1/7/18

espacio para ser llenado de manera crítica y responsable

Ríos cayendo, una lluvia, duran instantes, durante tres inhalaciones y tres exhalaciones, lluvia horizontal. Todo preparado para salir pero también cerca y va golpeando la ventana, salir por ella y abrir o caer y son hojas o carpetas y folders o es eso y es la acera.

La acera es larga y definitiva, todo desaparece, se queda detrás y a los costados, todo pero debajo la acera. Y sigue, una concavidad y un hinchazón que no respira, deja que los pasos y los pies y una que otra rueda la vayan untando de rayas o montones oscuros, pecas, se encuentra uno y dentro un muro de concreto, junto a una pared y las rocas que se han dispuesto una sobre otra, redondas o brillantes y medio que la cosa intenta dar una vuelta, medio que hace los 45° pero del otro lado de la calle continúa la acera.

Y los muchachos suben y bajan.

Un pie antes y otro pie después y aquél último baja o sube y aquello siempre después del anterior y en consecuencia. Los jóvenes y mocosos que son aquellos cuerpos que demoran el paso de los demás y las llegadas que en estos momentos giran sobre largas rieles suben un pie tras otro y cada vez que lo hacen repiten la actividad, son pasos o empujones para no olvidar. Un pie arriba un pie arriba, el mismo o último pie asentado, el que antes estuvo bajando ahora empuja doblando ligero la rodilla y más tarde irá en ángulo durante dos horas. Acera-calle, acera-calle, es de ver una línea de mocosos que no lo hacen al unísono pero es de verlos pues se retiran hacia un sitio abierto, digamos un patio.

Generalidades.- Espacio y el deber llama. La tarea no es desestimada. Abandono. La única razón y la única actividad; las cosas en su sitio y dejar lo último para después y comenzar, de una vez. De una vez. Punto. Una vez es todas y cada una… y… contrario y lo general, opuesto y a propósito, en dirección contraria a, sigue del lado de... girar porque la inercia dejará una larga sombra circular.

El redondel.- punto y raya y doblar o borrar y darle forma concéntrica. De lejos se ven los fulgores y cada vez más lejos o la habitación a dos pasos y cierra la compuerta y sin prisa el cuerpo y es a través, otro cuerpo y las extremidades, pies en aquel fulgor, todo es una vuelta o son giros, resplandores circulares como en las fiestas sólo que bajo el sol o a mitad del día. Dan ganas de no perder fuerzas y los ojos son órbitas y el poder y la inercia y la atracción los mantiene uno tras otro o haciendo formas.

El techo.- entran y no ponen candado los muy hijos de una de las tardes, uno de los autobuses y los muy hijos y cada vara queda dentro del cartucho y van atadas con cordón. Cierren que se mete el chiflón gritan desde abajo, cierren resuena hasta que la respuesta es un portazo, la mano y una espalda yéndose hasta el muro, hasta su terca e inútil y absoluta desaparición.

El ruido de un muro tragando y algo así como ¡flup! ¡flup!