra un cromosoma osea sumo 49 y parece que siempre voy a escribir a mano.

26/8/10

A propósito de la escafandra

Nadar sin ropa era lo más emocionante que Andrés había hecho. La ropa bien puede ser una protección pero bajo el agua esta no es mas que un estorbo, digamos algo inútil porque el cuerpo de todos modos se moja, al igual que el cabello, luego uno tiene que buscar quien lo recorte. Un paraguas si es algo útil, ya que evita que la piel y la ropa se mojen, por lo menos hasta donde el paraguas lo puede cubrir, al igual que un perro cuida una casa de extraños para que ellos no naden desnudos en la piscina de su casa. Una casa es un lugar donde conviven por lo general un grupo de personas pero también hay casas abandonadas, protegidas por grandes paredes. También existen departamentos abandonados aunque esto más le compete al negocio inmobiliario. Una casa casi nunca está abandonada, en ella pueden vivir, tíos, okupas, actores de teatro, estudiantes de intercambio, ovejas, células madre, ratones de laboratorio, niños, dibujantes de historietas, militares, prostitutas, abuelos, lagartos, pintores, árabes, gatos, bebes, perros, canarios. En una casa lo que casi nunca encontramos son misiles, tablas de snowboard, rinocerontes, lápidas, motores de aviones, escaleras eléctricas, soldados palestinos, transbordadores, canguros, icebergs, trenes. Una casa casi siempre tiene una puerta, una ventana, un cerco, un perro y una cerradura. Perder la llave de casa no es un problema siempre y cuando tenga a la mano un par de anteojos. Las piscinas son un lujo por lo tanto hay que rodearse de amigos que sepan nadar. Si nada desnudo recuerde hacerlo con gracia, y mejor al medio día, así sus vecinos tendrán charla para el almuerzo. Si la casa está abandonada okúpela. Una casa abandonada representa menos impuestos al gobierno.

24/8/10

cerca de la casa
he vuelto a ver las naves
y los cruceros en silencio se hundieron

tras de la ventana
bajo llaves y bien peinado
tomo notas mientras quemo el dinero

y el planeta es un desierto
y la arena habla por teléfono
y es verdad que no he querido perder la razon

si esta es mi memoria
si esta es una charla
quiero ser el ultimo en partir

un lunes en la tarde
crei saber las letras
de los himnos mas graciosos del pais
y en verdad estaba lejos
convertido en un minero
buscando piedras como criptonita para avion

aunque diga buenas tardes
y el saludo sea el correcto
sabre mirar de lejos la habitacion

aunque tengas mas preguntas
y respondas cien respuestas
la verdad se hara por siempre perseguir



Los diez años

Su intención no era denunciar sin embargo, después de varios años de pensarlo decidió escribir una carta para no olvidar los hechos tal como él los seguía recordando.

Su enfermedad duró exactos diez años. Los médicos, tanto locales como extranjeros habían recomendado reposo absoluto, cero azúcares y actividad física. Los primeros cinco meses se los dedicó a trabajar sobre su memoria, los juegos iban dirigidos a recordar palabras para lo que usaban cartulinas con figuras dibujadas a mano. A veces, Camilo confundía al tigre con el dinosaurio aunque no sucedía lo mismo con los instrumentos musicales. También Camilo podía recordar ciertas ciudades como Barcelona y Berlín y pronto los doctores detectaron su facilidad para memorizar palabras que empezaren con la letra B. Ese día los doctores bebieron sidra y festejaron su poderoso avance.

El plano afectivo también estaba destrozado por lo que los médicos recomendaron hacer terapia de imágenes. El trabajo era desolador ya que Camilo, no recordaba a ninguna de las personas con las que se había fotografiado, ni siquiera a sí mismo. Sus padres le hablaban tiernamente de sus primos, de la casa en los Balcones, de su perro Titan, pero todo parecía ser inútil. La madre de Camilo lloraba y pensaba que su hijo jamás volvería a ser el mismo. Camilo para esos día tenía 22 años.

La casa de sus padres era como un hospital con jardines y campo por donde pasear. Camilo caminaba a través de toda la propiedad y eso le llevaba por lo menos media mañana. Varias veces se topaba con una de las empleadas e iniciaba alguna conversación. por lo general se refería al clima y que pronto llovería. Más tarde al encontrase de nuevo con la misma empleada Camilo volvía a entablar conversación hablándole nuevamente del clima como apenas hacia algunos minutos. Para las empleadas esto resultaba ser un hecho gracioso.

Camilo también recibía la visita de familiares y amigos. Para Camilo era agradable recibir a esas personas que intentaban hacerlo sentir bien en todo momento. Camilo casi no hablaba pero tampoco parecía necesario ya que las otras personas siempre tenían algo que contar. Así se enteró de que él había conducido un jeep sin frenos a través de un bosque de eucaliptos. Que cuando cumplió quince compuso una canción la cual le dedicó a una chica que con los ojos mojados aceptaría ser su novia. Que en la universidad en la cual era uno de los preferidos habría montado un complejo sistema neumático para reemplazar los ascensores por plataformas y palancas. Nada era familiar para Camilo sin embargo los escuchaba, con verdadera atención y a la vez se preguntaba si él algún día volvería a tener la vida que había perdido.

El doctor revisa a Camilo con sus instrumentos y lo encuentra fuerte a diferencia de su mente en la que parece no haber avances. Le habla a Camilo por su nombre pero él mira el bosque a través de la ventana. Qué es lo que ves le pregunta a Camilo, quien responde que sabe como se llama aquel lugar en el que están pero no lo recuerda. La casa, Camilo y el doctor se encuentran en San Juan de los Andes, a cinco horas en auto de Santiago. Desde Santiago sale el doctor cada quince días para visitar a Camilo. A pesar de estar bien pagado preferiría que en San Juan existiera un aeropuerto. Anteriormente a Camilo lo visitaban tres o hasta cuatro neurólogos, psiquiatras, expertos en el habla y una psicóloga. Todo pagado por la universidad. Al dejar Santiago los médicos alquilaron una furgoneta y las visitas se volvieron personales. Dentro de la furgoneta un neurólogo y la psicóloga entablaron un romance. Para la última visita a Camilo, un marzo del 2000, el neurólogo le pidió matrimonio. Ese día Camilo recibió un beso en la frente y comió torta preparada en un horno de leña. Bocagrande, Bocagrande es donde estamos, yo lo sé repite Camilo, Bocagrande es como ustedes me ensañaron.